Stan Ulam acerca de la enseñanza

“One may wonder whether teaching mathematics really makes much sense. If one has to explain things repeatedly to somebody and assist him constantly, chances are he is not cut out to do much in mathematics. On the other hand, if a student is good, he does not really need a teacher except as a model and perhaps to influence his tastes.” (De su autobiografía Adventures of a Mathematician.)

Es como si me hubiera leído la mente. Si estamos hablando de estudiantes normales (es decir, que no requieren ayuda debido a una minusvalía de cualquier tipo), lo dicho se aplica a todos los ámbitos del conocimiento. Los que valen para la literatura, o las lenguas clásicas, o la biología, o lo que sea, no necesitan que el maestro o profesor les esté encima, dado que el campo de estudio ya los atrae por naturaleza. El buen estudiante necesita saber e indagar como el aire que respira, sobre todo si entiende que, en este mundo, hoy estamos y mañana quizá no, de modo que no hay tiempo que perder.

A este respecto, dos profesores míos me soltaron a la sazón dos frases lapidarias. El señor Molina, profesor de Historia en BUP y COU en la Academia Febrer, nos dijo que lo único que tenemos seguro en este lado de la existencia es la muerte, y que no perdiéramos el tiempo con gilipolleces. Algunos no hicieron ni puto caso y así les fue. (Al cabo de los años me enteré de que el tipo era un alto cargo en una logia masónica.) El otro, el Doctor Petit Sullà (RIP), ingeniero y Catedrático de Filosofía Natural en la Facultad de Filosofía de la UB, reparaba con frecuencia en que lo más importante en este mundo es saber dónde coño estás. Lo llamaba “sentido de la ubicación”. Propiedad que, clara y desafortunadamente, escasea.

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Un pensamiento en “Stan Ulam acerca de la enseñanza

  1. Algo parecido decía el físico Richard Feynman en el libro Seis piezas fáciles, que recopila sus clases de física. Afirma que en muchos estudiantes, el profesor es superfluo.

    Yo, de hecho, soy el clásico alumno que no lo consigue si no tiene interés. No es raro que algunas de las asignaturas que suspendí en la facultad las sacara después con notables y hasta con matrícula de honor, porque a la segunda me encuentro más interesado. El profesor, para mí, marca el ritmo de cómo y cuándo se estudia el temario. Para colmo, me gusta más estudiar con libros que con apuntes.

    De hecho, cuando repaso parte del temario, prefiero hacerlo con libros nuevos a los que tuve para contrastar.

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