Recomendaciones factuales

No pensaba publicar estas recomendaciones literarias originalmente destinadas a Factual, pero me lo he pensado mejor. Ahí van:

Otro verano más con las mesas de novedades literarias a reventar en las librerías. Uno, que no es estrictamente fetichista de lo recién aparecido, considera que en algunas ocasiones es más interesante tirar de fondo editorial o de libros que llevan pocos meses a la venta, aunque la librería tenga que encargarlos al distribuidor. Así que ahí van cinco propuestas alejadas de la literatura de aeropuerto más al uso.

Primero, la novela corta El desorden, de Juan Carlos Girauta (La otra orilla). Al autor se lo conoce más bien por sus ensayos La eclosión liberal o La República de Azaña. Sin embargo, en este caso le dio por narrar el desarrollo psicológico de un asesino en serie barcelonés. No es un derroche de sangre, pero ni falta que hace. La concepción de la obra no va por el camino de lo truculento sino por el de la introspección.

Segundo, otra novela corta: Señales que precederán al fin del mundo, del mexicano Yuri Herrera (Periférica). La editorial cacereña se ha doctorado en sacarse de la manga autores brillantes de la América de habla española, y hay que reconocerle los méritos. El texto tiene un aire experimental que disgustará a algunos y cautivará a otros. No es para todos los públicos.

Tercero, La ciudad automática, de Julio Camba (Alhena). Esta editorial, especializada en literatura de viajes, ha puesto en el mercado varios volúmenes del gran periodista español. Aquí tenemos su viaje a la Nueva York posterior a la Gran Depresión. Se publicó por primera vez en 1932.

Cuarto, una novela tan genial como larga: El soldado de porcelana, de Horacio Vázquez-Rial (Ediciones Verticales). Que esta edición sea de bolsillo lo simplifica todo, empezando por el tamaño y terminando por el precio. El argentino nos proporciona una biografía novelada de Gustavo Durán, personaje tan singular que, siendo pianista e ingeniero, pasó de general republicano durante la Guerra Civil española a protegido de Roosvelt en la ONU.

En quinto y último lugar, Soy un gato, de Natsume Soseki (Impedimenta). La tercera novela, y la más larga, que la editorial madrileña publica de este japonés que marcó época con su sentido del humor. Los amantes de los gatos no tienen excusa. Traducción de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés.

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Décimo primer artículo en Factual

También allí recomiendo libros antes del 23 de abril, Sant Jordi.

Viaje a la luz, de Alfonso Corominas

Novedad editorial de Alhena, siempre en el género de la literatura de viajes, es Viaje a la luz. Paseo con Alfred Hitchcock por Córdoba y Granada. Lo de la luz toma aquí más sentido que nunca, dado que el autor, Alfonso Corominas (Oviedo, 1953), se quedó ciego a los 20 años por una enfermedad congénita.

El título promete, y es innegable que el libro tiene cierta gracia y se lee bien, pero hay elementos que no acaban de funcionar. Quizá sea algo tan personal como que no he conseguido conectar con el sentido del humor del autor. O al revés, es decir, que él no se me ha ganado. Sea como sea, el viaje en tren de Corominas con su mujer, sus descripciones y sus experiencias no me han convencido en absoluto. Aunque sus defectos formales no sean suficientemente profundos para decir que la obra es un fracaso literario, me parece que falla no ya como literatura en general sino dentro de su propia especificidad.

No puedo ponerlo en “Recomendaciones literarias”. Sin embargo, seguro que gustará a más de un lector enganchado a la narrativa de viajes.

Fallo los Premios Seléucidas 2008

Último día del año y momento de entregar los Premios Seléucidas 2008, como también hice en 2007.

Las condiciones para que yo tome en consideración un libro son:

1. La primera edición del libro tiene que haberse puesto a la venta durante el año que hoy termina, y debo haber hablado de él en el blog.

2. Dicha primera edición tiene que serlo por parte de la editorial que lo publica, es decir, no tiene que ser la primera en sentido absoluto, excepto en la categoría de Mejor Autor, quien además debe estar vivo.

3. No puedo premiar obras que yo represente como agente o traductor, de modo que las cuatro que he publicado este año se quedan fuera; a saber: El desorden, de Juan Carlos Girauta (Belacqua); Viaje con Venus, de Ánguelos Terzakis (Rey Lear); Cómo destruir ángeles, de Sergi Puertas (Cahoba); y La ruleta chechena, de Robert Lozinski (Rey Lear). Además, elimino el premio a la Mejor Novela de un Autor del Proyecto Seléucida.

Por otro lado, quede patente este año mi reconocimiento a los premiados mediante la siguiente fotografía real de Godzilla:

Godzilla

[Godzilla destruyendo IKEA-Badalona]

Así, el palmarés queda como sigue:

Premios Seléucidas 2008 a la Excelencia

Litteraturæ Magister por toda una vida literaria: Richard Matheson (Allendale, Nueva Jersey, 1926; fotografía cedida por su agente americana)

Mejor Autor: William T. Vollmann, por Europa Central (Mondadori)

Mejor Compendio de Cuentos: Proyectos del pasado, de Ana Blandiana (Periférica)

Mejor Editorial: Alhena

Mejor Novela en General: El hospital de la transfiguración, de Stanislaw Lem (Impedimenta)

Mejor Novela Negra: La tercera virgen, de Fred Vargas (Siruela)

Mejor Otro: El profesor en la trinchera, de José Sánchez Tortosa (La Esfera de los Libros)

Mejor Traducción: Antonio Luis Golmar, por la traducción del inglés de El pintor de Cracovia, de Joseph Bau (Ediciones B)

Mejor Volumen: Las aventuras del buen soldado Švejk, de Jaroslav Hašek (Galaxia Gutenberg)

Premios Seléucidas 2008 a la Decadencia

Cubierta Más Espantosa: Un tipo de perfil con turbante y una máscara antigás como cubierta del libro El médico del tiempo, de Ann Benson (Grijalbo)

Novela Más Impresentable: El juego del ángel, de Carlos Ruiz Zafón (Planeta)

Peor Frase Publicitaria: “Aquéllos que amen las narraciones históricas ricamente ambientadas, la exporación llevada al límite y los thrillers con componentes médicos, disfrutarán con los libros de Ann Benson”, por el Boston Herald Sunday y reproducida en la contracubierta de El médico del tiempo, de Ann Benson (Grijalbo)

Recomendaciones literarias para Navidad 2008 y Reyes 2009

Ya ha pasado un año, parece mentira. A la carga otra vez con las fiestas. Compendio libros que he tratado bien durante los últimos cinco meses para quien esté harto de moverse a ciegas en las librerías, no sin recordaros que la semana pasada propuse específicamente literatura griega moderna, tan buena como ignorada.

Autobiografía: Los hechos, de Philip Roth (Seix Barral)

Clásico de la ciencia ficción: El increíble hombre menguante, de Richard Matheson (La Factoría de Ideas)

Cómic con cd de música compuesta por Beà y Sergi Puertas: La esfera cúbica, de Josep Maria Beà (Glénat)

Compendio de relatos: Cuentos, de Emilia Pardo Bazán (Lumen)

Ensayo acerca del sistema educativo español: El profesor en la trinchera, de José Sánchez Tortosa (La Esfera de los Libros)

La ganagora del XI Premio Francisco García Pavón de Narrativa: La ruleta chechena, de Robert Lozinski (Rey Lear)

La novela que inauguró la literatura checa contemporánea: Las aventuras del buen soldado Švejk, de Jaroslav Hašek (Galaxia Gutenberg)

La primera de Ánguelos Terzakis traducida al español: Viaje con Venus (Rey Lear)

La primera novela de Stanislaw Lem: El hospital de la transfiguración (Impedimenta)

La última novela de Sergi Puertas: Cómo destruir ángeles (Cahoba)

Literatura de viajes por África: Los reinos perdidos de África, de Jeffrey Tayler (Alhena)

Literatura de viajes por el Mediterráneo: Cerdeña y el mar, de D.H. Lawrence (Alhena)

Novela premiada por los libreros catalanes: Botchan, de Natsume Soseki (Impedimenta)

Poesía venezolana: Conversación con la intemperie (Galaxia Gutenberg)

Pushkin en el Cáucaso: El viaje a Arzrum (Minúscula)

Ruso recuperado: El sol de los muertos, de Iván Shmeliov (El Olivo Azul)

Vanguardia francesa: La mujer sentada, de Guillaume Apollinaire (El Olivo Azul)

Monografía: editorial Alhena

Alhena, especializada en guías de viajes, se lanzó al mercado de la literatura en octubre de 2007. Esa misma Navidad el éxito ya era incuestionable. Con una media de menos de un libro al mes, se mantienen en un ritmo bajo, pero si el material es bueno, como es el caso, uno no se puede quejar. Esperemos que sigan así.

El editor que puso en marcha la máquina cuidó mucho la presentación de los libros, así como las traducciones. El resultado salta a la vista cuando se coge un volumen. Está bien hecho y el tamaño de la letra es cómodo. Te vienen ganas de comprarlo.

Las últimas novedades son La rana viajera, de Julio Camba, y Navegar tierra adentro, de Robert Louis Stevenson, inédito hasta ahora en lengua española y traducido por Miguel Martínez-Lage (una garantía). Y los cinco volúmenes que he reseñado hasta ahora son:

La ciudad automática, de Julio Camba. El periodista español de viaje en Nueva York.

Los reinos perdidos de África, de Jeffrey Tayler. Una ruta movidita del Chad a Senegal.

Aventuras de una peseta, de Julio Camba. Ahora de viaje por la Europa de los años 20.

Londres, de Henry James. El americano que terminó instalado en el Reino Unido nos narra sus impresiones de la Londres de la época.

Cerdeña y el mar, de D.H. Lawrence. El británico pasó una época de solaz en Cerdeña, y este volumen es la plasmación en negro sobre blanco.

Cerdeña y el mar, de D.H. Lawrence

Conocemos a David Herbert Lawrence por sus novelas, principalmente, y de manera especial por El amante de Lady Chatterley. Pero el británico también se volcó en la literatura de viajes, y con un acierto estilístico notable. Un ejemplo claro es este volumen de la editorial Alhena: Cerdeña y el mar.

Lawrence nació en Eastwood (Nottinghamshire) en 1885. Su temprana muerte por tuberculosis en 1930 y su vida nómada y, hasta cierto punto, disipada, hicieron de él un icono que trascendió lo puramente literario. Incomprendido en su momento, levantó recelos y odios, y siempre al borde de la pobreza vivió en lugares tan distantes (y más a la sazón) como Italia o Australia, por no mencionar Sri Lanka. Aborrecía Inglaterra, notablemente desde que sus compatriotas lo acusaron de espionaje a favor de los alemanes. A destacar que los alemanes hicieron lo suyo: acusarlo de espiar a favor del Reino Unido.

En Cerdeña y el mar recogió las impresiones que dicha isla le causó. Con Palermo como punto de partida siciliano, saltó a la isla vecina y se empapó del mediterráneo italiano en Cagliari, Nuoro o Sorgono. Detallista como pocos, Lawrence sabía transmitir sus vivencias al lector, llevando al cenit una forma narrativa, la de viajes, tantas veces injustamente menospreciada.

Por cierto: Lawrence no viajaba solo. Lo acompañaba Frieda von Richtofen, su amante (abandonó marido e hijos por él) y prima del famoso piloto militar conocido como “Barón Rojo” (no os perdáis el primer minuto de este vídeo naíf). Así nos lo cuenta Miguel Martínez-Lage en una introducción magnífica (la traducción también es suya), añadiendo además que la relación de Lawrence con ella fue muy difícil. Se ve que la señora era insoportable.

La ciudad automática, de Julio Camba

La editorial Alhena recupera un segundo libro de Julio Camba, ahora acerca de Nueva York. Camba la visitó después del crack del 29 y publicó el volumen en 1932. Con su habitual agudeza retrata la ciudad y sus gentes, no sin impregnarse antes del ambiente y reconocer que siente una extraña atracción compensada por una repulsión igual de fuerte (como el vicioso odia su vicio, aclara). Es decir, una relación de amor y odio, en términos más planos. Desde luego, visitar la ciudad en plena crisis económica (una que llevó al suicidio a muchas personas) tiene miga.

Leyendo La ciudad automática, el nombre que Camba da a la tercera capital mundial de la modernidad (tras Londres y París), me he dado cuenta de la semejanza de este autor con Chesterton. No en el campo de la fe, por supuesto, sino en el de una capacidad innata para dar la vuelta a las cosas y discurrir mediante paradojas. Un ejemplo claro es el capítulo donde compara capitalismo y comunismo, escrito con mucha gracia más allá de que uno esté de acuerdo o no con lo que dice. Destacan también los capítulos dedicados a los rascacielos, al pistolerismo o a la seriación de la realidad, concepto nacido allí: los trajes en serie, el humor en serie, etc., todo avanzada de ese arte en que los estadounidenses tanto destacan actualmente, y de manera aplastante, sobre todos los demás: las series televisivas.

En suma, libro recomendable para los enamorados de la capital cultural de los Estados Unidos.

Los reinos perdidos de África, de Jeffrey Tayler

La editorial Alhena nos sirve otro volumen más que apreciable en el género de la literatura de viajes. Se trata de Los reinos perdidos de África, de Jeffrey Tayler, americano que habla francés y árabe y reside en Rusia. Su primer libro, por cierto, traducido al español.

Tayler se dejó caer por el África musulmana después del 11 de septiembre de 2001. De Chad a Senegal, es decir, del interior al Océano Atlántico, y según reza el subtítulo, en camión, autobús, barco y camello. No hay duda de que se aburría en casa. El resultado es un libro tan bien escrito como traducido (por Marta Pino Moreno), donde se recogen las miserias de una zona fracasada a todos los niveles y que se escuda en un colonialismo que no justifica nada, viendo la prosperidad de ex colonias más espabiladas como Singapur o Malasia, donde musulmanes y no musulmanes conviven sin problemas destacables con rentas per cápita de nivel europeo (Singapur como Alemania y Malasia como Bulgaria).

Tayler no se detiene en lo formal, en la tensión novelesca que sabe introducir en un texto no novelesco, sino que va más allá, ilustrándonos con ciertas consideraciones que dan mucho que pensar. Entre ellas, la que más me ha llamado la atención es una que cae por completo en el campo de lo políticamente incorrecto. Sostiene el autor que, en esos países musulmanes tercermundistas, el odio contra la civilización occidental se da principalmente entre las clases alfabetizadas. De ahí su conclusión, quizá errónea pero no falta de interés: cuanto más suba el nivel de vida y el nivel educativo general de los países que se democraticen, más hostil contra occidente será el gobierno que salga de las urnas. El resultado será, según Tayler, una inversión del proceso democrático hacia antiguas formas de despotismo antioccidental supuestamente superadas. Eso, añado yo, nos lleva a la pregunta que Aristóteles formuló en su Política (1309b14-37 y 1331b26-30) y que C.S. Lewis recogió en The Screwtape Letters (mal traducida por la editorial Rialp como Cartas del Diablo a su sobrino): ¿Cuál es el comportamiento democrático? ¿El que la democracia te permite ejercer, sea cual sea, o el que salvará al régimen de una posible decadencia despótica?

Como veis, hoy he hablado de política, algo inusual. Espero que los comentarios no sean idas de olla. Y una cosa más: Tayler menciona a Godzilla en el libro. En serio. Entrañable…

Recomendaciones literarias para el 23 de abril, Día Mundial del Libro

Más conocido en Cataluña por Sant Jordi, o sea, San Jorge. Las ventas de libros en Cataluña se dispararán pasado mañana. Comprarán incluso quienes no leen, que ya es decir, impelidos por los descuentos que ofrecen las librerías y por la cosa esa de “no quedar mal”. Algo similar sucederá en otras partes, principalmente Madrid (creo), pero a otra escala.

Dado que ir de compras literarias a ciegas va a ser un suicidio este próximo miércoles, voy a hacer unas cuantas recomendaciones para aquéllos que anden tan perdidos que se vean obligados a tener en cuenta los puntos de vista de un analfabeto funcional como yo. Pongo epígrafes a vuela pluma, recapitulando algunos de los libros que he tratado desde diciembre, cuando redacté las recomendaciones literarias de Navidad y Reyes.

Cartas de viajes: La vida en México, de Frances Erskine Inglis (Rey Lear)

Clásico contemporáneo serbocroata: El Kapo, de Alexandar Tišma (Acantilado)

Cuentos: Los amantes de Toledo y otras historias insólitas, de Villiers de l’Isle-Adam (El Cobre)

De la editorial que nos patrocina en 2008: La luz que se apaga, de Rudyard Kipling (El Cobre)

De un grande fenecido el año pasado: El castillo en el bosque, de Norman Mailer (Anagrama)

De una exiliada croata: El Ministerio del Dolor, de Dubravka Ugrešić (Anagrama)

Diario: Diario de 1945, de Joseph Goebbels (La Esfera de los Libros)

Dos novelas breves en un volumen: Help a él, de Rodolfo Enrique Fogwill (Periférica)

Drama biográfico: La ciencia del adiós, de Elisabetta Rasy (Alianza)

Edición conmemorativa de un clásico: El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad (Galaxia Gutenberg)

Ensayo: Herejes, de G.K. Chesterton (El Cobre)

La primera novela del Proyecto Seléucida: El desorden, de Juan Carlos Girauta (Belacqua)

Literatura de viajes: Londres, de Henry James (Alhena)

Memorias del cerco a Sarajevo: Postales desde la tumba, de Emir Suljagić (Galaxia Gutenberg)

Micronovela: El socio, de Joseph Conrad (Artemisa)

Narración de primera mano de la Guerra de Cuba: Heridas bajo la lluvia, de Stephen Crane (Rey Lear)

Novela llevada al cine recientemente: Los crímenes de Oxford, de Guillermo Martínez (Booket)

Obra maestra rusa: La pulga de acero, de Nikolái Leskov (Impedimenta)

Shakespeare en versión cuento: El Rey Lear, de Charles Lamb (Rey Lear)