Robert Lozinski y Federico García Lorca

Robert Lozinski, moldavo residente en Bucarest, es el autor de La ruleta chechena, novela negra escrita directamente en lengua española y publicada por la editorial Rey Lear. Ganó el XI Premio Francisco García Pavón de Narrativa del Ayuntamiento de Tomelloso en el año 2008 y, afortunadamente, aún ahora se encuentran referencias en internet. La última en el blog Llibres a estones (Libros a ratos).

Manuel Delgado reseña La ruleta chechena, de Robert Lozinski

Manuel Delgado ha reseñado en su blog la novela negra La ruleta chechena, de Robert Lozinski, moldavo Doctor en Hispánicas que escribe directamente en lengua española. Publica Rey Lear.

“El Cáucaso como imagen literaria en Lérmontov”, por Robert Lozinski

El moldavo Robert Lozinski (nacido en la URSS en 1970), Doctor en Filología Hispánica, profesor de lengua española en Bucarest y autor de la novela negra La ruleta chechena (Rey Lear), culmina mi entrada de ayer con una reflexión acerca de la relación entre Mijaíl Lérmontov y el Cáucaso:

El Cáucaso era el ambiente ideal para abordar temas románticos: una guerra (o sea, aventura), una causa por la cual luchar y un paisaje de escarpadas montañas, negros barrancos y nevadas cimas que hacen soñar a uno. O puede ser el lugar ideal para morir románticamente, con un duelo que debe desarrollarse necesariamente al borde de un precipicio. De esta manera, el destino del perdedor queda sellado.

Lérmontov, el autor de Un héroe de nuestro tiempo, libro concebido durante su estancia como militar en el Cáucaso, era consciente de la precariedad de la condición humana, tomándose a sí mismo como prototipo. Honrado, no pretendía engañar al público con una pluma fría, falta de vida, sino que jugaba siempre con las pistolas cargadas.

Al principio parecía que los astros le eran favorables: familia medianamente acomodada, que lo rodeó desde niño de valores culturales muy sólidos, y una supuesta ascendencia inglesa (Lermount). Pero era un muchacho un poco feo y físicamente frágil, pareciendo un junco a punto de romperse. No debía ser así un hombre en la marcial sociedad rusa de la época. Tuvo que soportar las burlas de sus compañeros y comerse los bollos con serrín que le preparaban a escondidas las chicas, una especie de “vete a hacer puñetas” (con perdón) pero a lo ruso. Ese rechazo femenino lo marcó profundamente. De tantas decepciones acumuladas nacería más tarde Pechorin, el cínico, el maltratador de corazones femeninos, el que se burla de la estupidez y flaqueza masculinas, el que es capaz de aguantar con sangre fría el desenlace de un duelo. Es el protagonista de Un héroe de nuestro tiempo, personaje antológico y muy criticado en la época ya que se veía en él al propio Lérmontov. ¿Egocentrismo?

Lérmontov se vio obligado a aclararlo en un prefacio a la segunda edición, donde, con muchos rodeos lingüísticos, expresó su hastío más profundo.

Como persona, Lérmontov nunca maduró lo suficiente para superar los antiguos fracasos y desengaños. Solía ponerse artificialmente insoportable cada vez que participaba en algún baile de sociedad, dirigiendo flechas envenenadas y comentarios maliciosos desde el rincón donde se recluía. Pero no era un bellaco cualquiera, sino más bien un chiquillo malvado que jugaba a ponerse pesado. Por desgracia, uno de estos jueguitos acabaría costándole la vida. En el duelo, Lérmontov disparó al aire mientras que Martynov, el rival ultrajado, le dio en el pecho. Tenía 26 años.

Hay algo de Lérmontov en mi novela La ruleta chechena. Por ejemplo, el detalle de la caída de la carta en el juego (que da título al libro) similar a la ruleta rusa, plasmado por aquél en el capítulo “El Fatalista”. Allí, Vúlich, un oficial serbio, coge al azar una pistola y se la dispara a la cabeza sin saber si está cargada o no.

–Cosas del destino –admite Pechorin, que es único que observa en la frente del serbio el singular sello que le ha estampado de antemano la Señora Muerte.
–Si no ha sido ahora va a ser más tarde, acaso esta noche –sentencia con cinismo.

Como si quisiera decirle que con algo así no hay que jugar. El presagio se cumple, Vúlich acaba sableado por un cosaco juerguista. La muerte, por tanto, no siempre es un espectáculo sublime.

El libro de Lérmontov ofrece además espléndidas descripciones de paisajes, nos presenta costumbres y tradiciones de la zona, y nos describe armas blancas y de fuego que se usaban en esa época.

Otra obra que nos ayuda a conocer el Cáucaso de la primera mitad del siglo XIX es El viaje a Arzrum de Alexandr Pushkin. En el conjunto de su creación literaria no es una obra muy importante, un motivo más para agradecer el esfuerzo de haberla traducido y publicado en español.

Dos años mareando con este blog

Que sí, que ya van dos años haciendo el subnormal en internet. Ya me lo decían mis padres, que esa carrera no me serviría para nada.

Víctima del hastío de mí mismo, compendio las diez entradas que me parecen más interesantes entre la multitud inabarcable de memeces que he pergeñado. Por orden cronológico relativo a los últimos doce meses:

Monografía: Arthur Machen

Tolkien y Lewis, tal día como hoy

Las veintiséis palabras según Dolgopolsky

Entrevista exclusiva del Proyecto Seléucida a Joe Haldeman

Cómo no hay que escribir, I: Presentación

Entrevista del Proyecto Seléucida a Sergi Puertas

Entrevista de este blog a Robert Lozinski, autor de la novela La ruleta chechena

Entre Aldous Huxley y Richard Matheson

Defensa de la literatura griega en lengua española

Consejos para escritores, gentileza de Mamet

Foto de familia

Resumiendo el año, me saco una foto con los cuatro libros publicados en 2008, sea como agente literario sea como agente-traductor de griego moderno: El desorden, de Juan Carlos Girauta (Belacqua); Viaje con Venus, de Ánguelos Terzakis (Rey Lear); Cómo destruir ángeles, de Sergi Puertas (Cahoba); y La ruleta chechena, de Robert Lozinski (Rey Lear).

Hoy se pone a la venta La ruleta chechena, de Robert Lozinski

La cuarta novela de este blog-agencia literaria ya está en librerías: La ruleta chechena, de Robert Lozinski (Rey Lear, dos imágenes en Flickr). Las tres anteriores son: El desorden, de Juan Carlos Girauta (Belacqua); Viaje con Venus, de Ánguelos Terzakis (Rey Lear); y Cómo destruir ángeles, de Sergi Puertas (Cahoba).

Por tanto, retiro el pdf con las primeras páginas. Ha tenido 96 lecturas en 108 días, lo que arroja una media de 0’88 al día.

Mañana publicaré la entrevista que he hecho al autor por vía digital.

Pregunta a todos los lectores de este blog

El pasado 31 de diciembre entregué los primeros Premios Seléucidas. Este año no va a ser menos. Ya estoy confeccionando la lista.

Se plantea un problema de objetividad. Como agente o traductor, en diciembre ya tendré cuatro libros en el mercado. Cronológicamente: El desorden, de Juan Carlos Girauta (Belacqua, febrero de 2008); Viaje con Venus, de Ánguelos Terzakis (Rey Lear, septiembre de 2008); Cómo destruir ángeles, de Sergi Puertas (Cahoba, octubre de 2008); y La ruleta chechena, de Robert Lozinski (Rey Lear, noviembre de 2008). ¿Sería correcto que premiara a alguno de ellos? Alguien podría decir que incurriría en nepotismo solipsista, pero no es menos cierto que me he dejado la piel en esto. He trabajado tanto como cualquier otro agente o traductor. Sin ir más lejos, con la novela griega he sudado sangre, literalmente, y de hecho he perdido dinero por una jugada que una mala editora y pésima persona me hizo (puedo recuperar el dinero si el libro se vende bien, por supuesto). Y naturalmente, al margen de mi trabajo, creo de todo corazón que estas novelas pueden recibir premios en virtud de su calidad literaria. Poco tienen que envidiar cualitativamente a otras candidatas que se hayan puesto a la venta en 2008.

Espero vuestra opinión, en público o en privado.