Entre Píndaro y Dostoyevski

Terminé Los hermanos Karamázov en español y me puse a leer L’adolescent en catalán. El bueno de Dostoyevski suelta lo siguiente por boca del narrador, que redacta sus memorias en primera persona:

“A més, el fet que en aquestes notes de vegades m’adreci al lector és només un procediment literari. El meu lector és un personatge fantàstic.”

[Traducción de Josep M. Güell para Proa]

Es decir, el protagonista escribe para él, por más que a veces se dirija al lector, interpretado en realidad como mera fantasía. Que uno afirme que escribe para sí es tan normal como que tal pretensión vaya acompañada de cierta impostura. Ahora bien: que diga que el lector es un producto de su fantasía ya es la leche en monopatín, y más viniendo de un personaje de ficción. Otra vuelta de tuerca del genio de Fiódor.

La referencia a Píndaro en el título de la entrada viene a cuento de una de sus frases más conocidas, que reza: “El hombre es el sueño de una sombra”. Déle el lector fantástico de este blog el sentido que le plazca.

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Un pensamiento en “Entre Píndaro y Dostoyevski

  1. Tampoco es tan raro. Al lector se le presupone cierta complicidad que no siempre tiene que darse y/o cierto punto de vista desde el que pueda comprender hechos tácitos (hechos históricos, etc).

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