La función de los taxis franceses en la Primera Guerra Mundial

Lajos Zilahy es uno de los clásicos húngaros que han caído en el olvido. Nació en la austrohúngara Nagyszalonta, actualmente la rumana Salonta, en 1891 y murió en Yugoslavia en 1974. Es decir, vivió entre Miklós Bánffy, clara influencia, y Sándor Márai.

Por lo que entendí de la lectura de Los Dukay (Alfaguara), la influencia de Bánffy sobre Zilahy se limita a la construcción de grandes estructuras narrativas que explican, mezclando historia con personajes de ficción, el devenir de Hungría a lo largo de los años o incluso de los siglos. Así, Bánffy redactó la “Trilogía transilvana”, compuesta por las novelas Los días contados, Las almas juzgadas y El reino dividido (superventas de la editorial Libros del Asteroide), mientras que Zilahy, centrándose en la familia ficticia y alcurniada de los Dukay, hizo lo propio pergeñando una trilogía cuyo segundo volumen se titula, precisamente, Los Dukay. Creo que las dos partes restantes están disponibles en español, pero no en Alfaguara sino en Funambulista.

La diferencia más clara entre Zilahy y Bánffy es que el primero tiene un sentido del humor mucho más incisivo, y vive Dios que lo muestra sin pelos en la lengua a lo largo de la novela. Sin embargo, el propósito de esta entrada no es la gracia narrativa indiscutible de Zilahy sino un comentario que el narrador omnisciente hace a propósito de la reacción francesa a la invasión alemana al inicio de la Primera Guerra Mundial:

“Recordando los comienzos de la Primera Guerra Mundial, debemos tener en cuenta que fueron los taxis de París los que, transportando las tropas francesas con la infatigable laboriosidad de las hormigas, detuvieron la maravillosa máquina militar de los alemanes cuando se dirigían hacia la capital de Francia.” [Página 120, traducción de Ferenc Oliver Brachfeld.]

Anuncios

Un pensamiento en “La función de los taxis franceses en la Primera Guerra Mundial

  1. Pues a la siempre creciente lista de recomendaciones. No sé si será verdad lo de los taxis, pero en el blog Historias de España he leído anécdotas incluso más chocantes, de varios países.

Los comentarios están cerrados.