Tolstoyana III

En la entrada anterior, “Tolstoyana II”, se vio que en el año 1873 Tolstói se deleitaba literariamente en la prosa inmediata de Pushkin. Sin embargo, había otros aspectos en Pushkin que Tolstói no apreciaba tanto. En la introducción del especialista E.B. Greenwood a la edición inglesa que tengo de Anna Karenina leemos que Tolstói, ya en 1853, escribía en sus Diarios:

“I read The Captain’s Daughter and, alas, I must admit that Pushkin’s prose is now old-fashioned — not in its language, but in its manner of exposition. Now, quite rightly, in the new school of literature, interest in the details of feeling is taking the place of interest in the events themselves. Pushkin’s stories and somehow bare.”

[Traducción del ruso de R.F. Christian.]

Añade de inmediato el propio Greenwood:

“In Anna Karenina Tolstoy evinces his gift for what the Russian critic Constantine Leontiev nicely called ‘psychological eavesdropping.’ We are plunged not just into the actions of unfamiliar characters, but into the strange transitions of their inner feelings, the dialectic of their hearts. What is so marvellous about Anna Karenina is the perfect balance between the handling of outer events and inner feelings which characterises it.”

La expresión “fisgoneo psicológico” está muy bien traída en este contexto. Durante la lectura de la novela no he dejado de tener la impresión de que estaba espiando a los personajes, escuchando a hurtadillas sus diálogos y percibiendo misteriosamente sus pensamientos más íntimos. Con todo, no sé hasta qué punto se puede calificar la novela de drama psicológico. Lo dejo a consideración de los especialistas.

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