Propuestas de lectura para profesores desesperados y adultos desorientados

Ya escribí una entrada como esta hace años, pero es hora de actualizarla.

Después de dar clases de español en Tesalónica y de volver a Barcelona para doctorarme, mi única experiencia como maestro ha sido en Singapur dando clases de Filosofía en parvularios y escuelas primarias y secundarias tanto públicas cuanto concertadas. Acullá la educación funciona mucho mejor que en España, concluyo no ya de lo que revela el informe PISA (Singapur está entre los cinco mejores países del mundo) sino de lo que me cuentan conocidos y amigos del ramo, por no mencionar a una pariente que es maestra en la primaria catalana.

Una de las capacidades que se ha degradado más en los años últimos es la lectura, y eso me toca muy de cerca. Dado que he sido en general un autodidacta por motivos que ahora no vienen al caso, he elegido mal en demasiadas ocasiones. Durante mi adolescencia casi nadie con criterio me orientó jamás. Eso conlleva inevitablemente perder el tiempo y el dinero en tonterías, en libros que no hay que leer del mismo modo que no dedicarías ni cinco minutos a tomar un café con determinados indeseables. Tenemos poco tiempo en este valle de lágrimas y mejor que lo aprovechemos con lecturas óptimas, las que te hacer exclamar “¡Joder, esto es la leche!”.

Quizá por eso alguien esté tentado de apostillar que algunos de los títulos que sugiero son obviedades. También dijo Núñez a mediados de los 90 que los fichajes propuestos por Cruyff eran tan evidentes que coincidirían con los que pediría su portera. Más a mi favor, puesto que los clásicos que hay que leer son precisamente los que se leen menos o, en el peor de los casos, no se leen ya. Es decir, los de toda la vida. Los obvios. Los que han creado el mundo en que vivimos aun cuando no lo sepamos: conducta quijotesca, situación kafkiana, vivir una odisea, horror lovecraftiano, esto es de ciencia ficción (y sin embargo, ahí estamos tecnológicamente), etc.

Otro motivo de peso para leer a los clásicos es que ayudan a ver, por un lado, cómo se conectan y se influyen mutuamente los narradores vivos y muertos (quien no haya bebido de James Joyce encontrará a Don DeLillo absolutamente opaco, por ejemplo), y por otro lado hasta qué punto muchos escritores actuales nos están vendiendo la moto. Una moto que no deja de ser una copia estropeada, toda vez que como el original no hay nada. Entiéndase: quien no haya pasado por C.S. Lewis ni por Tolkien creerá que J.K. Rowling ha inventado algo; quien no haya leído a Bram Stoker pensará que Stephenie Meyer ha roto moldes con la saga “Crepúsculo”, etc.

En suma, redacto esta entrada como ayuda para quien se sienta literariamente desnortado o se atribule por la adecuación de las lecturas de sus alumnos o hijos. Soy consciente de que tenemos nuestros gustos, de que cada uno es cada cual y de que las listas inferiores no serán del agrado de todos, pero menos da una piedra. Me permito el lujo de recomendar novelas de calidad, clásicas o no, que ayuden a los profesores en la instrucción adecuada de los alumnos y a los padres en la educación literaria de la progenie. Sobra decir que quien hable la lengua original no debería leer una traducción, y que todas las obras que propongo son asimismo recomendables para adultos que se sientan perdidos ante el exceso de oferta y, por qué no decirlo claramente, de bazofia en las librerías.

Ténganse también en cuenta dos cosas: primero, que muchas de estas obras están disponibles en lenguas, traducciones y ediciones varias, de modo que ni doy siempre referencias ni sé, en todos los casos, si la versión es buena; segundo, que los pocos vínculos que he añadido llevan a reseñas que publiqué en el blog hace tiempo.

Dicho eso, divido en cuatro tramos. Sólo novelas, que si nos liamos con otros géneros y especies no terminaremos nunca:

11-12 años

  • La pulga de acero, de Nikolái Leskov (Impedimenta). Buena traducción.
  • La isla del tesoro, de R.L. Stevenson (Valdemar). Buena traducción.
  • Kim, de Rudyard Kipling.
  • La máquina del tiempo o La guerra de los mundos, de H.G. Wells. RBA ha publicado un volumen con ésos y los otros dos clásicos de Wells: La isla del Doctor Moreau y El hombre invisible.
  • Robinson Crusoe, de Daniel Defoe (Valdemar). Traducción del mismísimo Julio Cortázar, quien también tradujo los cuentos de Edgar Allan Poe.
  • Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift (Valdemar). Buena traducción.
  • Soy un gato o Botchan, de Natsume Soseki (Impedimenta). Mejor ambas. Buenas traducciones.
  • El Hobbit, de J.R.R. Tolkien. Y si gusta, procédase con la trilogía de “El Señor de los Anillos”.
  • “Las Crónicas de Narnia”, de C.S. Lewis. Son siete libritos, por orden: El sobrino del mago, El león, la bruja y el armario, El caballo y el muchacho, El Príncipe Caspian, La travesía del Viajero del Alba, La silla de plata y La última batalla.
  • El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle.
  • La vuelta al mundo en ochenta días, de Jules Verne. Homo Legens publicó una buena edición ilustrada.
  • El festín de Babette, de Isak Dinesen (Nórdica). La de Nórdica es una versión ilustrada muy bien pergeñada. Buena traducción del inglés (aunque danesa, la autora usaba el inglés con frecuencia).
  • Constandina y las telarañas, de Alki Zei (Lóguez). Buena traducción del griego moderno, a pesar de que la cita inicial esté inexplicablemente mal traducida. La traducción inglesa es brillante y se titula Tina’s Web.
  • ¡Rumbo a poniente!, de Charles Kingsley (Rey Lear). Edición ilustrada. Buena traducción.
  • Oliver Twist, de Charles Dickens.
  • “Las novelas de D’Artagnan”, de Alexandre Dumas (Edhasa). Es la trilogía compuesta por Los tres mosqueteros, Veinte años después y El Vizconde de Bragelonne.

13-14 años

  • Jadzhi Murat y El cupón falso, de Lev Tolstói (Nórdica). Dos novelas breves en un volumen. Buena traducción.
  • Frankenstein, de Mary Shelley (Valdemar). La obra que fundó la ciencia ficción. Buena traducción.
  • ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick. La novela que dio nacimiento a Blade Runner.
  • Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro (Anagrama). Distopía quizá inspirada en la anterior. El original es en lengua inglesa ya que el autor se crió en el Reino Unido.
  • Bajo la mirada de Occidente, de Joseph Conrad (Rey Lear). Una de las obras fundacionales del género del espionaje. Buena traducción.
  • Rojo y negro, de Stendhal (Cátedra). Buena traducción.
  • El caso de Charles Dexter Ward, de H.P. Lovecraft (Valdemar). La única novela que publicó el maestro del horror. Buena traducción.
  • El juego de Ender, de Orson Scott Card. Clásico de la ciencia ficción. La película llegará a finales de año.
  • El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde, de R.L. Stevenson (Valdemar). Buena traducción.
  • Tirant lo Blanc, de Joanot Martorell. Tiene que ser una edición adaptada ortográficamente a los usos actuales, especialmente si se lee el original valenciano.
  • El Quijote, de Miguel de Cervantes (Cátedra). Creo que ésta es una edición adaptada ortográficamente a los usos actuales.
  • Industrias y andanzas de Alfanhuí, de Rafael Sánchez Ferlosio (Destino). La primera de las cuatro novelas del autor.
  • Roger de Flor, de Kostas Kyriazís (Plataforma; la cubierta del libro no le hace justicia). Los almogávares bajo el punto de vista del gran autor de novela histórica griega durante el siglo pasado. A lo largo de su carrera, Kyriazís ganó dos veces el Premio de la Academia Griega a la Mejor Novela y una vez el Premio Nacional a la Mejor Novela. Buena traducción del griego moderno.
  • El Stradivarius perdido, de John Meade Falkner (Valdemar). Buena traducción.
  • El camino, de Miguel Delibes (Destino).
  • Cumbres borrascosas, de Emily Brontë.
  • Jane Eyre, de Charlotte Brontë.
  • Orgullo y prejuicio, de Jane Austen.

15-16 años

  • Viaje con Venus, de Ánguelos Terzakis (Rey Lear). Traducción mía. Se usó durante tres años como lectura obligatoria en una escuela secundaria concertada de Barcelona con resultados excelentes.
  • Lord Jim, de Joseph Conrad. La segunda novela de Conrad con el personaje de Charles Marlow como conarrador.
  • La ciencia del adiós, de Elisabetta Rasy (Alianza). Novela imprescindible acerca de la represión comunista en la URSS contra los escritores desafectos al régimen. En este caso, el protagonista es el poeta Ósip Mandelstam, fenecido en un campo de concentración en 1938. Buena traducción del italiano.
  • La luz que se apaga/La luz fallida, de Rudyard Kipling (El Cobre/El Olivo Azul). La primera novela de Kipling ya muestra su sentido de la aventura y del arrojo. Buenas traducciones.
  • Los santos inocentes, de Miguel Delibes (Destino).
  • Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Clásico distópico.
  • Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. Clásico distópico.
  • El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. Obra cumbre del Esteticismo. Galaxia Gutenberg publicó una versión ilustrada espectacular e ideal para regalar únicamente a quien la merezca. Buena traducción.
  • El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger.
  • El último encuentro, de Sándor Márai.
  • Carta de una desconocida o La impaciencia del corazón, de Stefan Zweig (Acantilado). Mejor ambas. Buenas traducciones. Después de publicar todas las novelas de Zweig por separado, Acantilado las ha juntado en un único volumen.
  • El Doctor Zhivago, de Borís Pasternak (Cátedra). Buena traducción.
  • Flores para Algernon, de Daniel Keyes. Clásico de la ciencia ficción que sorprende desde la primera línea. Es un libro muy difícil de traducir por motivos que no voy a revelar y quiero suponer que se hizo bien.
  • El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio (Destino). La segunda novela del autor. Cambió radicalmente de estilo.
  • Bearn, también conocida como La sala de les nines, de Llorenç Villalonga. La traducción española hecha por el propio autor se publicó antes que el original mallorquín.
  • El castillo, de Franz Kafka (hay al menos dos traducciones al español: Valdemar y Cátedra).
  • El Golem, de Gustav Meyrink (Valdemar). Clásico del ensueño y la irrealidad. Buena traducción del alemán.
  • Solaris, de Stanisław Lem (Impedimenta). Obra mayor de la ciencia ficción con dos adaptaciones cinematográficas fallidas. Buena traducción del polaco.
  • Moby-Dick, de Herman Melville (Valdemar). Edición ilustrada. Buena traducción.
  • De ratones y hombres, de John Steinbeck. Es especialmente difícil de traducir y supongo que se ha hecho bien.
  • El día de los trífidos, de John Wyndham. Clásico turbador de la ciencia ficción.
  • Las aventuras del buen soldado Švejk, de Jaroslav Hašek (Galaxia Gutenberg). Clásico checo. Edición ilustrada.

17-18 años

  • La asesina, de Aléxandros Papadiamandis (Periférica). Buena traducción de la cazarévusa. Hay dos traducciones catalanas, obviamente tituladas L’assassina. La mejor es la publicada por la editorial El Tall.
  • El amante de Lady Chatterley, de D.H. Lawrence. Clásico modernista sexualmente escandaloso en su momento (1928).
  • Mil novecientos ochenta y cuatro o Rebelión en la granja, de George Orwell. Mejor ambas.
  • Tres manzanas cayeron del cielo, de Micheline Aharonian (El Cobre). Rareza literaria postmoderna acerca del Genocidio Armenio a manos de turcos y kurdos. Buena traducción del inglés.
  • Negro, de Olivier Pauvert (Mondadori). Novela distópica sorprendente. Buena traducción del francés.
  • Un puente sobre el Drina, del Premio Nobel Ivan Andrić.
  • Crimen y castigo o Los hermanos Karamázov, de Fiódor Dostoyevski. Mejor ambas.
  • El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad. La primera novela de Conrad con el personaje de Charles Marlow como conarrador. Galaxia Gutenberg publicó una edición ilustrada.
  • La mujer que esperaba, de Andreï Makine (Tusquets). Buena traducción del francés.
  • El Ministerio del Dolor, de Dubravka Ugrešić (Anagrama). Buena traducción del serbocroata.
  • Tots tres surten per l’Ozama, de Vicenç Riera Llorca (Edicions 62).
  • El gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa (Cátedra). Comparte tema con la antedicha Bearn (la decadencia de la aristocracia isleña mediterránea) mas la mallorquina se escribió antes.
  • Drácula, de Bram Stoker (Cátedra). Buena traducción.
  • Otra vuelta de tuerca, de Henry James.
  • El retorno de Filip Latinovicz, de Miroslav Krleža (Minúscula). Clásico croata. Buena traducción.
  • El proceso, de Franz Kafka (hay al menos dos traducciones al español: Valdemar y Cátedra).
  • Amor y basura, de Ivan Klíma (Acantilado). Clásico checo reprimido por los comunistas. No tiene mucho sentido leerlo si no se ha leído antes a Kafka. Buena traducción.
  • La obra, de Émile Zola (Mondadori). Buena traducción.
  • Las desventuras del joven Werther, de J.W. von Goethe.
  • Anna Karénina o Guerra y paz, de Lev Tolstói. Mejor ambas. Recuérdese que el 2% de Guerra y paz está escrito en francés. Una buena edición conservará el texto con notas a pie de página.
  • El maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgákov. Clásico ruso que se erige en alegoría del estalinismo.
  • Madame Bovary, de Gustave Flaubert. La traducción publicada por la editorial Alba se titula La señora Bovary.
  • Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé. Refleja a la perfección la Cataluña de las postrimerías del franquismo.
  • El halcón maltés, de Dashiell Hammett. Clásico del género negro.
  • El sueño eterno, de Raymond Chandler. Clásico negro influido por el antedicho. Es la primera novela de una serie con el mismo protagonista, Philip Marlowe.
  • El señor de las moscas, del Premio Nobel William Golding. El lado oscuro de Robinson Crusoe.

Bonus tracks

Los buenos lectores adultos de terror y ciencia ficción deberían pasar por los tres libros siguientes, y por este orden: La Guerra de las Salamandras, de Karel Čapek (la edición inglesa de la Northwestern University Press, titulada War with the Newts, es excelente, con prólogo del grandísimo Ivan Klíma); Soy leyenda, de Richard Matheson; La piel fría, de Albert Sánchez Piñol (el original catalán es La pell freda). Sin restarle originalidad, el último es una especie de mezcla excelentemente tramada y muy cruda de los dos clásicos antedichos.

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Entrevista de Noir Nation a Juan Carlos Girauta por la publicación de El desorden

Eddie Vega, el editor de la revista estadounidense Noir Nation, ha entrevistado a Juan Carlos Girauta a propósito de su novela negra El desorden, publicada en formato electrónico tanto en español como en inglés (Disorder) por la editorial singapurense Monsoon Books (página de la editorial en Facebook por si le queréis dar al “Me gusta”). La novela está disponible en muchas tiendas, entre ellas la Amazon española para Kindle y Feedbooks para iPad y otros soportes.

Por su parte, Noir Nation aparece periódicamente en formato digital y de pago en Amazon y otras librerías, y contiene no sólo entrevistas y reseñas sino también relatos del género. Aquí el primer número para Kindle y el segundo para otros aparatos. Esta entrevista aparecerá en inglés en el tercer número.

Noir Nation: ¿Cuándo te diste cuenta de que eras un escritor? ¿Cómo fue el proceso de descubrimiento?

Siempre he tenido una tendencia muy marcada por la escritura. Entré en la Universidad de Barcelona a estudiar Derecho, pero pronto me di cuenta de que habría preferido estudiar la carrera que a la sazón se llamaba Filosofía y Letras. Sin embargo, terminé Derecho para tener la seguridad de que podría ejercer de abogado sin dejar de lado la posibilidad de convertirme, a más largo plazo, en escritor.

Noir Nation: En la foto del libro adoptas la pose que en Nueva York llamamos “Bronx Cheer”. ¿Lo hiciste sin intención alguna o querías transmitir algo?

¡Jajaja! No tenía noticia del Bronx Cheer. Era más bien una pose para romper la monotonía que conllevan las sesiones fotográficas siempre que no seas modelo y te paguen por ellas.

Girauta ByN

Noir Nation: Háblanos de El desorden.

Trata de un asesino que, asiéndose al recuerdo de alguien que ni siquiera existe, busca el sentido de la culpa, un arrepentimento del que no es capaz. Mientras, en primera persona, el personaje principal recuerda sus crímenes, filosofa, identifica su huidiza identidad con la ciudad de Barcelona y se burla del extraño prestigio que ha conseguido. Ha despertado la fascinación en algunos círculos y contempla con cierto estupor la teoría que un periodista ha puesto en circulación sobre él. El punto de inflexión de la historia se sitúa en Viena, en la casa-museo de Freud. Hasta ahí puedo contar.

Noir Nation: El libro apareció tanto en inglés como en español. ¿Colaboraste con el traductor, Ian Goldring? ¿Había algo que estuviera más allá de la traducción?

No creo que haya nada que no se pueda traducir cuando estamos manejando lenguas vivas y de fuerte tradición literaria como la española y la inglesa. La traducción de Ian es muy fiel al original y mantiene el espíritu de la letra perfectamente. No colaboré con él porque dejo todos esos asuntos en manos de mi agente literario, un Doctor en Filosofía y traductor de griego moderno que vive en Singapur (@Seleucus en Twitter).

Noir Nation: La novela contiene muchas referencias a la cultura pop (a la actriz Sharon Stone, por ejemplo) pero también a gigantes literarios como Borges. ¿Cómo lo hiciste para que tales referencias tirasen del texto?

Mi conciencia literaria, por llamarla así, es una mezcla de elementos que, al culminar en el Postmodernismo, me permiten incorporar referencias de la cultura pop en la cual me formé durante mi adolescencia en los años 70, justamente cuando la dictadura franquista agonizaba en España. No por casualidad mis grupos preferidos siguen siendo Genesis y, por supuesto, The Beatles. He intentado que mis referencias literarias, musicales, artísticas en definitiva, estén presentes en la novela de modo substancial, no accidental. Espero haberlo conseguido.

Noir Nation: La cubierta tiene un aire muy minimalista. ¿Cómo terminasteis en ese diseño?

La cubierta la ideó el diseñador gráfico que colabora con mi agente literario. Pensó que una mancha de sangre carmesí quedaría bien sobre un fondo rojo. Al fin y al cabo, en el centro de la historia están el asesinato y su irreversibilidad. Su mancha imborrable.

El desorden-cover

Noir Nation: ¿Cómo fue el proceso creativo de la novela?

No sé si se deben revelar estas cosas, pero adelante. La historia de Viena fue escrita primero. Luego ocupó su lugar (un lugar central, creo) en la novela. En realidad, es algo lógico. Creo que los sucesos en la casa de Freud, cuando nuestro protagonista Juan Barcelona roba la estatuilla, debían tener una entidad y una intensidad especial para que el conjunto de la narración funcionara.

Noir Nation: ¿Te relacionas con otros autores de literatura negra? Si es así, ¿te ayuda o te dificulta a la hora de escribir?

La verdad es que tengo algunos amigos y conocidos en la industria editorial, pero no muchos, y aun menos que sean autores de literatura negra. Era, por ejemplo, muy amigo de Horacio Vázquez-Rial, uno de los mejores escritores argentinos de las últimas tres décadas, pero murió de cáncer el año pasado.

Noir Nation: ¿Cómo es el mercado de la literatura negra en España e Hispanoamérica?

La literatura negra es mucho más fuerte en los mercados anglosajones que en los de lengua española. Prueba de ello es que la novela negra que se lee en español suele estar traducida de otras lenguas, sobre todo de la inglesa, a menos que haya sorpresas inesperadas de países como Suecia, con sus Henning Mankell y sus Stieg Larsson. Hay comparativamente poca producción negra original en español.

Noir Nation: ¿Tienen salida los libros electrónicos en España o aún se lee mayoritariamente en papel?

El problema de España es que no tiene un índice de lectura muy alto. La mitad de los españoles no lee, mientras que en Francia sólo el 25% de la población no lee. Si añadimos que el índice de desempleo en España está actualmente en el 26% tendremos las razones de que la introducción del libro electrónico sea tan lenta.

Noir Nation: ¿Usas los medios sociales para promocionar tu obra? Si es así, ¿qué plataformas funcionan mejor? ¿Te resulta más fácil encontrar lectores en unas que en otras?

Tengo una cuenta en Twitter (@girauta) con más de 7500 seguidores y mi agente literario administra las páginas de El desorden y Disorder en Facebook. Twitter está mucho más vivo que Facebook porque he decidido no abrirme una cuenta personal en Facebook. Mi trabajo como analista en radios y televisiones españolas y como columnista en el diario ABC no me deja tiempo para más.

Noir Nation: Háblanos de tus influencias literarias.

Mis influencias literarias básicas pertenecen al Siglo de Oro español (que en realidad son dos siglos, el XVI y el XVII), a la narrativa rusa del siglo XIX, a los movimientos del Esteticismo (Oscar Wilde), del Modernismo español (Ramón María del Valle-Inclán) y de la gran literatura argentina del siglo XX (Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Ernesto Sábato, Julio Cortázar).

Noir Nation: ¿Hay algo más que desees añadir?

La entrevista está perfecta, y quizá lo único que falte sea una reflexión mía que dejo aquí: más que un género, la novela negra constituye en nuestra época un formidable código para hacer llegar a grandes públicos todo tipo de narrativas, incluyendo las más ambiciosas intelectualmente.

El desorden de Girauta ya está a la venta

Tanto la edición electrónica de la novela negra El desorden, de Juan Carlos Girauta, como la traducción al inglés bajo el título de Disorder llevan un par de semanas a la venta en varias liberías digitales. A destacar la Amazon española en formato MOBI para Kindle y Ilovebooks en formato EPUB para iPad.

Vuelve Girauta, vuelve El desorden

Los más viejos del lugar recordarán que empecé este blog en 2007 con la intención de dar presencia pública, cual agencia literaria digital, a autores en español y griego moderno que fueran tan buenos como desconocidos en España. Las cosas no salieron demasiado bien, pero que nos quiten lo bailao.

En 2008 conseguí publicar la primera novela, El desorden de Juan Carlos Girauta (@girauta en Twitter), ya conocido a la sazón como columnista y tertuliano radiofónico. La editorial que la aceptó fue la barcelonesa La Otra Orilla, del grupo colombiano Norma. Cuando La Otra Orilla desapareció en 2011 por decisión de la central en Bogotá, muchos autores se quedaron perplejos al descubrir que, en el mejor de los casos, se les había avisado tarde y mal de que iban a destruir sus libros. Un ejercicio bradburiano que siempre me sorprende. Digo yo que sale más barato regalar a las bibliotecas miles de libros que oficialmente ya no se pueden vender que acabar con ellos por vías químicas o de otra índole.

El caso es que en 2009 tenía la intención de crear mi propia editorial en Londres, de modo que contraté a un canadiense y pagué de mi bolsillo la traducción de El desorden. Como os podéis imaginar, se titula Disorder. El proyecto quedó en nada por culpa de la crisis que aún colea. Sin embargo, la vida da muchas vueltas y pocos meses ha contacté en Singapur con un editor inglés afincado allí. Se entusiasmó con la obra y decidió publicar tanto el original español como la traducción inglesa en formato electrónico para Kindle, iPad, etc. El editor, que también trabaja con libros tradicionales, es el fundador y propietario de Monsoon Books. Así, El desorden/Disorder estarán a la venta la semana próxima, o la siguiente a más tardar, en todas las tiendas y en todos los formatos, empezando por la Amazon americana y española.

Destaco que Monsoon Books está regalando los libros electrónicos Singapore Horror Stories, Vol. 1 y The Lost History of Shadows. Los podéis conseguir en esta página por la cara. Si no tenéis lector (iPad, Kindle, o lo que sea), os podéis bajar Adobe Digital Editions para leer libros electrónicos en el ordenador.

Más noticias en breve.

Más de Antonio Priante

Se ve que el responsable del blog Arte bajo cero se deslumbró, literariamente hablando, con Del suicidio considerado como una de las Bellas Artes y lo vertió en una entrada. Gran idea porque vale la pena, como todo lo que escribe Priante. Recomiendo sus dos novelas publicadas por Cahoba: El silencio de Goethe o la última noche de Arthur Schopenhauer y El corzo herido de muerte.