Recomendaciones literarias para Navidad 2010 y Reyes 2011

Últimamente no he recomendado mucho por motivos obvios, pero el último compendio de recomendaciones fue hace seis meses. De ahí que se hayan acumulado unos cuantos títulos. Ahí van:

Cómic: Watchmen, de Moore y Gibbons

Literatura griega moderna en catalán: Escrits o Mitologia personal, de Andreas Embirikos

Nueva traducción de El Doctor Zhivago, de Borís Pasternak

La trilogía de Smaïl: Vivir me mata, París-Casablanca y La Pasión según Smaïl

Culminación de la trilogía de Bánffy: El reino dividido

Zombis a gogó: La plaga de los zombis

Clásico: El cielo protector, de Paul Bowles

Relatos: La noche de la conspiración de la pólvora, de Juan Antonio Masoliver Ródenas

De un autor interesante y desconocido: Camino nocturno, de Ludwig Höhl

Otra de Zamiatin: La inundación

Tercer volumen de los Relatos de Kolimá, de Shalámov

Cuento de Ricardo Menéndez Salmón: “Los caballos azules”

“¡Levantaos!”, de Jay Alamares

Decimotercer y último relato del compendio La plaga de los zombis (Valdemar). Traducción de Marta Lila Murillo.

Nos informa Jesús Palacios, el editor externo y prologuista del volumen que hoy terminamos, de que Jay Alamares nació en San Francisco y tiene a Bukowski como una de sus grandes influencias. La verdad es que se le nota un punto friki, por no decir que su sentido del humor es corrosivo y contagioso. En “¡Levantaos!” nos retrotraemos al inicio del apocalipsis, cuando en el interior de ciertas instalaciones militares se escapa un gas que mata y resucita (por ese orden) a los que pilla por el camino, mas provocándoles un hambre literalmente letal para con los vivos.

Y hasta aquí las referencias a todos los relatos contenidos en La plaga de loz zombis.

“Conexiones”, de Simon McCaffery

Duodécimo relato del volumen La plaga de los zombis (Valdemar). Traducción de Marta Lila Murillo.

McCaffery es estadounidense y nació en 1963. Joven aún, pero se ve que ya es bastante conocido en los círculos del horror anglosajón. En “Conexiones” nos encontramos con la Civilización sustentada por los pelos: los zombis deambulan por el agro y uno sólo puede sobrevivir en poblaciones aisladas y atrincheradas. La historia toma fuerza cuando nos damos cuenta de lo que un padre haría por su hijo, o mejor, por lo que fue su hijo.

Sin dudas, es la narración más triste de todo el compendio y atesora una fuerza literaria apabullante.

“Amados muertos”, de Ian McDowell

Undécimo relato del volumen La plaga de los zombis (Valdemar). Traducción de Marta Lila Murillo.

Según Jesús Palacios, el editor externo y prologuista de este tocho viviente, el relato se titula “Amores muertos”, como es obvio por el original inglés: “Dead Loves”. Sin embargo, en el índice y en la página donde se inicia el relato leemos “Amados muertos”, de modo que lo dejo así. Evidente falta de coordinación entre los responsables de la edición.

McDowell es un escritor americano prometedor, por lo que parece después de leer esta pieza, que es la más desagradable del libro y con diferencia. Tras el fin de la Civilización llega la explotación de los muertos vivientes por parte de los supervivientes, organizados en mafias que convierten a los resucitados en juguetes sexuales. En este sentido, estamos ante la consecuencia argumental lógica de la hipótesis narrativa llevada al extremo, y más conociendo de sobras las aberraciones de las cuales es capaz el ser humano.

No apto para cualquier estómago.

“Zaambi”, de Terry y Christopher Morgan

Décimo relato del volumen La plaga de los zombis (Valdemar). Traducción de Marta Lila Murillo.

El segundo de los hermanos Morgan, guionista cinematográfico de piezas como Wanted, se juntó con el primero para escribir esta maravilla. En un alarde de imaginación, mezclaron las historias de samuráis con las de zombis, y el resultado es una explosión de creatividad perfectamente hilvanada hacia un final tan inesperado como alucinógeno que me ha recordado al de la novela Flashforward.

Altamente recomendable.

“Dios salve a la Reina”, de John Skipp y Marc Levinthal

Noveno relato del volumen La plaga de los zombis (Valdemar). Traducción de Marta Lila Murillo.

Skipp y Levinthal son estadounidenses y diría que no pasan de la cincuentena. El primero es escritor y guionista, y el segundo escritor y guitarrista, y con “Dios salve a la Reina” han creado una obra maestra del horror basada en el cómic Night of the Living Dead: London, escrito por Clive Barker y Steve Niles y dibujado por Carlos Kastro (aquí una muestra de su arte).

En el mundo postapocalíptico deambulan libremente los zombis (qué sorpresa), pero la Casa Real Británica vive encerrada en el Palacio de Buckingham fingiendo que no pasa nada. Entonces rescatan a un superviviente del exterior, lo ponen al servicio de su Majestad y, cuando uno no termina de ver cuál será el desenlace final del asunto, la vuelta de tuerca de la narración lo pilla desprevenido y lo deja boquiabierto. Quizá el mejor relato de todo el libro.