Shanghai Dolly

Tal es el nombre del garito donde fuimos ayer como alternativa a China One en Clarke Quay. Lo había visto un par de veces al pasar por delante pero no me había fijado especialmente. Me planté allí con un colega de trabajo y ese canadiense de quien ya os hablé en otra entrada, un tipo igual igual que Zapatero pero en rubio y en versión esponja para el alcohol.

Justo antes de entrar, tuve tiempo de sacar esta foto de otro local:

[A quién se le ocurre… pero tendré que ir.]

En Shanghai Dolly no se paga entrada. Imagino que la clavada una vez dentro es espectacular, pero como no pagué, no lo sé. Un amigo chino de mi colega de trabajo pagó toda la cuenta por un motivo que no me quedó claro. Y eran varias botellas de vodka. Pobre tío.

No es exactamente una discoteca porque hay mesas por doquier. De todos modos, se puede bailar sin problemas casi en cualquier lado. El personal, predominantemente chino, va mamadísimo. Hay tanto chino porque el grupo que toca (de p*ta pena) canta en mandarín temas conocidos en el país. No sé si perdí la noción de la realidad pero diría que incluso adaptaron una canción de Bon Jovi. Prefiero no pensarlo.

Junto a nosotros, en la barra, había un grupo de chinas poco agraciadas. Al chino que nos acompañaba con su novia le dije que una de ellas bailaba como una loca, y el tío entendió que era mona, de modo que no se le ocurrió nada más que ir a hablar con ella y presentármela. El papelón fue monumental. Luego, cuando se lo aclaré, nos partimos de risa. La nena, que se limitó a darme la mano (Deo gratias), terminó dos horas después en el suelo. Sus amigas se la llevaron, no sé si a vomitar, pero no las volvimos a ver.

[Si esto está en el servicio para caballeros, no quiero imaginar lo que hay en el de señoras.]

Al fondo del local tienen varios televisores con la Premier League y el Scudetto en directo. Cosas de la diferencia horaria. Algunos se sientan a ver el fútbol toque o no toque el grupo. Lo entiendo porque son una panda de horteras: ellas están bien, pero ellos van micro en mano con la camisa abierta luciendo pecho depilado. Uno de los músicos lleva en sintetizador colgando en plan guitarra, como en los ochenta. Para fusilarlos.

Pues eso. Noche divertida en el zoológico. Todo está decorado con mucha clase (china), pero no cuela. Me quedo con China One.

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