Continúa el sentimiento de inferioridad

La relación de los singapurenses con los rostros pálidos (“Caucasians”, que dicen ellos) es digna de estudio. Que se te trate mejor o peor, pero no igual, puede considerarse normal. A la postre, en muchos lugares se intenta timar o, al contrario, se trata con excesiva deferencia a quien viene de fuera.

Lo último que he visto ha sido en mi empresa. Una china llamó para apuntar a su hijo pequeño a uno de nuestros cursos. Hasta aquí todo normal. La sorpresa vino cuando pidió que el profesor fuera hablante nativo de inglés. Estas cosas no suelen pedirse, pero se les puede dar el pase. La responsable de las clases infantiles le respondió que eso quizá no sería posible por motivos de estricta organización interna. La conversación continuó con malentendidos hasta que la madre acabó diciendo claramente que por “hablante nativo de inglés” entendía un profesor occidental y blanco.

Que una china pida algo así indica que el mito sigue vigente. Como si ser occidental y blanco garantizara algo.

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3 pensamientos en “Continúa el sentimiento de inferioridad

  1. Un hombre recio y determinado a cumplir con su imperativo biológico podría volverse loco. Menos mal que no tendré la oportunidad de probarlo.

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