Niveles irrisorios de corrupción en Singapur

Singapur es conocida por su bajo nivel de corrupción, a la altura de Finlandia o Suecia en la clasificación periódica de Transparencia Internacional. Lo notas cuando llegas de un país como España, y por si luego se te olvida lo recuerdas en cuanto sales para visitar a los vecinos indonesios o tailandeses. No lo digo porque haya tenido que sobornar a alguien sino sencillamente porque se ve cómo andan las cosas por acullá. Indonesia y Tailandia me recuerdan a Grecia, país donde viví durante tres años, pero sin clase media sólida que tire del carro. O que tirase del carro antes de desquiciarse y ponerse a votar a comunistas y nazis en pleno 2012. Por su lado, la clase media singapurense no es tan sólida como la europea, pero existir, existe, y sigue creciendo.

Al hilo de lo anterior, un chino de 16 años me saludó en el metro el otro día. Resultó ser un ex alumno. Ni lo recordaba, y a decir verdad sigo sin recordarlo aunque al charlar tuviera presente su clase, una de las peores que me han caído. En su favor diré que el hecho de que no me sonara su cara demuestra que no era de los malos. Me dijo que visitó Malasia y, por no sé qué motivo que no terminé de entender, tuvo que sobornar a un policía con un billete de 10$ singapurenses (unos 6€ al cambio actual). Ése es el nivel. Claro que por 6€ en Malasia tienes las tres comidas de un día: desayunas, almuerzas y cenas.

La obsesión singapurense con la limpieza física de las calles y moral de los funcionarios se refleja en detalles que ayudarían a España a mejorar. Por mencionar uno, no te pueden contratar para dar clase en la misma universidad donde te has doctorado. Por mencionar otro, cuando te presentas a una plaza de profesor en una institución grande, tanto pública como privada, te preguntan si tienes familiares o amigos trabajando en ella. Y mejor que no mientas.

Todo este rollazo viene a cuento de una oferta de trabajo que leí hace poco. Una empresa privada contratada por universidades locales buscaba personal para trabajos tan sencillos como trasladar exámenes de un lugar a otro y mover muebles en las aulas. Entre las condiciones para solicitar el empleo se citaban las siguientes: que uno no estuviera estudiando, ni fuera a estudiar, ni tuviera familiares estudiando en dichos centros. Además, que no tuviera antecedentes penales ni estuviera bajo investigación criminal en ese momento.

Más acerca de la ciudad-Estado en otras entradas.

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