Propuestas de lectura para profesores desesperados y adultos desorientados

Ya escribí una entrada como esta hace años, pero es hora de actualizarla.

Después de dar clases de español en Tesalónica y de volver a Barcelona para doctorarme, mi única experiencia como maestro ha sido en Singapur dando clases de Filosofía en parvularios y escuelas primarias y secundarias tanto públicas cuanto concertadas. Acullá la educación funciona mucho mejor que en España, concluyo no ya de lo que revela el informe PISA (Singapur está entre los cinco mejores países del mundo) sino de lo que me cuentan conocidos y amigos del ramo, por no mencionar a una pariente que es maestra en la primaria catalana.

Una de las capacidades que se ha degradado más en los años últimos es la lectura, y eso me toca muy de cerca. Dado que he sido en general un autodidacta por motivos que ahora no vienen al caso, he elegido mal en demasiadas ocasiones. Durante mi adolescencia casi nadie con criterio me orientó jamás. Eso conlleva inevitablemente perder el tiempo y el dinero en tonterías, en libros que no hay que leer del mismo modo que no dedicarías ni cinco minutos a tomar un café con determinados indeseables. Tenemos poco tiempo en este valle de lágrimas y mejor que lo aprovechemos con lecturas óptimas, las que te hacer exclamar “¡Joder, esto es la leche!”.

Quizá por eso alguien esté tentado de apostillar que algunos de los títulos que sugiero son obviedades. También dijo Núñez a mediados de los 90 que los fichajes propuestos por Cruyff eran tan evidentes que coincidirían con los que pediría su portera. Más a mi favor, puesto que los clásicos que hay que leer son precisamente los que se leen menos o, en el peor de los casos, no se leen ya. Es decir, los de toda la vida. Los obvios. Los que han creado el mundo en que vivimos aun cuando no lo sepamos: conducta quijotesca, situación kafkiana, vivir una odisea, horror lovecraftiano, esto es de ciencia ficción (y sin embargo, ahí estamos tecnológicamente), etc.

Otro motivo de peso para leer a los clásicos es que ayudan a ver, por un lado, cómo se conectan y se influyen mutuamente los narradores vivos y muertos (quien no haya bebido de James Joyce encontrará a Don DeLillo absolutamente opaco, por ejemplo), y por otro lado hasta qué punto muchos escritores actuales nos están vendiendo la moto. Una moto que no deja de ser una copia estropeada, toda vez que como el original no hay nada. Entiéndase: quien no haya pasado por C.S. Lewis ni por Tolkien creerá que J.K. Rowling ha inventado algo; quien no haya leído a Bram Stoker pensará que Stephenie Meyer ha roto moldes con la saga “Crepúsculo”, etc.

En suma, redacto esta entrada como ayuda para quien se sienta literariamente desnortado o se atribule por la adecuación de las lecturas de sus alumnos o hijos. Soy consciente de que tenemos nuestros gustos, de que cada uno es cada cual y de que las listas inferiores no serán del agrado de todos, pero menos da una piedra. Me permito el lujo de recomendar novelas de calidad, clásicas o no, que ayuden a los profesores en la instrucción adecuada de los alumnos y a los padres en la educación literaria de la progenie. Sobra decir que quien hable la lengua original no debería leer una traducción, y que todas las obras que propongo son asimismo recomendables para adultos que se sientan perdidos ante el exceso de oferta y, por qué no decirlo claramente, de bazofia en las librerías.

Ténganse también en cuenta dos cosas: primero, que muchas de estas obras están disponibles en lenguas, traducciones y ediciones varias, de modo que ni doy siempre referencias ni sé, en todos los casos, si la versión es buena; segundo, que los pocos vínculos que he añadido llevan a reseñas que publiqué en el blog hace tiempo.

Dicho eso, divido en cuatro tramos. Sólo novelas, que si nos liamos con otros géneros y especies no terminaremos nunca:

11-12 años

  • La pulga de acero, de Nikolái Leskov (Impedimenta). Buena traducción.
  • La isla del tesoro, de R.L. Stevenson (Valdemar). Buena traducción.
  • Kim, de Rudyard Kipling.
  • La máquina del tiempo o La guerra de los mundos, de H.G. Wells. RBA ha publicado un volumen con ésos y los otros dos clásicos de Wells: La isla del Doctor Moreau y El hombre invisible.
  • Robinson Crusoe, de Daniel Defoe (Valdemar). Traducción del mismísimo Julio Cortázar, quien también tradujo los cuentos de Edgar Allan Poe.
  • Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift (Valdemar). Buena traducción.
  • Soy un gato o Botchan, de Natsume Soseki (Impedimenta). Mejor ambas. Buenas traducciones.
  • El Hobbit, de J.R.R. Tolkien. Y si gusta, procédase con la trilogía de “El Señor de los Anillos”.
  • “Las Crónicas de Narnia”, de C.S. Lewis. Son siete libritos, por orden: El sobrino del mago, El león, la bruja y el armario, El caballo y el muchacho, El Príncipe Caspian, La travesía del Viajero del Alba, La silla de plata y La última batalla.
  • El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle.
  • La vuelta al mundo en ochenta días, de Jules Verne. Homo Legens publicó una buena edición ilustrada.
  • El festín de Babette, de Isak Dinesen (Nórdica). La de Nórdica es una versión ilustrada muy bien pergeñada. Buena traducción del inglés (aunque danesa, la autora usaba el inglés con frecuencia).
  • Constandina y las telarañas, de Alki Zei (Lóguez). Buena traducción del griego moderno, a pesar de que la cita inicial esté inexplicablemente mal traducida. La traducción inglesa es brillante y se titula Tina’s Web.
  • ¡Rumbo a poniente!, de Charles Kingsley (Rey Lear). Edición ilustrada. Buena traducción.
  • Oliver Twist, de Charles Dickens.
  • “Las novelas de D’Artagnan”, de Alexandre Dumas (Edhasa). Es la trilogía compuesta por Los tres mosqueteros, Veinte años después y El Vizconde de Bragelonne.

13-14 años

  • Jadzhi Murat y El cupón falso, de Lev Tolstói (Nórdica). Dos novelas breves en un volumen. Buena traducción.
  • Frankenstein, de Mary Shelley (Valdemar). La obra que fundó la ciencia ficción. Buena traducción.
  • ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick. La novela que dio nacimiento a Blade Runner.
  • Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro (Anagrama). Distopía quizá inspirada en la anterior. El original es en lengua inglesa ya que el autor se crió en el Reino Unido.
  • Bajo la mirada de Occidente, de Joseph Conrad (Rey Lear). Una de las obras fundacionales del género del espionaje. Buena traducción.
  • Rojo y negro, de Stendhal (Cátedra). Buena traducción.
  • El caso de Charles Dexter Ward, de H.P. Lovecraft (Valdemar). La única novela que publicó el maestro del horror. Buena traducción.
  • El juego de Ender, de Orson Scott Card. Clásico de la ciencia ficción. La película llegará a finales de año.
  • El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde, de R.L. Stevenson (Valdemar). Buena traducción.
  • Tirant lo Blanc, de Joanot Martorell. Tiene que ser una edición adaptada ortográficamente a los usos actuales, especialmente si se lee el original valenciano.
  • El Quijote, de Miguel de Cervantes (Cátedra). Creo que ésta es una edición adaptada ortográficamente a los usos actuales.
  • Industrias y andanzas de Alfanhuí, de Rafael Sánchez Ferlosio (Destino). La primera de las cuatro novelas del autor.
  • Roger de Flor, de Kostas Kyriazís (Plataforma; la cubierta del libro no le hace justicia). Los almogávares bajo el punto de vista del gran autor de novela histórica griega durante el siglo pasado. A lo largo de su carrera, Kyriazís ganó dos veces el Premio de la Academia Griega a la Mejor Novela y una vez el Premio Nacional a la Mejor Novela. Buena traducción del griego moderno.
  • El Stradivarius perdido, de John Meade Falkner (Valdemar). Buena traducción.
  • El camino, de Miguel Delibes (Destino).
  • Cumbres borrascosas, de Emily Brontë.
  • Jane Eyre, de Charlotte Brontë.
  • Orgullo y prejuicio, de Jane Austen.

15-16 años

  • Viaje con Venus, de Ánguelos Terzakis (Rey Lear). Traducción mía. Se usó durante tres años como lectura obligatoria en una escuela secundaria concertada de Barcelona con resultados excelentes.
  • Lord Jim, de Joseph Conrad. La segunda novela de Conrad con el personaje de Charles Marlow como conarrador.
  • La ciencia del adiós, de Elisabetta Rasy (Alianza). Novela imprescindible acerca de la represión comunista en la URSS contra los escritores desafectos al régimen. En este caso, el protagonista es el poeta Ósip Mandelstam, fenecido en un campo de concentración en 1938. Buena traducción del italiano.
  • La luz que se apaga/La luz fallida, de Rudyard Kipling (El Cobre/El Olivo Azul). La primera novela de Kipling ya muestra su sentido de la aventura y del arrojo. Buenas traducciones.
  • Los santos inocentes, de Miguel Delibes (Destino).
  • Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Clásico distópico.
  • Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. Clásico distópico.
  • El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. Obra cumbre del Esteticismo. Galaxia Gutenberg publicó una versión ilustrada espectacular e ideal para regalar únicamente a quien la merezca. Buena traducción.
  • El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger.
  • El último encuentro, de Sándor Márai.
  • Carta de una desconocida o La impaciencia del corazón, de Stefan Zweig (Acantilado). Mejor ambas. Buenas traducciones. Después de publicar todas las novelas de Zweig por separado, Acantilado las ha juntado en un único volumen.
  • El Doctor Zhivago, de Borís Pasternak (Cátedra). Buena traducción.
  • Flores para Algernon, de Daniel Keyes. Clásico de la ciencia ficción que sorprende desde la primera línea. Es un libro muy difícil de traducir por motivos que no voy a revelar y quiero suponer que se hizo bien.
  • El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio (Destino). La segunda novela del autor. Cambió radicalmente de estilo.
  • Bearn, también conocida como La sala de les nines, de Llorenç Villalonga. La traducción española hecha por el propio autor se publicó antes que el original mallorquín.
  • El castillo, de Franz Kafka (hay al menos dos traducciones al español: Valdemar y Cátedra).
  • El Golem, de Gustav Meyrink (Valdemar). Clásico del ensueño y la irrealidad. Buena traducción del alemán.
  • Solaris, de Stanisław Lem (Impedimenta). Obra mayor de la ciencia ficción con dos adaptaciones cinematográficas fallidas. Buena traducción del polaco.
  • Moby-Dick, de Herman Melville (Valdemar). Edición ilustrada. Buena traducción.
  • De ratones y hombres, de John Steinbeck. Es especialmente difícil de traducir y supongo que se ha hecho bien.
  • El día de los trífidos, de John Wyndham. Clásico turbador de la ciencia ficción.
  • Las aventuras del buen soldado Švejk, de Jaroslav Hašek (Galaxia Gutenberg). Clásico checo. Edición ilustrada.

17-18 años

  • La asesina, de Aléxandros Papadiamandis (Periférica). Buena traducción de la cazarévusa. Hay dos traducciones catalanas, obviamente tituladas L’assassina. La mejor es la publicada por la editorial El Tall.
  • El amante de Lady Chatterley, de D.H. Lawrence. Clásico modernista sexualmente escandaloso en su momento (1928).
  • Mil novecientos ochenta y cuatro o Rebelión en la granja, de George Orwell. Mejor ambas.
  • Tres manzanas cayeron del cielo, de Micheline Aharonian (El Cobre). Rareza literaria postmoderna acerca del Genocidio Armenio a manos de turcos y kurdos. Buena traducción del inglés.
  • Negro, de Olivier Pauvert (Mondadori). Novela distópica sorprendente. Buena traducción del francés.
  • Un puente sobre el Drina, del Premio Nobel Ivan Andrić.
  • Crimen y castigo o Los hermanos Karamázov, de Fiódor Dostoyevski. Mejor ambas.
  • El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad. La primera novela de Conrad con el personaje de Charles Marlow como conarrador. Galaxia Gutenberg publicó una edición ilustrada.
  • La mujer que esperaba, de Andreï Makine (Tusquets). Buena traducción del francés.
  • El Ministerio del Dolor, de Dubravka Ugrešić (Anagrama). Buena traducción del serbocroata.
  • Tots tres surten per l’Ozama, de Vicenç Riera Llorca (Edicions 62).
  • El gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa (Cátedra). Comparte tema con la antedicha Bearn (la decadencia de la aristocracia isleña mediterránea) mas la mallorquina se escribió antes.
  • Drácula, de Bram Stoker (Cátedra). Buena traducción.
  • Otra vuelta de tuerca, de Henry James.
  • El retorno de Filip Latinovicz, de Miroslav Krleža (Minúscula). Clásico croata. Buena traducción.
  • El proceso, de Franz Kafka (hay al menos dos traducciones al español: Valdemar y Cátedra).
  • Amor y basura, de Ivan Klíma (Acantilado). Clásico checo reprimido por los comunistas. No tiene mucho sentido leerlo si no se ha leído antes a Kafka. Buena traducción.
  • La obra, de Émile Zola (Mondadori). Buena traducción.
  • Las desventuras del joven Werther, de J.W. von Goethe.
  • Anna Karénina o Guerra y paz, de Lev Tolstói. Mejor ambas. Recuérdese que el 2% de Guerra y paz está escrito en francés. Una buena edición conservará el texto con notas a pie de página.
  • El maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgákov. Clásico ruso que se erige en alegoría del estalinismo.
  • Madame Bovary, de Gustave Flaubert. La traducción publicada por la editorial Alba se titula La señora Bovary.
  • Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé. Refleja a la perfección la Cataluña de las postrimerías del franquismo.
  • El halcón maltés, de Dashiell Hammett. Clásico del género negro.
  • El sueño eterno, de Raymond Chandler. Clásico negro influido por el antedicho. Es la primera novela de una serie con el mismo protagonista, Philip Marlowe.
  • El señor de las moscas, del Premio Nobel William Golding. El lado oscuro de Robinson Crusoe.

Bonus tracks

Los buenos lectores adultos de terror y ciencia ficción deberían pasar por los tres libros siguientes, y por este orden: La Guerra de las Salamandras, de Karel Čapek (la edición inglesa de la Northwestern University Press, titulada War with the Newts, es excelente, con prólogo del grandísimo Ivan Klíma); Soy leyenda, de Richard Matheson; La piel fría, de Albert Sánchez Piñol (el original catalán es La pell freda). Sin restarle originalidad, el último es una especie de mezcla excelentemente tramada y muy cruda de los dos clásicos antedichos.

Recomendaciones literarias para Sant Jordi 2010

Este próximo viernes, 23 de abril, se celebrará el Día Mundial del Libro. Como propuesta, compendio los libros que he reseñado positivamente desde diciembre pasado:

Vacío perfecto, de Stanisław Lem (Impedimenta), una rareza magistral.

Kaputt, de Curzio Malaparte. La nueva traducción basada en la edición casi definitiva. Publica Galaxia Gutenberg.

Lejos de Toledo, de Angel Wagenstein (Libros del Asteroide). La tercera parte de una trilogía que puede leerse de cualquier manera porque los protagonistas no son comunes.

Destinos intermedios, la segunda novela negra de Octavio Escobar publicada por Periférica.

Todo fluye, de Vasili Grossman (Galaxia Gutenberg).

El ladrón del rayo, de Rick Riordan (Salamandra). Juvenil entretenida.

Lila, Lila, de Martin Suter (Anagrama).

Caballería roja, de Isaak Bábel (Galaxia Gutenberg). Relatos inspirados en la Guerra Polaco-Soviética de 1920-21.

Omega, de Jack McDevitt (La Factoría de Ideas). Pura ciencia ficción espacial.

Prometo ser bueno: cartas completas, de Arthur Rimbaud (Barril & Barral). La primera vez que se publican todas sus cartas en lengua española.

La carretera, de Cormac McCarthy (Mondadori).

Los días contados, de Miklós Bánffy (Libros del Asteroide), la primera parte de la “Trilogía transilvana” del autor húngaro. La segunda, Las almas juzgadas, ya está a la venta.

Décimo primer artículo en Factual

También allí recomiendo libros antes del 23 de abril, Sant Jordi.

El ladrón del rayo, de Rick Riordan

Se ha estrenado la película y resulta que ya había leído el libro. Cosas que pasan.

Por lo que a críos se refiere, sean lectores potenciales o sean protagonistas de la obra, no todo lo que publica Salamandra se arrastra literariamente como El niño del pijama rallante (con elle porque es una rallada); dicha editorial también ha puesto en el mercado literatura juvenil aceptable. En este caso se trata de El ladrón del rayo, de Rick Riordan, tejano de San Antonio nacido en 1964. Dicen que originalmente era una historia que el autor contaba a su hijo al acostarlo y que, para verterla en forma novelada, se basó en sus experiencias como profesor de niños con dificultades de aprendizaje.

El protagonista es Percy Jackson, un chico de lo más normal. Su vida es monótona y llena de problemas escolares y extraescolares, hasta que de pronto descubre que todo aquello que no encajaba en su existencia se debe a que es un semidiós griego. Hasta aquí nada raro, ¿verdad? Pues continúo. Su peligrosísima misión será descubrir quién ha robado el rayo de Zeus y restablecer el orden en el alterado mundo celeste.

El pulso narrativo de Riordan es ágil y el resultado bastante entretenido. Lo único cargante para el lector más maduro puede ser el lenguaje intencionadamente adolescente con que el texto se ha redactado. Pero tampoco nos vamos a enfadar.

Traducción de Libertad Aguilera.

Entrevista de este blog a Alki Zei, escritora griega

Alki Zei (Atenas, 1925) es una de las escritoras más importantes de Grecia. Un servidor ha tenido el placer de traducir al catalán su superventas griego La Konstantina i les teranyines (foto del libro en Flickr), drama acerca de drogadictos de doce años publicado en su lengua original en el 2002, y que también está disponible en español bajo el título Constandina y las telarañas. Esta entrevista ha sido posible gracias a Anguelikí Vulumanu, la responsable de la agencia Bookboom.

Pregunta: Señora Zei, debo decir que me alegró mucho traducir La Konstantina i les teranyines al catalán. Fue un encargo repentino que recibí en Barcelona de parte de la editorial Cruïlla, y la experiencia muestra que en tales circunstancias los libros no suelen ser obras maestras (o casi) como éste. Más allá de las ventas en Grecia, que fueron altas, ¿cuál fue la reacción de la crítica?

Respuesta: La reacción de la crítica fue muy positiva. De hecho, el jurado de la revista literaria Diavazo, que premió el libro, lo había propuesto como libro para adultos, para adolescentes y para niños. Finalmente me llevé el premio para adolescentes en el 2003.

P.: Esta novela atesora una calidad literaria que sobrepasa la que esperamos encontrar en un texto que, en principio, se dirige a un público joven que apenas ha comenzado a leer seriamente. A pesar de que la protagonista es una adolescente, el fondo y la construcción caen en el campo de la literatura para adultos, como sucede con Viaje con Venus, de Terzakis, o El guardián en el centeno, de Salinger. ¿Tal resultado apareció involuntariamente o conscientemente?

R.: Creo que la literatura es una, independientemente de a quién se dirija. Yo escribo de la misma manera para adultos, adolescentes y niños. Raramente escribo para niños muy pequeños porque, en ese caso, seguro que es necesaria otra manera de escribir.

P.: Sin ninguna duda, Konstantina y Stavros permanecerán para siempre en la memoria literaria de los que hemos leído su libro. ¿Se basó en elementos reales para la construcción de la trama y de los caracteres? ¿Pensó desde el principio en la diáspora griega?

R.: No necesité pensar en la diáspora griega porque mi familia y yo pertenecemos a la diáspora. Vivimos como refugiados políticos durante diez años en la Unión Soviética por la Guerra Civil Griega y otros diez años en Francia por la dictadura griega que empezó en 1967.

P.: Se ha demostrado que su madurez creativa no tiene fecha de caducidad. ¿Puede darnos alguna noticia literaria?

R.: Mantengo en secreto las noticias literarias. Sólo anuncio algo cuando está listo para que la editorial empiece el proceso de edición. Eso no significa que no tenga siempre algo dándome vueltas en la cabeza. No obstante, me tomo mucho tiempo de un libro a otro porque me ato mucho a mis protagonistas, y quiero alejarme de ellos antes de construir los nuevos. Tardé cinco años en alejarme de Konstantina.

[Entrevista dedicada, como dice el libro, “a los niños que se perdieron / en el pozo del dragón / en la cueva de la bruja”, según versos de Dionisis Savópulos. Y, añado, que nunca volvieron.]

Recomendaciones literarias para el Sant Jordi 2009

El próximo 23 de abril tendremos otra vez el Día Mundial del Libro. Se supone que hacen descuentos y bla bla bla. Recopilo las recomendaciones hechas en los últimos meses:

Autobiografía: Un pedigrí, de Patrick Modiano (Anagrama)

Bicentenario del nacimiento de Edgar Allan Poe: Todos los cuentos 1 (Galaxia Gutenberg)

Ciencia ficción espacial: Odisea, de Jack McDevitt (La Factoría de Ideas)

Clásico contemporáneo: En el camino, de Jack Kerouac (Anagrama)

Clásico ilustrado: El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde (Galaxia Gutenberg)

Ensayo biográfico: Mal de escuela, de Daniel Pennac (Mondadori)

Infierno de hielo: Relatos de Kolimá I, de Varlam Shalámov (Minúscula)

La primera novela de Rudyard Kipling: La luz fallida (El Olivo Azul)

Literatura del holocausto: Sin flores ni coronas, de Odette Elina (Periférica)

Los cuentos de toda la vida: Cuentos de hadas, de Charles Perrault (Rey Lear)

Micronovela: Vida del risueño maestrillo Maria Wuz de Auenthal, de Jean Paul (Velecío)

Negra: La pérdida de la razón, de Horacio Vázquez-Rial (Ediciones B)

Nueva traducción de un clásico descatalogado: Un lugar en la cumbre, de John Braine (Impedimenta)

Obra maestra olvidada: Las nuevas mil y una noches, de Robert Louis Stevenson (Alba)

Primera traducción en español: Lo infraordinario, de Georges Perec (Impedimenta)

Relato de George Sand: Cora (Velecío)

Teoría dramática: Bambi contra Godzilla, de David Mamet (Alba)

Traducción mía al catalán: La Konstantina i les teranyines, de Alki Zei (Cruïlla)

Propuestas de lectura

Basándome en las experiencias de mis amigos profesores, y redondeando lo dicho ayer acerca de las malas elecciones como lectura obligatoria en ESO y Bachillerato (aunque me centre en el currículo español, es extrapolable a otros países), menciono algunos libros que son óptimos para menores de edad. Unos son los de toda la vida, otros no, pero todos tienen en común que son literatura pata negra, muy alejada de la bazofia al uso. Por orden:

ESO +12 años

Constandina y las telarañas, de Alki Zei, Lóguez (traducción catalana mía: La Konstantina i les teranyines, Cruïlla; me disculparéis que barra para dentro)

La pulga de acero, de Nikolái Leskov (Impedimenta)

ESO +14 años

Viaje con Venus, de Ánguelos Terzakis (Rey Lear, otra traducción mía)

La mujer que esperaba, de Andreï Makine (Tusquets)

El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger (no sé por qué traducen ‘in’ por ‘entre’)

El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde

Un mundo feliz, de Aldous Huxley

Bachillerato

El silencio de Goethe o la última noche de Arthur Schopenhauer, de Antonio Priante (Cahoba)

El ministerio del dolor, de Dubravka Ugrešić (Anagrama)

1984, de George Orwell

Soy leyenda, de Richard Matheson

Crimen y castigo, de Fiódor Dostoievski

El camino del norte, de Horacio Vázquez-Rial (La otra orilla)

Relatos de Kolimá I, de Varlam Shalámov (Minúscula)

Fahrenheit 451, de Ray Bradbury

Y al margen de esa división por edades, aludo a una novela ideal para los alumnos interesados en las matemáticas: El tío Petros y la conjetura de Goldbach, de Apóstolos Doxiadis. Hay, o había si no se ha agotado ya, traducción catalana.

Cuentos de hadas, de Charles Perrault

Siguiendo con su vocación por publicar libros ilustrados, la editorial Rey Lear ha recuperado los Cuentos de hadas de Charles Perrault (París, 1628-1703) a través del poeta Luis Alberto de Cuenca, quien se ha ocupado también de la traducción del francés. El volumen, grande y en tapa dura, contiene los dibujos originales de Lucien Laforge (París, 1889-1952), que sorprenden por su actualidad. Como si no hubiera pasado el tiempo.

Los cuentos recogidos son La bella durmiente del bosque, Caperucita Roja, Barba Azul, El gato con botas, Las hadas, Cenicienta, Riquete el del Copete y Pulgarcito. Confieso que hasta la fecha no conocía el verdadero final de Caperucita (y no me refiero a los clásicos del cine para adultos). Me habían contado que los cazadores la salvan en el último momento, pero resulta que no, que el lobo se la come sin escrúpulo alguno. Tendré que hablar con mi madre.

Defensa de la literatura griega en lengua española

Sic transeunt translatores mundi…

A nadie que siga este blog se le escapa que soy traductor de griego moderno. Con vuestro permiso, haré un poco de corporativismo a favor de los nuevos traductores de esta lengua, una generación alrededor de los 30 años que está tan (injustamente) poco valorada como la literatura griega del siglo XX. Hay más de lo que parece aunque Grecia se caiga a pedazos (literalmente y no sólo el Partenón), y si la literatura griega moderna no se ha hecho un lugar en el mercado español, a pesar del éxito de las novelas policíacas de Petros Márkaris, no es porque lo real y lo racional sean uno y lo mismo sino porque demasiados editores españoles son unos caguetas que no se la quieren jugar. Y porque gran parte de los editores griegos son una panda de payasos, todo hay que decirlo, incapaces de promocionarse en el extranjero como Dios manda. No en vano la inmensa mayoría de libros que voy a destacar se publicaron por iniciativa de las traductoras (indicaré los que sé con seguridad que no se publicaron de ese modo). Si tienes que esperar a que a un editor español le dé por traducir del griego, morirás de inanición.

Dicho esto, producto de mi afición por crearme enemigos innecesariamente, iré al grano refiriendo volúmenes publicados en lo que llevamos de milenio, así como a sus traductores (básicamente traductoras, y creo que todas con algún tipo de titulación en Griego Moderno por la Universidad de Málaga). Confieso que no he leído la mayor parte de los libros, mas conozco personalmente a dos de las traductoras que mencionaré y no tengo ninguna duda de sus capacidades. Por algo han sido alumnas de Vicente Fernández, una autoridad en España.

[Nota previa: aunque yo no use el sistema de transliteración que se usa en la Universidad de Málaga, reproduzco tal cual los nombres de los autores]

Adicción a la nicotina y otras obsesiones: 18 relatos griegos (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo). Antología de relatos griegos coordinada por María López y Leandro García. Creo que participaron dieciocho traductores, a uno por cuento.

Un melodrama (o casi), de María Efstaciadi (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo). Novela traducida por María Enguix y Eva Ruiz.

Historias enterradas (vivas), de Misel Fais (Berenice). Antología de relatos traducida por Julia Osuna y Esther Cruz.

Crímenes pitagóricos, de Tefcros Mijailidis (Roca). Novela negra, superventas en Grecia. Traducción de Julia Osuna por encargo.

El gato embalsamado, de Zomás Scasis (Miguel Gómez Ediciones). Novela traducida por Noemí Saura.

Las brujas de Esmirna, de Mara Meimaridi (Berenice). Novela histórica, superventas en la Hélade, traducida por Mercè Guitart.

Zigzag entre naranjos amargos, de Ersi Sotiropulu (451 Editores). Novela traducida a veintidós manos y coordinada por Julia Osuna.

Más allá de esos títulos, casi todos iniciativas de traductoras de mi edad, propongo dos más cuyos traductores llevan décadas en la profesión:

La señora Kula, de Menis Kumandareas (451 Editores). Novela traducida por Natividad Gálvez.

El museo de los números, de Dimitris Calokiris (Berenice). Antología de relatos traducida por Ioanna Nicolaidou y Vicente Fernández.

Y un apunte final para el futuro. A lo largo de 2009 aparecerán estos tres títulos:

La Konstantina i les teranyines, de Alki Zei (Cruïlla). Novela supuestamente juvenil que en realidad es también para adultos. Traducción catalana mía por encargo. La española, de Juan Manuel Ricotti y María Recuenco, lleva tiempo disponible.

La Virgen de las Aguas, de Lefteris Panusis (Ciudadela). Novela histórica ambientada en las Guerras Iconoclastas del Imperio Bizantino (las llamo así porque suena a Star Wars y mola más). Traducción de María Enguix por encargo. Será la quinta novela que salga de este blog-agencia literaria, la segunda griega después de Viaje con Venus. Quien desee echar un vistazo tiene el pdf con las primeras páginas en la pestaña superior de “Textos”.

La asesina, de Aléxandros Papadiamandis (1851-1911) (Periférica). Clasicazo griego de altura intergaláctica traducido por Laura Salas. A destacar que la versión es del original en cazarévusa (o katharévusa, otra manera de transliterar), no de la adaptación al griego moderno que se lee hoy día.

Confío en que algunos lectores de este blog aprovechen las compras de Navidad para salirse de los caminos literarios más trillados (aquí un blog centrado exclusivamente en la literatura griega moderna en español). Nada como saciar una incipiente curiosidad por la literatura griega entre canelones, pavo y Lagavulin.

Las cien mejores novelas en inglés desde 1923

Me lo envía un amigo. Dos críticos literarios del Time, Lev Grossman y Richard Lacayo (para flipar), han redactado su lista de las cien mejores novelas en lengua inglesa desde 1923. No sé a qué viene esa fecha. En todo caso, me choca que esté una novela menor de C.S. Lewis, The Lion, The Witch and the Wardrobe (la segunda de la heptalogía de Narnia), y que no haya nada de Richard Matheson, ni siquiera I Am Legend, obra que ha marcado el siglo XX y no sólo literariamente hablando.