Relatos de Kolimá IV, de Varlam Shalámov

Cuarta entrega de las seis que terminará publicando la editorial Minúscula en traducción de Ricardo San Vicente, profesor de ruso en la Universidad de Barcelona. Shalámov (1907-1982) continúa ahondando en su deportación a los campos de concentración soviéticos:

“Del cielo blanquecino, turbio, algo siniestro y monocolor, caía una lluvia fría y fina. Las colinas desnudas, sin árboles, rocosas y algo verdes, se alzaban frente a nosotros, y en las hondonadas que las separaban, justo a sus pies, se tejían deshilachadas unas nubes de un gris sucio. Como si las trizas de una enorme manta cubrieran aquel lúgubre lugar montañoso. Lo recuerdo bien: me sentía completamente tranquilo, dispuesto a lo que fuera, pero sin quererlo el corazón me empezó a palpitar y después se me encogió. Y apartando los ojos pensé: ‘Aquí nos han traído a morir’.”

[Del relato “El muelle del infierno”.]

Luego añade:

“[…] el desprecio por la propiedad privada era algo que se nos había inculcado hasta la saciedad.”

Inculcado, naturalmente, por quienes gobiernan y deciden acerca de la vida de sus súbditos como si el país fuera su propiedad privada.

Indispensable como los tres anteriores.

Anteayer falleció Hans Keilson

Retoco, corto y pego lo que me llegó ayer de la editorial Minúscula:

Hans Keilson nació en 1909 en Bad Freienwalde, Alemania. Estudió medicina y educación física en Berlín. En 1933 debutó literariamente con la novela Das Leben geht weiter [La vida sigue], una obra autobiográfica sobre la vida de un joven tras la Primera Guerra Mundial, aparecida en la editorial Fischer y poco después prohibida por los nazis. En 1936 emigró a Holanda y durante la ocupación alemana trabajó como médico para el movimiento de resistencia. Tras la liberación fue cofundador de una organización de ayuda para huérfanos judíos. Sus propios padres habían perdido la vida en Auschwitz. Formó parte del Departamento de Psiquiatría Infantil de la Clínica Universitaria de Ámsterdam y entre 1986 y 1988 fue presidente del centro del PEN para escritores de lengua alemana en el extranjero. Keilson nunca regresó de su exilio y vivió en Bussum, donde ejerció como psicoanalista hasta poco antes de su muerte.

A pesar de la publicación de La muerte del adversario en 1963 en Estados Unidos ―considerada por Time Magazine como una de las diez novelas más importantes del año, junto a autores como Nabokov, Faulkner, Borges, Philip Roth o Shirley Jackson―, su obra, que incluye varias novelas, ensayos y poesía, sólo ha merecido un gran reconocimiento en los últimos años. Su amigo Paul Celan, por ejemplo, intentó sin éxito encontrarle un editor en los años sesenta. Ya en 2005 la Academia Alemana de Lengua y Poesía le otorgó el Premio Johann-Heinrich Merck. En 2007 recibió la Medalla Moses Mendelssohn, en 2008 el WELT Literaturpreis por el conjunto de su trabajo, y en 2010 fue finalista del National Book Critics Circle Award.

La muerte del adversario (1959) y Una comedia en tono menor (1947), ambas publicadas en editorial Minúscula en 2010 y 2011, han sido aclamadas unánimemente por lectores y críticos literarios de todo el mundo. En agosto de 2010, el New York Times calificó a Hans Keilson de “genio”, y lo definió como “uno de los mejores escritores del mundo”.

Vitalista incansable, trabajó hasta el último momento. A principios de este año acabó su libro más reciente, el volumen de memorias Da steht mein Haus [Allí está mi casa], aparecido en alemán y neerlandés hace pocas semanas, y que editorial Minúscula publicará en 2012.

Su peculiar literatura, donde aúna su sabiduría narrativa y sus conocimientos psicoanalíticos, ofrece una interesantísima y original reflexión sobre la condición humana.

“Los libros pueden reeditarse. Al fin y al cabo, siempre quedan los ejemplares de archivo. Las personas no.” Hans Keilson

Daniel Najmías gana el V Premio Esther Benítez de Traducción

No tengo el placer, pero no creo que ACETT haya entregado el premio a la ligera, teniendo en cuenta que es la Asociación Colegial de Escritores y Traductores. Daniel Najmías se lo ha llevado por su traducción de París Francia, de Gertrude Stein, publicado por Minúscula. A ver si me lo agencio cuando pise Barcelona en junio.

Recomendaciones literarias para Navidad 2010 y Reyes 2011

Últimamente no he recomendado mucho por motivos obvios, pero el último compendio de recomendaciones fue hace seis meses. De ahí que se hayan acumulado unos cuantos títulos. Ahí van:

Cómic: Watchmen, de Moore y Gibbons

Literatura griega moderna en catalán: Escrits o Mitologia personal, de Andreas Embirikos

Nueva traducción de El Doctor Zhivago, de Borís Pasternak

La trilogía de Smaïl: Vivir me mata, París-Casablanca y La Pasión según Smaïl

Culminación de la trilogía de Bánffy: El reino dividido

Zombis a gogó: La plaga de los zombis

Clásico: El cielo protector, de Paul Bowles

Relatos: La noche de la conspiración de la pólvora, de Juan Antonio Masoliver Ródenas

De un autor interesante y desconocido: Camino nocturno, de Ludwig Höhl

Otra de Zamiatin: La inundación

Tercer volumen de los Relatos de Kolimá, de Shalámov

Cuento de Ricardo Menéndez Salmón: “Los caballos azules”

Camino nocturno, de Ludwig Hohl

Minúscula ha publicado nueve relatos del suizo Hohl (1904-1980), narrador absolutamente desconocido para los que no estamos metidos hasta las cachas en la literatura en lengua alemana. Se ve que el tipo es un autor de culto para escritores como Peter Handke y Max Frisch, y es obvio que algo tiene.

Hohl se aproxima constantemente a lo extraño, que no sobrenatural. Todo es raro, y en algunos momentos te preguntas a dónde te llevará, para terminar cayendo en la cuenta de que con algunos autores lo que importa es el recorrido, no el destino. De ahí que confiese que quizá no me convencería un volumen mucho más grande, pero sí éste, de poco más de 100 páginas.

Traduce Rosa Pilar Blanco.

Relatos de Kolimá III, de Varlam Shalámov

La editorial Minúscula, de nuevo en traducción de Ricardo San Vicente, nos presenta a Varlam Shalámov (Vólogda, 1907-Moscú, 1982) y sus cuentos desde el infierno gélido de los campos de concentración soviéticos. Con este volumen, subtitulado El artista de la pala, llevamos tres de los seis. El drama seguirá.

Esta vez tenemos veintiocho relatos en casi 500 páginas. Continúa llamando la atención la falta de compañerismo entre presos. Y es que se hacía lo que fuera por sobrevivir, de modo que el peligro mayor no provenía de los guardias sino del resto de condenados, como el narrador vivió en sus propias carnes.

El noveno relato merece una mención aparte, toda vez que se intitula “RUR”, como la obra teatral de Karel Čapek. Shalámov genera un paralelismo entre la Compañía de Régimen Intensivo (RUR en ruso, o Rota Usílennogo Rezhima) y la pieza del checo, que trata de robots que suplantan a la especie humana. A vueltas con la deshumanización de los presos en esas condiciones, señala:

“No, no éramos robots. En la insensibilidad metálica de los robots hay algo de humano.” [Página 97.]

La traducción es buena, aunque se nota que la lengua materna de San Vicente es el ruso. No en vano nació allí.

Décimo séptimo artículo en Factual

Recomendaciones literarias para comprar en la Feria del Libro de Madrid que empezó ayer.

Fallo los Premios Seléucidas 2009

Un año más, un jurado compuesto por el abajo firmante (es un decir) falla los premios literarios de este blog. Os recuerdo que tienen que ser novedades en la medida de lo posible, y el gran problema es que no caen tantas en mis manos. Además, en dos categorías el autor tiene que estar vivo: en la de Litteraturæ Magister (dado a uno de los grandes que nunca recibirá el Nobel) y en la de Mejor Autor. En el resto de casos, los escritores pueden estar esperándonos en los Campos Elíseos.

Por otro lado, el premio de este año es una foto que me costó lo suyo:

[Evidencia científica irrefutable de que los mamíferos leen, literalmente, cualquier cosa.]

Así, hecho ya el trabajo de campo, paso a dar la lista:

Litteraturæ Magister por toda una vida literaria: J.D. Salinger (Nueva York, 1919)

Mejor Autor: Christine Arnothy, por Tengo quince años y no quiero morir (Barril & Barral)

Mejor Compendio de Cuentos: Relatos de Kolimá II, de Varlam Shalámov (Minúscula)

Mejor Editorial: Galaxia Gutenberg

Mejor Novela: Los días contados, de Miklós Bánffy (Libros del Asteroide)

Mejor Otro: Nostalgia de Charlie Parker, de Robert George Reisner (Global Rhythm Press)

Mejor Traducción: Xavier Roca-Ferrer, por El viaje de Shakespeare, de Léon Daudet (Barril & Barral)

Mejor Volumen: El rival de Prometeo, de varios autores (Impedimenta)

Premios Seléucidas 2009 a la Decadencia

Cubierta Más Espantosa: El amante, de Nicole Jordan (Esencia, Grupo Planeta)

Novela Más Impresentable: La mano de Fátima, de Ildefonso Falcones (Grijalbo)

Peor Frase Publicitaria: “El más exacto rigor histórico, talento narrativo y poder de la autora como creadora de atmósferas prenderán la atención del lector para conducirlo sin pausa hasta el final. Una excelente novela”, por José Saramago en La casa de los siete pecados, de Mari Pau Domínguez (Grijalbo)

Accésit al Desastre Estético Más Lamentable: Mapa de los sonidos de Tokio, de Isabel Coixet (Tusquets)

Relatos de Kolimá II, de Varlam Shalámov

Segunda entrega de los Relatos de Kolimá, de Varlam Shalámov, traducidos por Ricardo San Vicente y publicados por Minúscula. La editorial aún tiene que publicar los cuatro restantes, de modo que será la primera vez que se presente el ciclo completo en lengua española.

Como dije al hablar de la primera parte, Shalámov estuvo preso en Kolimá. Tras su liberación, se volcó en la escritura de las docenas de relatos que componen el ciclo. El horror no se puede olvidar, pero a veces la mejor terapia es ponerlo por escrito, al alcance de todo aquel que se interese por lo sucedido, en lugar de limitarse a dejarlo pasar.

El subtítulo de esta parte es La orilla izquierda. Veinticinco relatos con el sufrimiento como eje. Especialmente impactante la narración de la reaparición de la lepra en la URSS en tiempos tan recientes como los posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Imprescindible.