Recomendaciones literarias para Navidad 2009 y Reyes 2010

O Papá Noel, o Mamá Noel ligera de ropa, o lo que uno quiera. La cuestión es que se regalen libros. Compendio las reseñas positivas de los últimos meses:

Clasicazo flipante: El festín de Babette, de Isak Dinesen (Nórdica)

Clásico ruso: Un héroe de nuestro tiempo, de Mijaíl Lérmontov (Nórdica)

En lengua catalana: Narrativa catalana de l’exili, de varios autores (Galaxia Gutenberg)

Humor: Piccadilly Jim, de P.G. Wodehouse (Anagrama)

Inédita hasta la fecha: El solterón, de Adalbert Stifter (Impedimenta)

La base de la serie televisiva: Flashforward, de Robert J. Sawyer (La Factoría de Ideas)

Literatura acerca de autómatas: El rival de Prometeo, de varios autores (Impedimenta)

Los almogávares bajo un punto de vista griego: Roger de Flor, de Kostas Kyriazís (Plataforma)

Maravilla japonesa: El cortador de cañas, de Junichiro Tanizaki (Siruela)

Memorias en Hungría durante la 2ª Guerra Mundial: Tengo quince años y no quiero morir, de Christine Arnothy (Barril & Barral)

Novela con protagonista ilustre: El viaje de Shakespeare, de Léon Daudet (Barril & Barral)

Obra primeriza: Basil Howe, de G.K. Chesterton (El Olivo Azul)

Otra inédita hasta la fecha: El sendero en el bosque, de Adalbert Stifter (Impedimenta)

Oscuridad refinada: Los anillos de Saturno, de W.G. Sebald (Anagrama)

Promesa de la novela: Señales que precederán al fin del mundo, de Yuri Herrera (Periférica)

Reedición: El soldado de porcelana, de Horacio Vázquez-Rial (Verticales)

Relatos: Ruleta rusa y otros cuentos, de Pere Calders (Anagrama)

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Los anillos de Saturno, de W.G. Sebald

Aquí tendría que estar escribiendo un amigo especialista y traductor de alemán, pero como se agobia me aventuraré yo.

De Winfred Georg Maximilian Sebald (1944-2001) ya reseñé Del natural y Sin contar. Me faltaba echar un ojo en profundidad a esta novela que no termina de serlo para que Sebald me deslumbrara definitivamente.

Los anillos de Saturno es una rareza tan intrigante como espectacular, un viaje interior plasmado en un recorrido exterior por el paisaje inglés de Suffolk en 1992. Sin diálogos, sin acontecimientos más allá del fluir natural de la vida, sin nada más que la narración del camino de Sebald mismo jalonado por referencias a escritores Thomas Browne, Chateaubriand, Borges o Joseph Conrad. Entiendo que el título de la obra se refiere a los elementos concéntricos bien a sí mismo, bien a un pasado al cual Sebald termina remitiéndose como emanación literaria e incluso quizá topográfica.

Publicó Anagrama y tradujo Carmen Gómez García con la ayuda de Georg Pichler.

Acerca de Sin contar, de W.G. Sebald & Jan Peter Tripp

Otro libro ilustrado de la editorial Nórdica. En este caso, textos de Sebald (1944-2001) e ilustraciones de Jan Peter Tripp (Oberstdorf, 1945).

Ya hablé de Sebald en ocasión de Del natural, otro poemario. Pero este es distinto. Más corto (haikus, de hecho), con ilustraciones que son en realidad las miradas de individuos como Truman Capote o Javier Marías. Un libro para regalo o para lectores de Sebald. Un ejemplo de haiku alemán traducido al español:

“El cesto de fruta

que la mujer
lleva en su
aterciopelado brazo
las bellas hojas
del frutal las manzanas
& por encima todo
negro negro
negro”

Así, tal cual. La mirada que corresponde a esta miniatura poética es la de un tal Stéphane Spach. Traducción de María Teresa Ruiz Camacho y Katja Wirth.

Acerca de Del natural de W.G. Sebald

Winfred Georg Maximilian Sebald (1944-2001) se mató en un accidente de coche. Los que aspiramos a una muerte violenta para no languidecer por ahí lo envidiamos. Pero más allá de eso, diré que vivió en Suiza y en el Reino Unido, donde fue profesor universitario. Su novela más conocida quizá sea Los emigrados.

En este caso, Anagrama nos ofrece un poema rarísimo, intitulado Del Natural. Rarísimo porque es como una narración en prosa cortada convenientemente para que parezca verso. El original tampoco rima, por supuesto, por lo que me ha dicho un amigo traductor de alemán. Es una obra interesante, pero sólo recomendable para quienes ya hayan leído a Sebald. Curioso, teniendo en cuenta que, según la contracubierta, probablemente sea la primera obra que el autor escribió (se publicó póstumamente).

La obra se divide en tres partes, y cada una tiene un protagonista. En la primera encontramos al pintor Matthias Grünewald (c. 1470-1528); en la segunda al botánico G.W. Steller (1709-1746); en la tercera a él mismo, más o menos, en un viaje a la Pinacoteca de Múnich para contemplar La batalla de Alejandro, de Albretch Altdorfer (c. 1480-1538). Para que os hagáis una idea, ahí va una parte del tercer verso de la sección dedicada a Steller:

“Aunque se decía que las autoridades
lo nombrarían en muy breve plazo para la cátedra
de Botánica, introduciéndolo así
en la sociedad burguesa […]” [página 45]

Libro breve, de sólo 107 páginas.