Indonesia, país de futuro (II)

Me he columpiado con la segunda parte del viaje de enero a Yakarta porque escribir entradas más o menos elaboradas me cuesta un tiempo y un esfuerzo de los cuales no dispongo. Ahora que estoy de vacaciones y con la cabeza despejada, sabiendo que no volveré a trabajar en esa casa de locos, me resulta más fácil centrarme en lo que importa: los velocirraptores y el blog.

Como uno ya tiene una edad para hacer según qué, y la compañía tampoco me lo habría permitido, decidí centrarme en el aspecto cultural de Yakarta. No, no es un chiste. Existe pero está organizado con el culo. Nada nuevo.

Mi amiga me llevó al Museo Nacional, que debería ser la leche en monopatín. Quizá lo sea cuando terminen las reformas en un futuro inescrutable, mas de momento no parece que tengan ni siquiera a un mero becario de Museística para que les organice el festival. La cosa daba tanta pena que incluso yo la habría montado mejor:

El museo es un sinsentido de estatuas dispuestas sin orden ni concierto en cualquier parte. Parece que el conserje iba diciendo a los transportistas “Póngala allí, no pasa nada” a medida que las bajaban del camión.

[Chaval seguidor del Barça; siempre hay un rayo de esperanza entre la oscuridad.]

Unos adolescentes le pidieron a mi amiga si me podían entrevistar para la gaceta escolar. No me preguntaron nada más que el nombre, la edad, la profesión y mi opinión acerca de Indonesia. Como creo que vale la pena mentir si vas a quedar bien, les respondí que es una gran nación con un futuro brillante. Luego nos fotografiaron y punto. Aquí paz y después gloria.

Tras la ruta por entre las estatuas dejadas a la intemperie entramos en las salas, peor iluminadas que un zulo. Que se me irritasen los ojos por el polvo da una idea del cuidado y esmero con que se toman la cultura acullá:

En otra sala había muebles de la era colonial holandesa. A destacar el siguiente banco destripado:

[Si no hubiera sacado la foto, me preguntaría si lo soñé. ¿Qué coño hace eso en un museo?]

También me solacé contemplando el mapa de las etnias y lenguas del país. Para que hablemos de la complejidad de España:

Más tarde accedimos al ala nueva del museo. Allí hay escaleras mecánicas (que aún no funcionan) estratégicamente instaladas sobre los restos arqueológicos de un tipo. O quizá fuera al revés: no tenían donde poner al tipo y lo dejaron bajo las escaleras. No lo sé:

[Ahí lo tienen, a pecho descubierto. Ni cristal protector ni nada.]

Y creo que lo podemos dejar aquí, por ahora. Más en otra entrada.

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Un pensamiento en “Indonesia, país de futuro (II)

  1. ¿No hay cinta de protección? ¡Eso sí es valor! La sala de los armarios parece mejor, ¿no? Incluso el banco tiene su cartelito.

    Aún así, la escalera mecánica sobre el esqueleto me parece una bella alegoría sobre el progreso. Ya se sabe que la vida imita al arte.

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