Peugeot

Hace unas semanas tuvimos que ir a trabajar a un concesionario Peugeot donde se presentaba el último modelo. Es el de la foto con un servidor fingiendo trabajar:

[Espontáneo que invitó a salir a una azafata, pero no coló]

La decoración no era la normal en un concesionario, como os podéis imaginar. Trabajamos con críos y eso conlleva rebajarse a su nivel, color rosa incluido. También conlleva tratar con los padres y sacar del coche a un chino de mi edad que se había quedado encerrado. En la oficina aún nos estamos riendo.

Si alguien se pregunta qué hacíamos allí, contestaré que nos dedicamos a jugar con los hijos de los potenciales compradores del coche, y de paso a vender nuestro programa de educación infantil. No sé si captamos muchos clientes; lo que sí sé es que el par de mamás-bellezones indonesios que corrían por allí no ayudaban a que me concentrara en mi trabajo. Más bien habría jugado con ellas.

También vino un fotógrafo profesional para inmortalizarnos tanto en foto como en vídeo. A saber qué han hecho con el material. Prefiero no pensarlo.

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