Abreviando los clásicos

Tiene su gracia. Visto en Microsiervos.

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3 pensamientos en “Abreviando los clásicos

  1. Son ediciones infantiles de clásicos literarios, sin situaciones consideradas lesivas para la inocencia de sus lectores, aunque hoy en día se usa cuando se nota la mano de la censura en una obra, especialmente en el caso de adaptaciones. El nombre viene de Thomas Bowdler, un médico inglés que decidió publicar Family Shakespeare, una versión del dramaturgo para mujeres y niños, allá por el principio del siglo XIX. Aunque muchos se burlaron de él, hay quien opina que hizo a Shakespeare “socialmente aceptable”.

    Por tanto, en el mundo anglosajón se llama “bowdlerize” a censurar cualquier obra, muy especialmente cuando hay un fuerte paternalismo. Es curioso notar que, según se dice ahora, fue su hermana Harriet quien realmente editó la obra, pero pusieron el nombre de él porque entonces una mujer no podía admitir que entendía las partes más provocativas de Shakespeare. Bonita muestra de las contradicciones de la censura.

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