Mahler vive y está en Singapur

El sábado asistí a mi primer concierto de la Singapore Symphony Orchestra (SSO en adelante). Aún me estoy pellizcando.

El director invitado para la ocasión era el finlandés Osmo Vänskä, acompañado del flautista suizo Emmanuel Pahud. Dos amigos de Barcelona ya me habían dicho que estos tipos son pata negra, pero que el nivel de la SSO les era desconocido por más que se hable muy bien de ella en los círculos internacionales. Pues bien, se confirma que Vänskä y Pahud son la leche, y que la orquesta se ha consolidado como un motor musical de calidad envidiable.

En la primera parte tocaron el célebre Concierto para flauta Nº 2, K.314, de Mozart, y la Fantasia Brillante sobre temas de Carmen de Bizet, de un tal François Borne (1840-1920), muy conocido en su casa a las horas de comer, pero autor de una pieza de dificultad ideal para el lucimiento de Pahud. Mas eso no dejaba de ser el aperitivo de lo que vendría.

[Foto antes del concierto. Lástima que los chinos no sean transparentes.]

Porque con la séptima de Mahler se comieron a la audiencia. Cuando oía a la sección de viento, pensaba que estaba en otro concierto de Motörhead. Le han dado una vuelta de tuerca, y dentro de dos semanas interpretarán su cuarta con otro director finlandés, Okko Kamu, y la soprano Katherine Broderick. Habrá que ir.

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