Resumen de la visita a Bangkok para ver el Tailandia-Barça

Esto que no podía ir con mi mujer al Malasia-Barça en Kuala Lumpur cuando, de súbito, un amigo catalán residente en Singapur me dice que estará en Bangkok por trabajo y que compró dos entradas hace meses. Pues vamos allá. Aunque no fuimos juntos, nos alojamos en el mismo hotel (J.W. Marriott, céntrico y recomendable) y regresamos juntos.

La visita coincidió con el cumpleaños de la Reina de Tailandia. De ahí que hubiera carteles por doquier, casualmente junto a los anuncios de promociones de los bares:

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Me quedé con las ganas de probar la comida callejera, como hago a veces en Singapur. Mas no terminó de apetecerme a pesar de los carteles:

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Después de mi llegada el día anterior al del partido, nos pasamos por el hotel donde se alojaba el equipo, a diez minutos a pie del nuestro. A pesar de que había bastante gente, padres con niños pequeños inclusive, los jugadores se comportaron de modo miserable y apenas se dejaron ver.

Bangkok tiene más buena pinta que Yakarta, donde uno no puede vivir por la suciedad y la inseguridad ni puede usar transporte público salvo que lleve guardaespaldas. El centro de la ciudad es tal que así, con líneas de metro superpuestas:

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Y también te topas con mendigos tullidos que se arrastran:

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La parte de la ciudad que recorrí no es como Phuket, donde señoritas y transexuales te meten mano en plena calle. Se podía caminar con cierta tranquilidad. El hotel, magnífico, tenía internet y piscina, todo por 120€ la noche sin desayuno incluido.

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Y en una línea de metro no hay billete sino ficha de juego de sobremesa:

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El día del partido fue una locura. Organizaron todo tan mal como pudieron. El estadio está en las afueras hacia el este, en una zona sin metro a medio camino del aeropuerto, y los aledaños estuvieron a reventar todo el día, sin apenas lavabos. El personal era de lo más kitsch, como se podía esperar:

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Por si fuera poco, no sólo no saben que Villa ya no está sino que ponen la señera sobre un elefante:

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Se acepta porque la organización corría a cargo de la cerveza tailandesa Chang, en cuyo logotipo hay un elefante.

La promoción era de escándalo. Téngase en cuenta que 1.000 bahts son 24 euros, y se trataba de material oficial, no pirateado:

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Después de recoger las entradas, salimos de los aledaños del estadio y dimos una vuelta buscando un lugar para comer propiamente y sentados, pero no encontramos más que caos y un cableado espantoso al alcance de la mano al cruzar la avenida por los puentes:

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También vimos el vehículo en el cual el Barça llegó a Bangkok:

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Y conocimos a la versión sij de Iniesta:

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Por no mencionar que nos admiramos de la moda tailandesa para hombre:

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Y presenciamos con estos ojitos que se comerá la tierra la clase y la distinción de las azafatas tailandesas elegidas para la ocasión:

Lo que no podía faltar para rematarlo todo era que abrieran las puertas del estadio por un único acceso y a las 17:45h, cuando el partido tenía que empezar a las 19h. Una locura que generó esta aglomeración a tan solo media hora del inicio del partido:

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Una vez dentro, a dos asientos de distancia se me puso una belleza que acudía sola porque no tenía a nadie que la quisiera acompañar. Inexplicable:

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Inmediatamente después llegó un crío de unos 13 años, también solo. Se sentó entre nosotros, sacó una cámara de las grandes y caras y se puso a grabar todo el partido. Me resultó incomprensible que alguien de esa edad se plantara sin compañía en un partido de fútbol en las afueras de Bangkok (no es la zona más recomendable) con una cámara tan cara. Pero el ser humano es extraordinario.

Después de que los jugadores calentaran, hubo un espectáculo de lo más kitsch. Una muestra:

Y el tipo de megafonía se desgañitó con el himno tailandés mientras todo el público, menos yo que sostenía la cámara, se levantaba alzando las cartulinas de colores para crear el mosaico tailandés:

Cabe destacar que el himno del Barça sonó varias veces. No lo paraban. Sería el entusiasmo del responsable de megafonía o algo así.

Los espectadores enloquecían cada vez que un jugador de cualquier equipo se acercaba a 50 metros del área contraria. Lo normal cuando equipos europeos visitan Asia y juegan contra las selecciones nacionales. Sólo quieren ver goles, marque quien marque.

Al final ganamos 1-7 y nos marchamos antes de que terminara el partido para evitar a las masas, pero no sirvió de mucho y tardamos lo nuestro en encontrar un taxi.

Para terminar, la foto que, según otro amigo catalán, podría ilustrar la cubierta de las obras completas de Ionesco:

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2 pensamientos en “Resumen de la visita a Bangkok para ver el Tailandia-Barça

  1. No sé por qué, pero esta entrada no sale en mi lector de actualizaciones. Al grano: Pues no me parece estar demasiado mal, dejando a un lado esas instalaciones de cableado, tan satánicas (busca arquitectura satánica en el blog Vicisitud y sordidez). Además, las tailandesas son muy monas. Yo me hice una peor imagen de este país cuando publicaste esa entrada sobre un amigo tuyo que hubo de estar en la cárcel para renovar sus papeles. Alégrate de que no hubiera cárceles cerca de la cola del estadio.

  2. Tailandia está mejor que Indonesia. En Bangkok se puede pasear de noche sin tomar excesivas precauciones, no como en Yakarta, por ejemplo. Ahora me falta ver Manila, que creo que es como Bangkok, más o menos.

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