Recomendaciones literarias para Navidad 2010 y Reyes 2011

Últimamente no he recomendado mucho por motivos obvios, pero el último compendio de recomendaciones fue hace seis meses. De ahí que se hayan acumulado unos cuantos títulos. Ahí van:

Cómic: Watchmen, de Moore y Gibbons

Literatura griega moderna en catalán: Escrits o Mitologia personal, de Andreas Embirikos

Nueva traducción de El Doctor Zhivago, de Borís Pasternak

La trilogía de Smaïl: Vivir me mata, París-Casablanca y La Pasión según Smaïl

Culminación de la trilogía de Bánffy: El reino dividido

Zombis a gogó: La plaga de los zombis

Clásico: El cielo protector, de Paul Bowles

Relatos: La noche de la conspiración de la pólvora, de Juan Antonio Masoliver Ródenas

De un autor interesante y desconocido: Camino nocturno, de Ludwig Höhl

Otra de Zamiatin: La inundación

Tercer volumen de los Relatos de Kolimá, de Shalámov

Cuento de Ricardo Menéndez Salmón: “Los caballos azules”

Anuncios

La inundación, de Evgueni Zamiatin

A Zamiatin ya le dediqué varias entradas, no hace mucho, a propósito de la novela Nosotros. Ahora acaba de salir la traducción de La inundación, novela corta inédita en lengua española, gracias a Marta Rebón y la editorial Alfabia.

Reconozco sin rubor que me ha gustado mucho más esta obra menor que su gran clásico distópico antes citado. El motivo es que Nosotros no ha envejecido bien, mientras que La inundación brilla en todo su esplendor y destila una mala uva sin fecha de caducidad.

Aquí no he percibido la influencia de Gógol sino la de Dostoyevski e incluso la del Poe de El corazón delator, aunque dudo mucho que este último estuviera en la biblioteca de Zamiatin. A grandes rasgos, tenemos a un ruso borrachín, a su mujer aparentemente estéril y a una huérfana que irrumpe no con un pan sino con la tragedia bajo el brazo.

Para terminar, aconsejo leer el prólogo como epílogo, dado que alguien tuvo la pésima idea de explicar la trama con demasiado detalle. A mí me da lo mismo, pero a un lector que compre el libro por puro placer le sentará como una patada en el páncreas.

Recomendaciones literarias para el verano de 2010

Veo que no he reseñado muchos libros desde las recomendaciones para el 23 de abril (Sant Jordi). Cambio de hábitos, es indudable. Y lo que queda, porque en Singapur leeré más bien pocas novedades del mercado español.

Ahí van los seis libros que he considerado dignos de estar entre las recomendaciones literarias:

La asesina, de Aléxandros Papadiamandis (Periférica). Clásico griego publicado por primera vez en español. Existen dos traduciones catalanas en las editoriales El Tall y Adesiara.

Nosotros, de Evgueni Zamiatin (Akal). Buena novela mal editada en términos generales. Una pena.

Un lugar incierto, de Fred Vargas (Siruela). Otro novelón impresionante de la reina del género negro en Francia.

Crímenes pitagóricos, de Tefcros Mijailidis (Roca). Novela policíaca griega.

La papisa Juana, de Emmanuil Roídis (Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla). Otro clásico griego.

Magnitud imaginaria, de Stanisław Lem (Impedimenta). El único que no es narrativa en esta lista.

El alma en Nosotros, de Zamiatin

Encontré en la novela Nosotros algunos pasajes donde el autor nos muestra un humor brillantemente absurdo y similar al de Gógol, nada singular dada la influencia que dejó en las letras rusas. Ahí va uno en que el protagonista acude al médico porque se siente mal y éste, como no podría ser de otro modo en cierto tipo de Estado totalitario, le suelta que se le ha formado el alma:

“–¡Mal asunto el suyo! Por lo visto, se le ha formado el alma.
¿El alma? Era una palabreja extraña, antigua, olvidada hace mucho tiempo. A veces hablábamos de ‘llegar al alma’, ‘desalmado’, ‘con el alma en vilo’, eso sí… Pero ‘alma’ a secas…
–Es… muy peligroso –balbuceé.
–Incurable –zanjó el doctor de los labios-tijera.
[…]
–¿Qué significa esto? ¿Cómo que el alma? ¿El alma dice usted? ¡El diablo sabe lo que es! De seguir así, pronto brotará la peste. Le digo que habría que extirpar la imaginación a todo el mundo. Aquí sólo cabe la cirugía, sólo la cirugía…” [Páginas 131-132; traducción de Sergio Hernández-Ranera para Akal.]

Españoles y alienígenas según Zamiatin

Y otra entrada dedicada a Nosotros, de Zamiatin. El protagonista, fiel servidor del Estado Único, dirige unas palabras a los supuestos habitantes de Venus y Urano, destino de la nave espacial que la dictadura mundial está preparando para que cualquier tipo de vida inteligente que haya por ahí comprenda que, sin obediencia ciega al Estado, no hay felicidad:

“Ustedes los uranitas, inflexibles y oscuros como los antiguos españoles (quienes supieron sabiamente quemar en hogueras a la gente), guardarán silencio, pues creo que son de mi opinión. Pero ya oigo cómo los sonrosados venusinos hablan de torturas, castigos y de la vuelta a los tiempos bárbaros. Queridos lectores: siento pena por ustedes, pues no son capaces de pensar en términos filosóficos y matemáticos.” [Página 161; traducción de Sergio Hernández-Ranera para Akal.]

La España negra llega a los confines de la Vía Láctea.

Solipsismo e inorganicidad en Nosotros, de Zamiatin

Ayer hablé de Nosotros, la gran obra de Zamiatin y una de las primeras distópicas de la historia de la literatura. Hay algo digno de análisis con cierto detenimiento.

La sociedad totalitaria del futuro, basada en las matemáticas y en la noción de abolición de la libertad como paso necesario para la felicidad (sin libertad no hay error, luego todos contentos), vive encerrada en ciudades donde no hay nada natural. Ni siquiera un árbol. Y lo que es más: un muro separa la vida interior del exterior, donde la naturaleza campa a sus anchas.

Dicha contraposición pone a huevo que se lleve a cabo una disección bajo el prisma del idealismo alemán postkantiano. La separación radical, mediante dicho muro, entre inteligencia y naturaleza es la establecida por Fichte como Yo y No-Yo, donde el Yo solipsista, a diferencia de lo que ocurre en el sistema hegeliano, es una categoría lógica (nunca mejor traído en una dictadura matemática). Sin embargo, también Hegel tiene su lugar, ya que la naturaleza es inorganicidad contrapuesta a la organicidad de la consciencia.

El concurso, con todo, lo gana Fichte. La dictadura de ese Estado perfecto no es susceptible de caber en la dialéctica hegeliana porque no es un sistema inclusivo, es decir, la antítesis (inorganicidad) no contiene la tesis (organicidad); de ahí que en dicho Estado no se observen las trazas de la eticidad (familia-sociedad-Estado). Así, resulta evidente que su encaje es más bien con un sistema fichteano.

Volveré a referirme a Nosotros por otros motivos.

Nosotros, de Evgueni Zamiatin

Zamiatin (1884-1937) fue un ingeniero naval ruso que pasó a la historia como novelista. Suya es la distopía Nosotros, escrita en 1920 y prohibida casi hasta la caída de la URSS. Ciertamente, es bastante anterior a 1984 de Orwell o a Brave New World de Huxley, y sin duda contiene una dosis menor de mala leche y desazón. Dicen los expertos que, sin embargo, no es la primera del género, ya que tal honor lo atesora El Talón de Hierro, de Jack London, fechada en 1908.

En los próximos días me extenderé acerca de la obra. Lo único que conviene resaltar ahora es que la acción se sitúa en un futuro bastante lejano, y por lo tanto algo kitsch y desdibujado dado el nivel tecnológico en la época de Zamiatin. La humanidad superó la Guerra de los Doscientos Años entre los habitantes de los grandes núcleos urbanos y del campo con la victoria de los primeros, quienes se encerraron en sus ciudades y empezaron a regirse por un gobierno totalitario basado en las matemáticas. Así, los seres humanos son números y no tienen nombres propios.

No puedo dejar de enfatizar que el prólogo, a cargo del traductor (Sergio Hernández-Ranera), provoca vergüenza ajena, así como la contracubierta, probablemente del mismo individuo. Como traductor es bastante correcto, de modo que ahí no voy a entrar por más que haya puntos mejorables. Los problemas son más bien del editor (Akal) por publicar prólogos de ese jaez y por no revisar la ortotipografía: por ejemplo, hay paréntesis que se abren y no se cierran.

Otra dosis en breve.