Indonesia, país de futuro (V y final)

Seguimos. Al bajar del tren, nos esperaba un amigo de las nenas. Nos subimos al coche y a correr. El exotismo del paisaje era tal que incluso el payaso del McDonald’s era de lo más aterrador:

[¡Payaso! ¡Sí, tú, te hablo a ti!]

Comimos en un chino indonesio y visitamos un parque fabuloso. No os pongo fotos porque los árboles aquí no vienen al caso.

Que Indonesia era una colonia holandesa se ve en casas como ésta:

[Si hay alguien en la sala que sepa holandés, que traduzca, por favor.]

Y quizá se vea también en antros como éste:

La vuelta en tren fue mucho mejor que la ida, y por un motivo solamente: música. Los grupos callejeros se suben cuando el tren aún no ha partido de la estación inicial y se bajan justo antes de que se ponga en movimiento, de modo que no te dan la tabarra durante el viaje. Al mismo tiempo que tocan, no para de pasar gente vendiendo de todo: helados, golosinas, collares y pulseras, etc. Ahí va el vídeo (la propina para los músicos fue de parte de mi amiga porque yo estaba grabando):

[Esto es música de verdad y no lo que tocan los gitanos en el metro de Barcelona. Que aprendan, coño.]

La verdad, no me importaría que grupos como éstos no se bajaran en todo el trayecto.

Al día siguiente acompañé a mi amiga a su facultad, la de Ingenieria de la Universitas Indonesia, donde vi el Otro Mundo:

[Joder con el Paraíso.]

El campus es inmenso, todo sea dicho. Ésta es una de las vistas desde la biblioteca:

Que no se puede fumar en la biblioteca queda claro con un cigarro de plástico pegado al cartel:

[Mejor que el cine en 3D es la realidad en 3D.]

La entrada principal de la biblioteca la hallas tal que así:

[Perpustakaan significa “Biblioteca”; como curiosidad filológica, en griego moderno suena a un inexistente superlativo de πούστης, que se traduciría por “mariconazo”.]

El vestíbulo de la biblioteca es muy molón. Unos puentes conectan las secciones:

Y el detallazo es que la palabra “leer” está escrita en multitud de lenguas, la catalana incluida. Casi se me saltan las lágrimas de emoción:

[Sólo me faltó una foto de Xavi e Iniesta colgada de ahí.]

Luego tuvimos un accidente de coche: una motorista se nos echó encima y terminó en el suelo. Afortunadamente no se rompió nada, por más que terminara en el hospital de todos modos. Conducía un amigo de mi amiga. El chaval parecía una planta, como si no hubiera pasado nada. No se alteró ni por asomo. Mi amiga me dijo que a veces la pone nerviosa porque es como un zombi.

Y eso es todo. El viaje de vuelta, como el de ida, fue con la compañía que patrocina al Queens Park Rangers, AirAsia (Vueling en versión malasia). Doy fe de que Joseph Conrad habría terminado Heart of Darkness diciendo “¡Las azafatas! ¡Las azafatas!”.

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