Qué es una buena novela y por qué

Dijo un amigo, en uno de sus pocos momentos de sobriedad intelectual, que las películas que no pasan de “estar bien” son especialmente dignas porque nos recuerdan que existe esa franja difusa donde se emplaza lo que, sin ser realmente grande, está hecho con oficio y profesionalidad.

Lo mismo sucede con las novelas. Si uno compra al azar, probablemente lea muchas obras correctas, algunas aberraciones y algunas obras maestras. O al menos eso sugieren tanto la estadística cuanto el sentido común. Sin embargo, como en la entrada “Qué es una mala novela y por qué” de la semana pasada tomé a guisa de ejemplo lo peor de lo peor, hoy me centraré no en narrativa solamente digna sino en obras mayores, de un alcance literario paradigmático y sin tomar en consideración que sean clásicos o superventas. Para ello me valdré del reverso de la división cuádruple que formulé:

1. Bien escrita gramaticalmente.

El texto es un ejemplo de riqueza en todos sus aspectos: corrección sintáctica, pulcritud estilística, innovación léxica cuando sea necesaria sin caer en vulgarismos injustificables ni estupideces, etc. Por lo que se refiere a la lengua española, hace décadas que este tipo de excelencia se halla más bien en autores hispanoamericanos. El nivel literario de la mayoría de autores españoles ha permanecido estancado en cierta complacencia creativa, cuando no ha caído directamente en picado. Novelas ejemplares: Saide, de Octavio Escobar; Of Mice and Men, de Steinbeck; The Egoist, de George Meredith.

2. Bien escrita descriptivamente.

Lo que el autor describe se entiende con claridad: no se fuerza el texto de modo ampuloso ni redundante ni kitsch. Las metáforas son precisas. No hay confusión. Novelas ejemplares: El cupón falso, de Tolstói; Robinson Crusoe, de Daniel Defoe; The Three Impostors, de Arthur Machen.

3. Bien escrita narrativamente.

El autor nunca pierde el control de la obra. Nada está fuera de lugar, ni sobra, ni falta. Las estructuras narrativas no se diluyen. Novelas ejemplares: La impaciencia del corazón, de Stefan Zweig; Solaris, de Stanisław Lem; Tots tres surten per l’Ozama, de Vicenç Riera Llorca; El corzo herido de muerte, de Antonio Priante; Viaje con Venus, de Ánguelos Terzakis.

4. Bien escrita ideológicamente.

Ya expliqué la semana pasada que no estoy usando la palabra “ideología” en sentido político sino en sentido estético. Una narración está bien escrita ideológicamente cuando su actualidad no decae por más años que pasen. El lenguaje que usa está vivo al cabal, no se desintegra ni cristaliza en una impostura caduca. El Quijote es el modelo por antonomasia, pero hay muchos más: Los hermanos Karamázov, de Fiódor Dostoyevski; Heart of Darkness, de Joseph Conrad; Treasure Island, de R.L. Stevenson; Rayuela, de Julio Cortázar.

Está claro que las obras maestras son las que caen en esas cuatro categorías al mismo tiempo. Muchas de las novelas mencionadas cumplen tal condición, mas he preferido obviar repeticiones para dar color y variedad a la entrada. Ahora los análisis.

1. Análisis de buena escritura gramatical.

  • Saide, de Octavio Escobar (Periférica, 2007 aunque original de 1995).

“Tal vez el motor no dejó que me oyera. Quería fumar pero intenté pensar en otra cosa. Sólo recordé la escena tantas veces repetida de un niño que se ahoga mientras su padre observa imperturbable; mi chapaleo inútil y el ascenso de la línea de pequeños azulejos verdes que coincidía con el nivel líquido. Volvieron las burlas y ese doloroso deseo de que, cansado de tanta torpeza, me sacara de la piscina del club militar para comenzar su exhibición de velocidad y estilo, la silenciosa humillación. El castigo lo inventaba en el camino a casa”. (Página 11.) No por casualidad esta novela ganó el Premio Crónica Negra Colombiana. Periférica también publicó Destinos intermedios, que está relacionada con ella sin llegar a ser una segunda parte.

  • The Egoist, de George Meredith (Signet Classics, 1963 aunque original de 1879).

“The world was the principal topic of dissension between these lovers. His opinion of the world affected her like a creature threatened with a deprivation of air. He explained to his darling that lovers of necessity do loathe the world. They live in the world; they accept its benefits and assist it as well as they can. In their hearts they must despise it, shut it out, that their love for one another may pour in a clear channel and with all the force they have”. (Página 49.) Meredith es un autor extremadamente complejo. Esta muestra no es de las más espectaculares de la novela porque me he limitado a abrirla al azar.

2. Análisis de buena escritura descriptiva.

  • El cupón falso, de Tolstói (Nórdica, 2008, traducción del ruso de Víctor Gallego). Está en un solo volumen junto con Jadzhi Murat.

“Fiódor Mijáilovich Smokovnikov, presidente de la Cámara de Comercio, hombre de integridad intachable, de la que se sentía orgulloso, liberal a ultranza y no sólo librepensador, sino contrario a cualquier forma de religiosidad, que consideraba un residuo de supersticiones antiguas, había regresado a casa de su despacho en una pésima dispososición de ánimo. El gobernador le había enviado una carta de lo más estúpida, en la que se daba a entender que Fiódor Mijáilovich no se había comportado como debía. Éste se había puesto como una fiera y se había aprestado a redactar una respuesta cáustica y mordaz”. (Página 197.) No hablo ruso, y de hecho ni falta que hace. La novela está traducida ejemplarmente. El texto español fluye a la perfección.

  • Robinson Crusoe, de Daniel Defoe (Wordsworth Classics, 2000 aunque original de 1719).

“The entrance into this place I made to be not by a door, but by a short ladder to go over the top; which ladder, when I was in, I lifted over after me, and so I was completely fenced in, and fortified, as I thought, from all the world, and consequently slept secure in the night, which otherwise I could not have done; though as it appeared afterwards, there was no need of all this caution from the enemies that I apprehended danger from”. (Páginas 44-45.) La riqueza expresiva de la lengua inglesa usada en este libro lo convierte en más actual que cualquier payasada de Dan Brown escrita hace dos días.

3. Análisis de buena escritura narrativa.

En este apartado no tiene sentido citar textos porque la narratividad se discierne a lo largo de la obra. Sería fútil reproducir parágrafos.

  • El corzo herido de muerte, de Antonio Priante (Cahoba, 2007; Leer-e, 2012, en formato electrónico).

Después de su también magistral El silencio de Goethe o la última noche de Arthur Schopenhauer, el barcelonés Priante se salió con una novela epistolar acerca del suicidio del romántico español Mariano José de Larra. De ahí el título: en una de sus cartas reales a su amigo Ventura de la Vega, Larra se refirió a sí mismo como “un corzo herido de muerte”. La genialidad absoluta de Priante radica en la vuelta de tuerca final de la obra. Leer para creer.

  • Viaje con Venus, de Ánguelos Terzakis (Rey Lear, 2008, traducción mía).

Ésta es la mejor novela de Terzakis, digan lo que digan en Grecia, donde la entienden como una obra para adolescentes. Como si, asimismo, The Catcher in the Rye de Salinger fuera sólo eso. El excepcional sentido narrativo del autor, uno de los mayores intelectuales de la Grecia del siglo pasado, formado profundamente en Nietzsche y Dostoyevski, nos regala una novela de hondura filosófica y psicológica inconmensurable.

4. Análisis de buena escritura ideológica.

Me limito a una sola muestra:

” ‘Anything approaching the change that came over his features I have never seen before, and hope never to see again. Oh, I wasn’t touched. I was fascinated. It was as though a veil had been rent. I saw on that ivory face the expression of somber pride, of ruthless power, of craven terror—of an intense and hopeless despair. Did he live his life again in every detail of desire, temptation, and surrender during that supreme moment of complete knowledge? He cried in a whisper at some image, at some vision,—he cried out twice, a cry that was no more than a breath—
“The horror! The horror!” ‘ “. Paradigma de narración sin fecha de caducidad.

Como dije la semana pasada, ésta no es más que una manera de analizar la narrativa. Hay otras y todas son útiles mientras sean razonables.

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Más de The Art of Fiction

Continúo con el magistral volumen de David Lodge. A propósito de lo que llama intrusive author, es decir, del narrador omnisciente que, por si fuera poco, nos recuerda explícitamente que lo es (por ejemplo, “yo te digo, querido lector, blablabla”), escribe:

“We read fiction, after all, not just for the story, but to enlarge our knowledge and understanding of the world, and the authorial narrative method is particularly suited to incorporating this kind of encyclopedic knowledge and proverbial wisdom.

Around the turn of the century, however, the intrusive authorial voice fell into disfavour, partly because it detracts from realistic illusion and reduces the emotional intensity of the experience being represented, by calling attention to the act of narrating. It also claims a kind of authority, a God-like omniscience, which our sceptical and relativistic age is reluctant to grant to anyone.”

Exactamente. El período de decadencia del autor intrusivo coincide con la llegada del modernismo y el esteticismo, corrientes renovadoras que lo pusieron todo patas arriba.

Dos años mareando con este blog

Que sí, que ya van dos años haciendo el subnormal en internet. Ya me lo decían mis padres, que esa carrera no me serviría para nada.

Víctima del hastío de mí mismo, compendio las diez entradas que me parecen más interesantes entre la multitud inabarcable de memeces que he pergeñado. Por orden cronológico relativo a los últimos doce meses:

Monografía: Arthur Machen

Tolkien y Lewis, tal día como hoy

Las veintiséis palabras según Dolgopolsky

Entrevista exclusiva del Proyecto Seléucida a Joe Haldeman

Cómo no hay que escribir, I: Presentación

Entrevista del Proyecto Seléucida a Sergi Puertas

Entrevista de este blog a Robert Lozinski, autor de la novela La ruleta chechena

Entre Aldous Huxley y Richard Matheson

Defensa de la literatura griega en lengua española

Consejos para escritores, gentileza de Mamet