El precio de la rupia

Relato oficial de lo acontecido ayer por la noche.

Un servidor había oído muchas cosas de Rupee Room, la discoteca india de Clarke Quay, pero hasta que no las ve no se las cree.

Primero cené con el colega de trabajo que lleva la parte informática del nuevo blog de la empresa (mi foto es real, aunque no lo parezca). ¿Dónde cenan un español y un indio en Singapur? Pues en un japonés, claro. La comida era exquisitérrima y probé algo nuevo para mí, una pizza japo. Además, me pedí una botellita entera de sake porque el chaval no es muy aficionado al bebercio:

Después fuimos a Chijmes, otro complejo de discotecas y restaurantes porque nos caía al lado. Me tomé un Singapore Sling (cóctel local delicioso) viendo unos minutos del Manchester United-Wigan en pantalla gigante y luego nos dirigimos a pie a Clarke Quay, el punto de encuentro con otro indio y un bengalí, ambos del trabajo.

Pero el payaso que esto suscribe iba en pantalones cortos, y así no te dejan entrar en las discotecas. Uno de los indios se dio cuenta de que el segurata era tamil y le habló en su lengua, pero no coló (nota bene: la seguridad privada en Singapur está en manos de malayos o tamiles con mucha mala leche). De modo que los indios propusieron que me intercambiara los pantalones con los que llevaba el conocido de otro colega austríaco que corría por ahí. “Ya los recuperarás la semana que viene”, arguyeron. Ni borracho (nunca mejor dicho). Me metí en un taxi, me cambié en mi casa y volví en el mismo taxi. El viaje duró 15 minutos en total y me costó 12$, es decir, 6€. Es la primera vez que hago esto en mi vida, y espero que la última.

Cuando el segurata me volvió a ver, los ojos se le pusieron como platos. Creo que pensó que los pantalones se me habían transfigurado o algo así. Entramos en la disco con dos conocidos del antedicho austríaco que no sé de dónde habían salido. Me consta que habían bebido lo que no está escrito y que uno era un canadiense clavado a Zapatero pero rubio y con diez años menos. A destacar que el mismo segurata lo terminó echando (sin resistencia) porque estaba importunando a unas indias. Intentamos mediar pero no hubo ninguna posibilidad.

Una vez dentro, la cosa es literalmente de acojone. La música es la de Bollywood pero acelerada en versión tecno-dance. Los presentes se saben la letra de todas las canciones e incluso imitan las coreografías de las películas. Una locura. Mientras ellos se dedicaban a hacer el indio (tal cual), uno hacía el retrasado mental, siguiendo el ritmo como podía.

[Cartel junto a los lavabos. Sería absurdo pornerlo en cualquier otro lugar.]

En toda la noche sólo vi a dos chinas en el local, y una iba con nosotros. El resto eran indios u occidentales. Los chinos no van allí ni locos. Y no me extraña. Estarían totalmente fuera de lugar.

Anuncios

3 pensamientos en “El precio de la rupia

  1. Se ha de reconocer que el relato tiene cierto aire onírico, en especial eso de ir por la calle en paños menores (perdón, con pantalón corto), y ya no digamos el viaje de 15 minutos en taxi por 6 euros. Puro sueño.

  2. Me encanta eso de “esteticista”. Es una lástima que no pueda requerir tus servicios para que me des un buen repaso en esa sección. 🙂

    En serio, me encanta verte así de bien. You give us all hope. Keep it up!

Los comentarios están cerrados.