Recomendaciones literarias para Navidad 2009 y Reyes 2010

O Papá Noel, o Mamá Noel ligera de ropa, o lo que uno quiera. La cuestión es que se regalen libros. Compendio las reseñas positivas de los últimos meses:

Clasicazo flipante: El festín de Babette, de Isak Dinesen (Nórdica)

Clásico ruso: Un héroe de nuestro tiempo, de Mijaíl Lérmontov (Nórdica)

En lengua catalana: Narrativa catalana de l’exili, de varios autores (Galaxia Gutenberg)

Humor: Piccadilly Jim, de P.G. Wodehouse (Anagrama)

Inédita hasta la fecha: El solterón, de Adalbert Stifter (Impedimenta)

La base de la serie televisiva: Flashforward, de Robert J. Sawyer (La Factoría de Ideas)

Literatura acerca de autómatas: El rival de Prometeo, de varios autores (Impedimenta)

Los almogávares bajo un punto de vista griego: Roger de Flor, de Kostas Kyriazís (Plataforma)

Maravilla japonesa: El cortador de cañas, de Junichiro Tanizaki (Siruela)

Memorias en Hungría durante la 2ª Guerra Mundial: Tengo quince años y no quiero morir, de Christine Arnothy (Barril & Barral)

Novela con protagonista ilustre: El viaje de Shakespeare, de Léon Daudet (Barril & Barral)

Obra primeriza: Basil Howe, de G.K. Chesterton (El Olivo Azul)

Otra inédita hasta la fecha: El sendero en el bosque, de Adalbert Stifter (Impedimenta)

Oscuridad refinada: Los anillos de Saturno, de W.G. Sebald (Anagrama)

Promesa de la novela: Señales que precederán al fin del mundo, de Yuri Herrera (Periférica)

Reedición: El soldado de porcelana, de Horacio Vázquez-Rial (Verticales)

Relatos: Ruleta rusa y otros cuentos, de Pere Calders (Anagrama)

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Basil Howe, de G.K. Chesterton

La editorial El Olivo Azul continúa acertando con lo que publica. Nos informa el editor en la contracubierta del libro que ésta es la primera novela de Gilbert Keith Chesterton (1874-1936). Ni la conocía ni la encuentro en la Wikipedia. La explicación de que ni siquiera aparezca es que se trata de una obra muy menor, por más que el estilo humorístico y presuntamente aporético del autor ya esté presente.

Resumiendo brevemente, se nos narra la aparición de Basil Howe, joven más raro que un perro verde, en la vida de tres hermanas, y cómo cambiará la vida de los cuatro a partir de ese encuentro.

No engañaré a nadie. La obra, de poco más de cien páginas, interesará únicamente a los lectores de Chesterton (por fortuna, no somos pocos). No es como sus otras novelas, más elaboradas y abiertas a públicos más dispares. El inglés aún estaba verde cuando debutó.

Tampoco puedo dejar de señalar que la traducción debería haberse revisado más a fondo.

Recomendaciones literarias para el 23 de abril, Día Mundial del Libro

Más conocido en Cataluña por Sant Jordi, o sea, San Jorge. Las ventas de libros en Cataluña se dispararán pasado mañana. Comprarán incluso quienes no leen, que ya es decir, impelidos por los descuentos que ofrecen las librerías y por la cosa esa de “no quedar mal”. Algo similar sucederá en otras partes, principalmente Madrid (creo), pero a otra escala.

Dado que ir de compras literarias a ciegas va a ser un suicidio este próximo miércoles, voy a hacer unas cuantas recomendaciones para aquéllos que anden tan perdidos que se vean obligados a tener en cuenta los puntos de vista de un analfabeto funcional como yo. Pongo epígrafes a vuela pluma, recapitulando algunos de los libros que he tratado desde diciembre, cuando redacté las recomendaciones literarias de Navidad y Reyes.

Cartas de viajes: La vida en México, de Frances Erskine Inglis (Rey Lear)

Clásico contemporáneo serbocroata: El Kapo, de Alexandar Tišma (Acantilado)

Cuentos: Los amantes de Toledo y otras historias insólitas, de Villiers de l’Isle-Adam (El Cobre)

De la editorial que nos patrocina en 2008: La luz que se apaga, de Rudyard Kipling (El Cobre)

De un grande fenecido el año pasado: El castillo en el bosque, de Norman Mailer (Anagrama)

De una exiliada croata: El Ministerio del Dolor, de Dubravka Ugrešić (Anagrama)

Diario: Diario de 1945, de Joseph Goebbels (La Esfera de los Libros)

Dos novelas breves en un volumen: Help a él, de Rodolfo Enrique Fogwill (Periférica)

Drama biográfico: La ciencia del adiós, de Elisabetta Rasy (Alianza)

Edición conmemorativa de un clásico: El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad (Galaxia Gutenberg)

Ensayo: Herejes, de G.K. Chesterton (El Cobre)

La primera novela del Proyecto Seléucida: El desorden, de Juan Carlos Girauta (Belacqua)

Literatura de viajes: Londres, de Henry James (Alhena)

Memorias del cerco a Sarajevo: Postales desde la tumba, de Emir Suljagić (Galaxia Gutenberg)

Micronovela: El socio, de Joseph Conrad (Artemisa)

Narración de primera mano de la Guerra de Cuba: Heridas bajo la lluvia, de Stephen Crane (Rey Lear)

Novela llevada al cine recientemente: Los crímenes de Oxford, de Guillermo Martínez (Booket)

Obra maestra rusa: La pulga de acero, de Nikolái Leskov (Impedimenta)

Shakespeare en versión cuento: El Rey Lear, de Charles Lamb (Rey Lear)

Acerca de El hombre eterno, de G.K. Chesterton

A estas alturas, uno no sabe qué decir de Chesterton. Acaso que ha sido faro en momentos de oscuridad, como C.S. Lewis y J.R.R. Tolkien. Con todo, vale la pena recordar brevemente su vida. Nació en Londres en 1874 y practicó activamente el ateísmo hasta que entró casualmente en una iglesia católica del Reino Unido, en 1922. Entonces se convirtió, en parte por motivos que en este blog no vienen al caso. Murió en 1936.

El presente volumen, todo un éxito de la editorial Cristiandad (quinta edición en tres años), contiene una novedad: un prólogo de Juan Manuel de Prada, converso como Chesterton. Cabe decir que el nombre de la editorial, al margen de la fe de cada uno, es un tanto pomposo.

El hombre eterno fue la respuesta filosófica de Chesterton a una obra del prolífico H.G. Wells, Esbozo de la historia, pues Wells no se limitó a escribir magníficas novelas sino que se metió en otros berenjenales de tipo extraliterario. Así, a pesar de que a ambas obras se les nota el paso del tiempo, a mi juicio dicho fenómeno lo sufre más claramente la de Wells. De todos modos, mi recomendación es de perfil bajo: no pongo el libro en la sección de “Recomendaciones literarias” por los pelos.