Cobrar regalías literarias en la Unión Soviética

Cuenta Stan Ulam en sus memorias Adventures of a Mathematician que en 1960 publicó el libro Unsolved Problems of Mathematics y que:

“Shortly after 1960 the book was translated into Russian. There is no copyright agreement between Russia and the West [Occidente en general, como si nada], and the Russians pay no royalties [normal, eran comunistas y la propiedad intelectual es cosa de fachas], but some Western authors discovered when they were in the Soviet Union that they could obtain some payment for the translations of their work. Hans Bethe and Bob Richtmyer successfully received compensation. So when I attended an International Mathematics Congress in Moscow in 1966 I remembered that I could try too. [Blablabla y le dan 300 rublos.] One is not allowed to export rubles from Russia, so after I had bought some souvenirs, amber, fur hats, books and the like, I still had one hundred rubles left. I had to put them in a postal savings account which in Russia pays one or two percent interest. This makes me a Soviet Union capitalist.”

La falta de garantías sobre la propiedad intelectual me ha recordado a un amigo leninista que estudió filosofía conmigo en la Universidad de Barcelona. Solía subrayar los libros de la biblioteca por dos motivos: primero, porque todo lo público era también de él, luego podía hacer lo que quisiera; segundo, porque así les hacía un favor a los futuros lectores simplificándoles el trabajo intelectual.

Mas el pasaje también me ha recordado lo que me contó un amigo catalán de Singapur que trabajaba en la Cambridge University Press. Se ve que en determinados países como China es normal que se traduzcan obras prescindiendo siquiera de firmar contratos con los autores. Y que si te quejas y amenazas con ir a juicio, les da igual. Su defensa en los juzgados es tan alucinógena como lo que sigue: “Oiga, su señoría, yo soy un emprendedor chino, y si veo un libro que me gusta, pues lo cojo, encargo una traducción y lo publico para que la gente lo lea. Normal. En realidad les hago un favor a todos, de modo que no veo por qué debería pagar regalías. ¿Dónde está el problema?”.

Ya es la semana de China en El Corte Inglés.

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2 pensamientos en “Cobrar regalías literarias en la Unión Soviética

  1. “Solía subrayar los libros de la biblioteca por dos motivos: primero, porque todo lo público era también de él, luego podía hacer lo que quisiera; segundo, porque así les hacía un favor a los futuros lectores simplificándoles el trabajo intelectual.”
    Pues para mí que llegó a estudiar química en la Hispalense…

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