Propuestas de lectura para profesores desesperados y adultos desorientados

Ya escribí una entrada como esta hace años, pero es hora de actualizarla.

Después de dar clases de español en Tesalónica y de volver a Barcelona para doctorarme, mi única experiencia como maestro ha sido en Singapur dando clases de Filosofía en parvularios y escuelas primarias y secundarias tanto públicas cuanto concertadas. Acullá la educación funciona mucho mejor que en España, concluyo no ya de lo que revela el informe PISA (Singapur está entre los cinco mejores países del mundo) sino de lo que me cuentan conocidos y amigos del ramo, por no mencionar a una pariente que es maestra en la primaria catalana.

Una de las capacidades que se ha degradado más en los años últimos es la lectura, y eso me toca muy de cerca. Dado que he sido en general un autodidacta por motivos que ahora no vienen al caso, he elegido mal en demasiadas ocasiones. Durante mi adolescencia casi nadie con criterio me orientó jamás. Eso conlleva inevitablemente perder el tiempo y el dinero en tonterías, en libros que no hay que leer del mismo modo que no dedicarías ni cinco minutos a tomar un café con determinados indeseables. Tenemos poco tiempo en este valle de lágrimas y mejor que lo aprovechemos con lecturas óptimas, las que te hacer exclamar “¡Joder, esto es la leche!”.

Quizá por eso alguien esté tentado de apostillar que algunos de los títulos que sugiero son obviedades. También dijo Núñez a mediados de los 90 que los fichajes propuestos por Cruyff eran tan evidentes que coincidirían con los que pediría su portera. Más a mi favor, puesto que los clásicos que hay que leer son precisamente los que se leen menos o, en el peor de los casos, no se leen ya. Es decir, los de toda la vida. Los obvios. Los que han creado el mundo en que vivimos aun cuando no lo sepamos: conducta quijotesca, situación kafkiana, vivir una odisea, horror lovecraftiano, esto es de ciencia ficción (y sin embargo, ahí estamos tecnológicamente), etc.

Otro motivo de peso para leer a los clásicos es que ayudan a ver, por un lado, cómo se conectan y se influyen mutuamente los narradores vivos y muertos (quien no haya bebido de James Joyce encontrará a Don DeLillo absolutamente opaco, por ejemplo), y por otro lado hasta qué punto muchos escritores actuales nos están vendiendo la moto. Una moto que no deja de ser una copia estropeada, toda vez que como el original no hay nada. Entiéndase: quien no haya pasado por C.S. Lewis ni por Tolkien creerá que J.K. Rowling ha inventado algo; quien no haya leído a Bram Stoker pensará que Stephenie Meyer ha roto moldes con la saga “Crepúsculo”, etc.

En suma, redacto esta entrada como ayuda para quien se sienta literariamente desnortado o se atribule por la adecuación de las lecturas de sus alumnos o hijos. Soy consciente de que tenemos nuestros gustos, de que cada uno es cada cual y de que las listas inferiores no serán del agrado de todos, pero menos da una piedra. Me permito el lujo de recomendar novelas de calidad, clásicas o no, que ayuden a los profesores en la instrucción adecuada de los alumnos y a los padres en la educación literaria de la progenie. Sobra decir que quien hable la lengua original no debería leer una traducción, y que todas las obras que propongo son asimismo recomendables para adultos que se sientan perdidos ante el exceso de oferta y, por qué no decirlo claramente, de bazofia en las librerías.

Ténganse también en cuenta dos cosas: primero, que muchas de estas obras están disponibles en lenguas, traducciones y ediciones varias, de modo que ni doy siempre referencias ni sé, en todos los casos, si la versión es buena; segundo, que los pocos vínculos que he añadido llevan a reseñas que publiqué en el blog hace tiempo.

Dicho eso, divido en cuatro tramos. Sólo novelas, que si nos liamos con otros géneros y especies no terminaremos nunca:

11-12 años

  • La pulga de acero, de Nikolái Leskov (Impedimenta). Buena traducción.
  • La isla del tesoro, de R.L. Stevenson (Valdemar). Buena traducción.
  • Kim, de Rudyard Kipling.
  • La máquina del tiempo o La guerra de los mundos, de H.G. Wells. RBA ha publicado un volumen con ésos y los otros dos clásicos de Wells: La isla del Doctor Moreau y El hombre invisible.
  • Robinson Crusoe, de Daniel Defoe (Valdemar). Traducción del mismísimo Julio Cortázar, quien también tradujo los cuentos de Edgar Allan Poe.
  • Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift (Valdemar). Buena traducción.
  • Soy un gato o Botchan, de Natsume Soseki (Impedimenta). Mejor ambas. Buenas traducciones.
  • El Hobbit, de J.R.R. Tolkien. Y si gusta, procédase con la trilogía de “El Señor de los Anillos”.
  • “Las Crónicas de Narnia”, de C.S. Lewis. Son siete libritos, por orden: El sobrino del mago, El león, la bruja y el armario, El caballo y el muchacho, El Príncipe Caspian, La travesía del Viajero del Alba, La silla de plata y La última batalla.
  • El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle.
  • La vuelta al mundo en ochenta días, de Jules Verne. Homo Legens publicó una buena edición ilustrada.
  • El festín de Babette, de Isak Dinesen (Nórdica). La de Nórdica es una versión ilustrada muy bien pergeñada. Buena traducción del inglés (aunque danesa, la autora usaba el inglés con frecuencia).
  • Constandina y las telarañas, de Alki Zei (Lóguez). Buena traducción del griego moderno, a pesar de que la cita inicial esté inexplicablemente mal traducida. La traducción inglesa es brillante y se titula Tina’s Web.
  • ¡Rumbo a poniente!, de Charles Kingsley (Rey Lear). Edición ilustrada. Buena traducción.
  • Oliver Twist, de Charles Dickens.
  • “Las novelas de D’Artagnan”, de Alexandre Dumas (Edhasa). Es la trilogía compuesta por Los tres mosqueteros, Veinte años después y El Vizconde de Bragelonne.

13-14 años

  • Jadzhi Murat y El cupón falso, de Lev Tolstói (Nórdica). Dos novelas breves en un volumen. Buena traducción.
  • Frankenstein, de Mary Shelley (Valdemar). La obra que fundó la ciencia ficción. Buena traducción.
  • ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick. La novela que dio nacimiento a Blade Runner.
  • Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro (Anagrama). Distopía quizá inspirada en la anterior. El original es en lengua inglesa ya que el autor se crió en el Reino Unido.
  • Bajo la mirada de Occidente, de Joseph Conrad (Rey Lear). Una de las obras fundacionales del género del espionaje. Buena traducción.
  • Rojo y negro, de Stendhal (Cátedra). Buena traducción.
  • El caso de Charles Dexter Ward, de H.P. Lovecraft (Valdemar). La única novela que publicó el maestro del horror. Buena traducción.
  • El juego de Ender, de Orson Scott Card. Clásico de la ciencia ficción. La película llegará a finales de año.
  • El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde, de R.L. Stevenson (Valdemar). Buena traducción.
  • Tirant lo Blanc, de Joanot Martorell. Tiene que ser una edición adaptada ortográficamente a los usos actuales, especialmente si se lee el original valenciano.
  • El Quijote, de Miguel de Cervantes (Cátedra). Creo que ésta es una edición adaptada ortográficamente a los usos actuales.
  • Industrias y andanzas de Alfanhuí, de Rafael Sánchez Ferlosio (Destino). La primera de las cuatro novelas del autor.
  • Roger de Flor, de Kostas Kyriazís (Plataforma; la cubierta del libro no le hace justicia). Los almogávares bajo el punto de vista del gran autor de novela histórica griega durante el siglo pasado. A lo largo de su carrera, Kyriazís ganó dos veces el Premio de la Academia Griega a la Mejor Novela y una vez el Premio Nacional a la Mejor Novela. Buena traducción del griego moderno.
  • El Stradivarius perdido, de John Meade Falkner (Valdemar). Buena traducción.
  • El camino, de Miguel Delibes (Destino).
  • Cumbres borrascosas, de Emily Brontë.
  • Jane Eyre, de Charlotte Brontë.
  • Orgullo y prejuicio, de Jane Austen.

15-16 años

  • Viaje con Venus, de Ánguelos Terzakis (Rey Lear). Traducción mía. Se usó durante tres años como lectura obligatoria en una escuela secundaria concertada de Barcelona con resultados excelentes.
  • Lord Jim, de Joseph Conrad. La segunda novela de Conrad con el personaje de Charles Marlow como conarrador.
  • La ciencia del adiós, de Elisabetta Rasy (Alianza). Novela imprescindible acerca de la represión comunista en la URSS contra los escritores desafectos al régimen. En este caso, el protagonista es el poeta Ósip Mandelstam, fenecido en un campo de concentración en 1938. Buena traducción del italiano.
  • La luz que se apaga/La luz fallida, de Rudyard Kipling (El Cobre/El Olivo Azul). La primera novela de Kipling ya muestra su sentido de la aventura y del arrojo. Buenas traducciones.
  • Los santos inocentes, de Miguel Delibes (Destino).
  • Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Clásico distópico.
  • Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. Clásico distópico.
  • El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. Obra cumbre del Esteticismo. Galaxia Gutenberg publicó una versión ilustrada espectacular e ideal para regalar únicamente a quien la merezca. Buena traducción.
  • El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger.
  • El último encuentro, de Sándor Márai.
  • Carta de una desconocida o La impaciencia del corazón, de Stefan Zweig (Acantilado). Mejor ambas. Buenas traducciones. Después de publicar todas las novelas de Zweig por separado, Acantilado las ha juntado en un único volumen.
  • El Doctor Zhivago, de Borís Pasternak (Cátedra). Buena traducción.
  • Flores para Algernon, de Daniel Keyes. Clásico de la ciencia ficción que sorprende desde la primera línea. Es un libro muy difícil de traducir por motivos que no voy a revelar y quiero suponer que se hizo bien.
  • El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio (Destino). La segunda novela del autor. Cambió radicalmente de estilo.
  • Bearn, también conocida como La sala de les nines, de Llorenç Villalonga. La traducción española hecha por el propio autor se publicó antes que el original mallorquín.
  • El castillo, de Franz Kafka (hay al menos dos traducciones al español: Valdemar y Cátedra).
  • El Golem, de Gustav Meyrink (Valdemar). Clásico del ensueño y la irrealidad. Buena traducción del alemán.
  • Solaris, de Stanisław Lem (Impedimenta). Obra mayor de la ciencia ficción con dos adaptaciones cinematográficas fallidas. Buena traducción del polaco.
  • Moby-Dick, de Herman Melville (Valdemar). Edición ilustrada. Buena traducción.
  • De ratones y hombres, de John Steinbeck. Es especialmente difícil de traducir y supongo que se ha hecho bien.
  • El día de los trífidos, de John Wyndham. Clásico turbador de la ciencia ficción.
  • Las aventuras del buen soldado Švejk, de Jaroslav Hašek (Galaxia Gutenberg). Clásico checo. Edición ilustrada.

17-18 años

  • La asesina, de Aléxandros Papadiamandis (Periférica). Buena traducción de la cazarévusa. Hay dos traducciones catalanas, obviamente tituladas L’assassina. La mejor es la publicada por la editorial El Tall.
  • El amante de Lady Chatterley, de D.H. Lawrence. Clásico modernista sexualmente escandaloso en su momento (1928).
  • Mil novecientos ochenta y cuatro o Rebelión en la granja, de George Orwell. Mejor ambas.
  • Tres manzanas cayeron del cielo, de Micheline Aharonian (El Cobre). Rareza literaria postmoderna acerca del Genocidio Armenio a manos de turcos y kurdos. Buena traducción del inglés.
  • Negro, de Olivier Pauvert (Mondadori). Novela distópica sorprendente. Buena traducción del francés.
  • Un puente sobre el Drina, del Premio Nobel Ivan Andrić.
  • Crimen y castigo o Los hermanos Karamázov, de Fiódor Dostoyevski. Mejor ambas.
  • El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad. La primera novela de Conrad con el personaje de Charles Marlow como conarrador. Galaxia Gutenberg publicó una edición ilustrada.
  • La mujer que esperaba, de Andreï Makine (Tusquets). Buena traducción del francés.
  • El Ministerio del Dolor, de Dubravka Ugrešić (Anagrama). Buena traducción del serbocroata.
  • Tots tres surten per l’Ozama, de Vicenç Riera Llorca (Edicions 62).
  • El gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa (Cátedra). Comparte tema con la antedicha Bearn (la decadencia de la aristocracia isleña mediterránea) mas la mallorquina se escribió antes.
  • Drácula, de Bram Stoker (Cátedra). Buena traducción.
  • Otra vuelta de tuerca, de Henry James.
  • El retorno de Filip Latinovicz, de Miroslav Krleža (Minúscula). Clásico croata. Buena traducción.
  • El proceso, de Franz Kafka (hay al menos dos traducciones al español: Valdemar y Cátedra).
  • Amor y basura, de Ivan Klíma (Acantilado). Clásico checo reprimido por los comunistas. No tiene mucho sentido leerlo si no se ha leído antes a Kafka. Buena traducción.
  • La obra, de Émile Zola (Mondadori). Buena traducción.
  • Las desventuras del joven Werther, de J.W. von Goethe.
  • Anna Karénina o Guerra y paz, de Lev Tolstói. Mejor ambas. Recuérdese que el 2% de Guerra y paz está escrito en francés. Una buena edición conservará el texto con notas a pie de página.
  • El maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgákov. Clásico ruso que se erige en alegoría del estalinismo.
  • Madame Bovary, de Gustave Flaubert. La traducción publicada por la editorial Alba se titula La señora Bovary.
  • Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé. Refleja a la perfección la Cataluña de las postrimerías del franquismo.
  • El halcón maltés, de Dashiell Hammett. Clásico del género negro.
  • El sueño eterno, de Raymond Chandler. Clásico negro influido por el antedicho. Es la primera novela de una serie con el mismo protagonista, Philip Marlowe.
  • El señor de las moscas, del Premio Nobel William Golding. El lado oscuro de Robinson Crusoe.

Bonus tracks

Los buenos lectores adultos de terror y ciencia ficción deberían pasar por los tres libros siguientes, y por este orden: La Guerra de las Salamandras, de Karel Čapek (la edición inglesa de la Northwestern University Press, titulada War with the Newts, es excelente, con prólogo del grandísimo Ivan Klíma); Soy leyenda, de Richard Matheson; La piel fría, de Albert Sánchez Piñol (el original catalán es La pell freda). Sin restarle originalidad, el último es una especie de mezcla excelentemente tramada y muy cruda de los dos clásicos antedichos.

Entrevista exclusiva del Proyecto Seléucida a Joe Haldeman

(Quien desee consultar la entrevista original en inglés, no tiene más que pedírmela.)

Señor Haldeman, en primer lugar le agradezco su tiempo. Los bloggers y lectores españoles de ciencia ficción aprecian mucho su trabajo. Dado que lo deben de haber entrevistado centenares de veces, intentaré que esta entrevista sea un poco diferente, preguntándole no sólo por usted y su trabajo sino por otros asuntos.

Pregunta: Me gustaría saber su opinión acerca del famoso artículo que escribió Stanislaw Lem. Dijo, entre otras cosas, que Philip K. Dick era no sólo el mejor sino el mejor con mucha diferencia sobre el resto de escritores de ciencia ficción americanos. (Estoy de acuerdo con la mitad del artículo, pero no con la parte dedicada a alabar sólo a Dick.)

Respuesta: Me temo que sólo conozco de oídas el artículo de Lem. No es mi crítico favorito.

P.: Creo que la Trilogía Cósmica de C.S. Lewis (Out of the Silent Planet, Perelandra y That Hideous Strength) es bastante buena en el género de la ciencia ficción, especialmente los dos primeros libros. Su amigo Tolkien, también cristiano, pensaba que Lewis se equivocaba introduciendo la religión en sus novelas de ciencia ficción. Ese puede ser el motivo por que los lectores de la llamada “ciencia ficción dura” no aprecien mucho a Lewis. Me gustaría saber su opinión.

R.: Pensaba que Lewis era un buen escritor, pero el contenido religioso de la Trilogía Cósmica hizo que abandonara el primer libro antes de terminarlo. La ciencia ficción no es útil para la religión, o viceversa.

P.: Según las religiones judía, cristiana y musulmana, la Tierra es el único lugar con vida inteligente y el único teatro donde se interpreta la Historia de la Salvación. El descubrimiento de vida alienígena racional significaría que están profundamente equivocadas. Por lo que sé, este aspecto teológico de una guerra interestelar carece de importancia para los escritores cuando describen la situación de la Tierra durante una guerra con alguna especie alienígena. Habría una guerra civil generalizada en nuestro planeta.

R.: Estoy seguro de que cualquier predicador, rabino o ayatolá que se precie encontraría un texto que justificase o incluso predijera la vida alienígena. Esos libros son totalmente ambiguos.

P.: Usted tiene tres novelas con la palabra ‘forever’ en el título: The Forever War, Forever Peace y Forever Free, cronológicamente. Pero no se trata de una trilogía porque el segundo libro es independiente. No obstante, muchos lectores se confunden pensando que es una trilogía.

R.: Lamento crear tal confusión. Cuando escribí Forever Peace no tenía ni idea de que terminaría escribiendo una secuela de The Forever War años más tarde. Robert Silverberg me animó.

P.: Cuando escribió Forever Peace, ¿tenía en mente la noción kantiana de “paz perpetua”?

R.: No, pero el Imperativo Categórico llevaría a la paz perpetua si la gente lo siguiera.

P.: En general, se considera que The Forever War es su obra maestra. Además, en la Wikipedia he observado que a usted se lo cataloga como “escritor de ciencia ficción militar”. ¿Está de acuerdo con ambas afirmaciones?

R.: No estoy de acuerdo con ninguna de las dos. He escrito más de veinticinco novelas, y sólo tres de ellas pertenecen a la ciencia ficción militar. (El término “escritor de ciencia ficción militar” tiene, en la ciencia ficción americana, un significado específico que no es del todo complementario. La ciencia ficción militar es un subgénero distinto que tiende a ser de derechas y de pocos matices). No se puede discutir que The Forever War es mi novela más exitosa. Pero he escrito, al menos, docenas que me gustan más.

P.: En 2008 ó 2009 se estrenará la película Ender’s Game, basada en el conocido clásico de la ciencia ficción escrito por Orson Scott Card. ¿Cabe esperar una película basada en The Forever War?

R.: A la larga. Ya la deberían haber hecho.

Recomendaciones literarias para el verano 2007

¿Hartos de bazofia literaria? ¿Que no sabéis qué leer mientras os agostáis en la playa o los mosquitos os devoran en la montaña? Aquí tenéis un resumen de lo que he recomendado hasta ahora. Pongo epígrafes improvisados para orientar mínimamente:

Biografía sexual: Proust enamorado, de William C. Carter (Belacqua)

Ciencia ficción con alienígenas hostiles: El juego de Ender, de Orson Scott Card (Punto de Lectura)

Ciencia ficción espacial: Solaris, de Stanislaw Lem

Ciencia ficción terrícola: Flores para Algernon, de Daniel Keyes

Cuentos: Relatos, de Henryk Sienkiewicz (Cátedra)

De uno de nuestros autores: Subnormal, de Sergi Puertas (El Cobre)

Distopía: Negro, de Olivier Pauvert (Mondadori)

Epistolar: De Profundis, de Oscar Wilde (Siruela)

Novela biográfica: El soldado de porcelana, de Horacio Vázquez-Rial (Roca)

Novela china corta: Triste vida, de Chi Li (Belacqua)

Novela corta rara: Navidad y Matanza, de Carlos Labbé (Periférica)

Novela histórica atípica: El corzo herido de muerte, de Antonio Priante (Cahoba)

Policíaca rara: Bajo los vientos de Neptuno, de Fred Vargas (Siruela)

Policíaca clásica: Los minutos negros, de Martín Solares (Mondadori)

Cuidado con las medusas y la literatura de aeropuerto.