Atracción de capital en Singapur

La semana pasada La Vanguardia estuvo machacando con que Cataluña está a un paso de convertirse en una capital mundial de los intangibles, a la altura, nada más y nada menos, de California, Israel, Hong Kong y Singapur.

Hay opiniones de todo tipo, y sin duda quienes predicen de tal guisa lo hacen con argumentos más o menos racionales. Sin embargo, como nativo de Barcelona residente en Singapur, me parece una alucinación del tipo “Indonesia se convertirá en la nueva China en los próximos 10 años” (¿perdón?) o “Si los futbolistas no cobrasen esas burradas, morirían menos niños de hambre en África”.

Tengo varios motivos para creer que Cataluña no se va a colocar en ese grupo de cabeza. La mayoría son motivos político-sociológicos que no caben en este blog. Ya he dejado claro varias veces que no lo creé para hablar de política. Con todo, mencionaré una razón que cae a medias en tal ámbito.

Singapur se diseñó desde el principio (hablo del siglo XIX) como un puesto de ultramar para desarrollar talentos que emigran de sus países de origen. Eso no sólo no ha cambiado desde la independencia (1965) sino que se ha potenciado. Como ejemplo, una de las varias maneras de instalarse en la ciudad es demostrando que se es millonario. El gobierno te da un permiso de residencia por la cara y punto. Entras, te compras un Jaguar, un pisazo o una casita con jardín y a vivir. De los 5 millones de habitantes, 700.000 son millonarios que pagan impuestos, abren empresas que pagan impuestos y emplean a singapurenses que pagan impuestos. La rueda gira, y gira pero que muy bien. El índice de desempleo bajó en enero al 2%, marca histórica.

¿Se imagina alguien una política similar en Cataluña? Yo tampoco.

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5 pensamientos en “Atracción de capital en Singapur

  1. “una de las varias maneras de instalarse en la ciudad es demostrando que se es millonario”

    O sea, que esos se instalan ahí con el talento ya desarrollado.

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