Cosas feas de Singapur

En todas partes cuecen habas, y Singapur no es una excepción. Por lo que respecta a mis puntos de vista, no tengo nada que decir contra la pena de muerte o la de azote en la espalda por determinados delitos. Tampoco me parece mal que no haya sindicatos ni salario mínimo, ni que las huelgas estén prohibidas. Pero ¿qué más sucede por ahí?

Me acabo de enterar de que las chachas, normalmente filipinas o indonesias, no pueden casarse ni parir en Singapur. Es decir, si se quedan embarazadas deben abandonar el país. La medida responde en parte a que el gobierno quiere mantener la mayoría china que siempre ha habido desde la colonización británica, y a que los extranjeros preferidos por el poder son los occidentales, no los vecinos asiáticos que no sean étnicamente chinos.

Pero lo más feo no es eso sino la actitud extraoficial de las agencias que proporcionan chachas a las familias que no las contratan por su cuenta. Si las chicas se echan novio, la parte contratante puede presentar una queja a la empresa. Ésta, a su vez, despedirá a la chica, quien se verá forzada a abandonar el país por no tener permiso de trabajo.

Mi único amigo singapurense, un ex policía que conoce muy bien su país, me ha explicado que este tipo de control sobre la vida privada de las sirvientes se da más bien entre los contratantes chinos, no entre indios, malayos u occidentales, y tiene que ver con el hecho de que los chinos sean el grupo dominante. Amigos y conocidos míos con altos cargos empresariales me han dicho, por su lado, algo que encaja con lo anterior: la mayoría de los chinos singapurenses están encantados de haberse conocido. Vamos, que se creen la leche, mientras que los chinos malasios (chinos de pasaporte malasio, y que de hecho son trilingües en malasio, mandarín e inglés) suelen ser más humildes y trabajadores.

Eso me lleva a resumir en unas líneas ciertas cosas que he oído por ahí, y que conviene tener en cuenta por más que algunas no dejen de ser tópicos:

1) Las chinas singapurenses consideran a las chinas de China unos pendones.

2) Las chinas singapurenses consideran a las chinas de Malasia unas muertas de hambre.

3) Las chinas de malasia consideran a las chinas singapurenses unas engreídas.

4) Muchas asiáticas matarían por ser más blancas. No sirve de nada que les diga que yo me quemo en cinco minutos si me pongo al sol. No entienden que su color de piel sea una ventaja.

Esto es lo que hay, guste o no.

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8 pensamientos en “Cosas feas de Singapur

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  4. Ya en el primer parágrafo carga contra la televisión pública singapurense. Yo soy el primero que pide la eliminación de los canales públicos españoles (empezando por TV3), pero me parece que el responsable del artículo no va por ahí precisamente. Me pregunto si su opinión tiene que ver con que la singapurense sea tan claramente prooccidental en general, y proanglosajona en particular.

    En el segundo parágrafo dice que el régimen bordea la dictadura porque en 40 años siempre han mandado los mismos. Pues como en Andalucía en democracia. Se le olvida que el partido en el poder ha ganado todas las elecciones. Ha habido irregularidades muy feas y una persecución preocupante contra la oposición, cierto, pero eso no cambia que el partido en el poder gane de calle en cada convocatoria. Tendencia que ha ido disminuyendo. El gobierno mismo da por hecho que en las próximas elecciones (2015, creo) los números van a ser aun más favorables a los otros partidos.

    Y sigue con la parida de que oficialmente no hay discriminación. Ni oficialmente ni extraoficialmente. No la hay. Claro que habría que ver qué entiende el autor por “discriminación.”

    Etc.

  5. Es posible, pero te basas en suposiciones. En el caso del partido, puede que sea un caso de que el propio pueblo mira mal a los otros, pero puede haber cierto refuerzo por las acciones del partido dirigente.

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