Restaurante italiano

En Singapur sale más a cuenta comer fuera que cocinar en casa. Por 6$ (3,4€) tienes almuerzo o cena más que decente, con bebida incluida (lo del postre y el café no se lleva). Si te vas a 18$, comes muy bien. Todo lo que pase de esa cifra se considera caro, por más que la renta per cápita sea superior a la española.

En el grupo de los restaurantes “caros” están todos los europeos, donde comes muy bien (alemanes, italianos, el único griego…) o moderadamente bien (españoles) por 50$, siempre que no pidas vino, muy caro, sobre todo si es europeo. Aquí se bebe mucho vino sudafricano y australiano. Cosas de la Commonwealth.

Un día fui a un italiano con colegas de la oficina. En la mesa nos encontramos con plastidecor (o similar) para que garabatees lo que te pase por la cabeza mientras esperas la comida:

[Pasamos la noche pintando gilipolleces, como la cara atribuida a otro colega de oficina llamado Bhavya, más conocido como “Barbia”.]

Se ve que si la casa aprecia tu expresión artística, la cuelgan de la pared cuando has terminado de comer:

[Peperoni junto a Hello Kitty; signos de los tiempos.]

Que la cocina china, la mayoritaria, no valora los postres en su justa medida se ve en cuanto se vive aquí. Los postres chinos son espantosos, y los hechos a imagen y semejanza de los occidentales raramente están a la altura de las circunstancias. Especialmente el tiramisú, aunque estés en un italiano de 50$ por barba.

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