Vida secreta (VIII)

Más de la novela inédita Vida secreta, de Ánguelos Terzakis. Continúa hablando el protagonista y narrador:

“Pues bien: en una época en la cual toda virtud es que nos apoyemos los unos en los otros espalda contra espalda, no por solidaridad sino por mercantilismo, en una época en la cual la virtud es la cobardía, yo al menos me mantuve aislado y erguido. El sentido de la ética es relativo, como también es relativo el sentido del honor. Sin embargo, el sentido de la virilidad es absoluto.

Tal es mi defensa.

¿Qué más puedo añadir? ¿Que si traslado a un nivel metafísico esta mi fe, mostraré que no acepto una actitud obediente y humilde? He dudado de mi candidatura a dios, pero eso no significa que no esté hecho de la substancia de Dios. Como también el árbol, la piedra. Luego o estoy hecho de la substancia de Dios, y entonces soy su hijo, o estoy hecho de otra cosa, y entonces soy un desheredado. Lo primero significa que puedo ponerme de puntillas y pedirle permiso para hablar. Lo segundo, que no tengo ninguna obligación moral de callarme. Y concluyo: acepto ser hijo de Dios o víctima suya. Sin embargo, no su esclavo.”

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2 pensamientos en “Vida secreta (VIII)

  1. “El sentido de la ética es relativo, como también es relativo el sentido del honor. Sin embargo, el sentido de la virilidad es absoluto.”
    Ten cuidado, que conozco a algunos que empezaron con estos pensamientos y acabaron militando en partidos radicales.

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