La generación más preparada de la historia de España

Se entiende que el título de la entrada es de coña.

Ahora que ya ha quedado claro que España tiene como mínimo esta década perdida, muchos se preguntan qué les van a dejar a sus hijos. Entre ellos un amigo que va loco por abandonar Barcelona e instalarse con la familia en algún país serio que funcione bien, como el Reino Unido o Canadá. Una cosa es aguantar el tipo durante una crisis pasajera y otra sacrificar tus mejores años en un país en crisis estructural permanente, con un paro tan elevado que cuando le dices la cifra a un singapurense se ríe y te responde que te has confundido porque eso es imposible.

Servidor, que vive y trabaja en Asia por más que ahora esté pasando un paréntesis de dos meses difíciles en Barcelona, decidió hace años que no vale la pena perder el tiempo en España. Habría aprendido alemán u holandés si me gustara el frío, pero como lo mío es el verano perpetuo, nada como Singapur.

Cuando uno ve cómo suben los estudiantes tanto en los territorios asiáticos ya consolidados (Singapur, Hong Kong) como en los pujantes (Malasia, Filipinas), y compara con los estudiantes españoles, el futuro pinta prometedor. Para ellos. A esas gentes les inculcan la competitividad y la excelencia desde el parvulario, y lo sé porque he dado clases de analytical thinking (léase “filosofía aplicada”) tanto en los parvularios como en las escuelas primarias y secundarias de Singapur. Mientras allí se quiere avanzar, en Andorra se despide a una maestra por enseñar demasiado (La Vanguardia). Recuerdo cuando le expliqué a un amigo catalán, padre de familia, que enseñaba cost/benefit analysis a mis alumnos de diez años. Respondió algo así como que eso es una animalada porque transmite la idea de que el único sistema posible es el capitalista. Casi me caí de la silla.

Por más que sea naturalmente pesimista, no creo exagerar cuando digo que países como España y Grecia se van a quedar mucho más atrás de lo que ya han estado tradicionalmente. Y la verdad es que se lo han ganado a pulso. La generación más preparada de la historia es la de las huelgas de estudiantes y el botellón, conceptos inimaginables en Singapur, cuyo modelo de enseñanza de matemáticas en las escuelas públican están copiando los estadounidenses (The New York Times).

A la vuelta de su viaje a Singapur, me contó el amigo referido en el primer parágrafo que se quedó flipado cuando entró en un Starbucks en la medianoche de un viernes. Estaba lleno de chavales estudiando con libros, portátiles e iPads, dándole al zumo de naranja y al café. Visiones de un paradigma educativo inexistente en estos lares, de algo imposible en ciudades como Barcelona o Tesalónica, acomodadas en la decadencia de una burguesía fallida. Fue en Grecia donde vi, una y otra vez a lo largo de los tres años que pasé allí, los bares adyacentes a la universidad llenos a reventar a las once de la mañana, mientras las aulas y la biblioteca estaban vacías no sólo por la dejadez educativa de los alumnos sino porque grupos anarquistas llevaban meses okupándolas. La policía no podía entrar a desalojarlos porque la Constitución griega lo impide. Que las fuerzas de seguridad del Estado no puedan entrar en un recinto público da una idea de la seriedad del país.

Para terminar, y como ejemplo de la mentalidad acullá reinante, le conté a un amigo singapurense, profesor de inglés y novelista más que recomendable (Aporia es su primera obra), que en España todavía vamos a la greña por una guerra civil acaecida hace más de setenta años. Me miró y exclamó:

“What? More than seventy years ago? Who cares!!”

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9 pensamientos en “La generación más preparada de la historia de España

  1. Hombre, que me critiques el hecho en sí de las huelgas me parece un error, máxime cuando crees en el mercado libre. La organización entre los currantes es el contrapeso perfecto contra los posibles abusos de la directiva.

    ¿Que la huelga se usa muchas veces malamente? Pues sí, no hace falta que me convenzas de ello. Aún recuerdo cuando, siendo yo estudiante, las huelgas contra la LOU provocaron que una de las horas semanales de física se dejara de dar porque “era la hora de la huelga”. El nivel de física fue paupérrimo y, para colmo, en el primer cuatrimestre sólo aprobamos siete personas de ciento y pico.

    Pero esto no quita que a veces sea necesario protestar. Recuerdo aquellos chavales que exigían en Valencia una buena calefacción, a lo que siguió una absurda respuesta policial que se transformó en una verdadera batalla campal.

    Mira, te voy a poner ejemplo cercano: mi hermana está currando en una empresa donde empezó como alumna de prácticas. Tuvo suerte, pero porque se conjuntó a la vez que ella lo vale y que la propia empresa estaba buscando cantera entre los universitarios de su especialidad (cosa que yo aún no he tenido la suerte de disfrutar). No obstante, no tiene sindicato, y esto le ha supuesto un problema con las horas extra, que muchas veces se tiene que comer por culpa de los errores de compañeros suyos.

    Hace no mucho, después de unos cuantos días en este plan, le dieron cierta compensación que le pareció irrisoria, por lo que protestó. Su jefe le contestó con que la consideraba de la más inteligentes de allí, a lo que ella respondió que, viendo las horas que curraba, prefería que la considerara tonta.¡ Pues así nos va en este país!

    En el resto, te doy toda la razón.

    P.D. Que por cierto, yo también aprendí en matemáticas lo del coste y el beneficio a los diez años. Otra cosa es que en España, de un tiempo a esta parte, ciertos profesores y padres hayan considerado, en principio, excesivo que sus hijos aprendan a dividir en segundo, que ya le pasó a mi hermana.

  2. Entiendo que quienes trabajan hagan huelga, por más que lo desapruebe y que no lo considere un derecho fundamental (no creo que haya tal cosa). Ahora bien: que hagan huelga quienes estudian me parece un delirio surrealista.

  3. En cualquier centro educativo, el número de estudiantes es muy superior al de profesores. Cuando se hace huelga, es mejor cuantas más caras visibles.

    Eso sí, estoy de acuerdo en que muchas de estas huelgas son risibles y, lo que es más, evitables con una administración que vigilara más los derechos de los alumnos. Recuerdo que sólo una de las huelgas vividas en mi instituto era justa, y curiosamente no fue llevada a cabo porque la causa fue solucionada.

  4. Siempre supuse que la huelga tenía su lógica cuando se trataba de trabajadores, aunque en ocasiones no fuera útil y/o efectiva, por cuanto que era una medida de presión, una forma de tensar la cuerda cuando consideras que han abusado de ti. Pero, en cambio, la huelga en universidades casi nunca tiene sentido, además de ser muy ineficaz en la práctica. De vez en cuando, cierran mi facultad. Hasta bloquean los autobuses, mientras en otras facultades como la de Biología no ocurre. En la UCM conviven dos mundos muy distintos.

    Lo sospechaba. Y ahora no me agrada esa actitud de la izquierda. Cada vez que me paseo por los pasillos, me pregunto por su futuro, porque no creo que aporten mucho a las ciencias sociales. Es más, el atrevimiento en mis pensamientos me lleva a… ¿y dónde andará el futuro de Occidente? Una de esas preguntas legítimas que se han hecho personas como Niall Ferguson.

    Un saludo.

  5. Me parece absolutamente cabal todo lo aquí expuesto. Lamentablemente, lo de España no tiene remedio. Y algo tan evidente cuesta muchísimo explicarlo a los propios españoles, especialmente a aquellos que forman parte de lo que aquí llamamos “sistema educativo” (padres, profesores, estudiantes). El contenido de este artículo, a fuer de sensato, sería calificado en cualquier facultad pedagógica de España como “reaccionario”, “extremista”, “bárbaro”,…. cualquier cosa, menos entrar en su consideración.
    Enhorabuena, pues.

  6. Resumiendo: durante los últimos años, en España hemos apostado por el ladrillo, el turismo de borrachera y el fútbol en detrimento de la educación, la cultura y la investigación. A efectos prácticos, el embrutecimiento general de la población les sale a cuenta a los de “la casta”: un pueblo ignorante es un pueblo dócil y aborregado; quieren súbditos, no ciudadanos. El descalabro en la educación es demasiado grave como para ser fruto de la casualidad.

    Discrepo en cuanto a criticar el derecho a huelga. Es el único instrumento que tiene la clase trabajadora para presionar a la patronal y defender sus derechos. (Sí, aunque os hayan contado otra cosa, todavía existen las clases sociales.) Poner en duda ese derecho fundamental (de facto y de iure) es abrir la puerta a los abusos del capital, a la mano de obra esclava, el trabajo alienante y la explotación infantil (China, Tailandia, etc).

    Saludos

  7. Yo creo que casi todo el mundo ha olvidado un factor muy importante: las políticas de educación. Lo digo porque un comentario anterior habla de que los profesores, padres y alumnos no entienden los problemas del sistema, pero en realidad es justo al revés. Sólo entre estos tres colectivos están lo que de verdad significa la debacle educativa, aunque sólo sea el 5% de los integrantes de cada sector.

    Porque entre el entramado ministerial el 200% (esto es, los que ya están y los que querrían entrar) quiere continuar con el mismo sistema o, ya es grave, echarlo aún más abajo con nuevas ocurrencias, como es el caso de la maestra andorrana expulsada por enseñar demasiado. De hecho, a esta profesora la defendieron los padres de los alumnos.

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