Tolstoyana I

Terminada Anna Karenina en inglés (en español se tildaría Karénina) en una traducción excepcionalmente buena de Louise y Aylmer Maude (Wordsworth Classics), inicio una serie de entradas bajo el título general de “Tolstoyana”.

En una introducción de nivel intelectual estratosférico, que en realidad hay que leer como epílogo, E.B. Greenwood cita un pasaje de una carta que Tolstói jamás llegó a enviar a un amigo suyo, también novelista, en 1865:

“Problems of the zemstvo, literature and the emancipation of women, etc, obtrude with you in a polemical manner, but these problems are not only not interesting in the world of art; they have no place there at all… The aims of the art are incommensurate (as the mathematicians say) with social aims. The aim of an artist is not to solve a problem irrefutably, but to make people love life in all its countless inexhaustible manifestations. If I were to be told that I could write a novel whereby I might irrefutably establish what seemed to me the correct point of view on all social problems, I would not even devote two hours to such a novel; but if I were to be told that what I should write would be read in about twenty years time by those who are now children, and that they would laugh and cry over it and love life, I would devote all my life and all my energies to it.”

[Tolstoy’s Letters; traducción del ruso de R.F. Christian.]

Patada en la boca a los artistas comprometidos de distinto pelaje. Dejo a juicio del lector discernir hasta qué punto dicha teoría literaria se puede vincular con los tres pilares del tolstoyanismo: rechazo de la violencia, rechazo de la riqueza y rechazo del placer sexual. En suma, ascetismo puro y duro.

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3 pensamientos en “Tolstoyana I

  1. Patada en al boca a Tolstói:

    —Todo eso está bien —murmuró Andrés—; pero no resuelve mi problema. ¿Qué le digo yo a ese hombre?
    —Yo le diría: Cásese usted si quiere, pero no tenga usted hijos. Esterilice usted su matrimonio.
    —Es decir, que nuestra moral acaba por ser inmoral. Si Tolstoi le oyera, le diría: Es usted un canalla de la facultad.
    —¡Bah! Tolstoi es un apóstol y los apóstoles dicen las verdades suyas, que generalmente son tonterías para los demás.

    Pío Baroja, El árbol de la ciencia, séptima parte, capítulo I.

  2. Bueno, es que era ateo, médico y escritor comprometido. Normal que se la tuviera jurada a Tolstoi.

    No es el único. También George Orwell se contó entre sus enemigos cuando escribió Lear, Tolstoy and the Fool, ensayo donde acusaba al ruso de usar argumentos deshonestos cuando descalificaba a Shakespeare.

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