El viaje de Shakespeare, de Léon Daudet

Léon Daudet (1867-1942) fue un personaje de mucho cuidado. Combinó su carácter exacerbadamente nacionalista y sus posiciones petainistas con una magnífica vocación literaria, algo que no me extraña porque en la vida hay de todo y más (Cortázar lloró, y no de alegría, cuando se pelaron al Che Guevara, sin ir más lejos). Escribió varias novelas, pero hasta la fecha no se había publicado ninguna en lengua española. La editorial Barril & Barral se ha avanzado, y menos mal.

El viaje de Shakespeare es una magnífica invención aprovechando los vacíos que tenemos en la biografía del dramaturgo inglés. Daudet coloca a Shakespeare a bordo de un barco con destino al continente, y a partir de ahí la imaginación echa a volar. Visitará, entre otros lugares, el Sacro Imperio Romano Germánico, donde se defenderá en alemán a pesar de que parece seguro que no tenía ni idea. Una de tantas licencias creativas de Daudet, quien llega a introducir personajes que no fueron sus contemporáneos. Mas tanto da porque la novela es maravillosa, y la traducción de Xavier Roca-Ferrer, ejemplar.

Todos los cuentos 1, de Edgar Allan Poe

Volumen apocalíptico de Galaxia Gutenberg, en tapa dura y tenebrosamente ilustrado por Joan-Pere Viladecans. La traducción es la clásica de Julio Cortázar, así como la introducción y las notas. Si se regala algo así, es imposible que se quede mal.

A falta de ver el segundo volumen, me parece que los pesos pesados están en éste: El pozo y el péndulo, El gato negro, El corazón delator, El tonel de amontillado, La caída de la Casa Usher, Los crímenes de la rue Morgue… Un festival de horror y espanto ideal para leer a la luz de las velas, como hacía Cortázar. Brrrrrrrrrrrr…

Os recuerdo que en Barcelona aún se puede visitar la exposición de los originales usados para ilustrar el libro.

Acerca de Bar del Infierno, de Alejandro Dolina

Planeta como editorial, no como grupo, tuvo el raro acierto de publicar esta maravilla del argentino Alejandro Dolina (Baigorrita, 1944), poeta, novelista, músico y conductor de exitosos programas radiofónicos y televisivos. Uno de los emitidos por la caja tonta se llamaba “Bar del Infierno”, concretamente.

Dolina bebe con fortuna de individuos como Borges o Cortázar, e incluso, me atrevería a decir, de Lord Dunsany. En el presente libro, un tipo llamado el Narrador de Historias cuenta cada medianoche una breve (muy breve) historia a quienes están encerrados con él en un bar del cual nadie puede salir, a modo de caverna platónica. El conjunto de todas las narraciones construye un libro que, en realidad, carece de estructura en sentido clásico. Esta característica, junto con la gracia infinita que Dolina atesora como prosista, proporciona una agilidad e inmediatez brutal al texto. Lectura muy interesante, aunque no ose ponerla en la categoría de “Recomendaciones literarias”.

Por cierto, los de Planeta podrían haber buscado una fotografía del autor más adecuada para la contracubierta. Lo hacen aparecer como el caracuero de la matanza de Texas.