De compras en Singapur

Otra cosa que llama la atención en Singapur es cómo y dónde se compran las cosas. Iré por partes. Todo es muy distinto a Europa, en términos generales, y ya te puedes ir acostumbrando. Lo bueno es que muchos establecimientos no cierran nunca, incluso restaurantes, y eso te ayuda a no ir de culo si vives solo y tienes que hacerlo todo tú.

Medicamentos. Apenas hay farmacias, escasez chocante para alguien acostumbrado a tenerlo todo en el barrio. Aquí no es que no se pongan enfermos, sino que el sistema funciona de otro modo. Para medicamentos de estar por casa (nunca mejor dicho: paracetamol para el dolor de tarro, tiritas, etc.) vas al supermercado. Para lo serio, vas al médico y allí mismo te dan lo que necesitas y en la dosis exacta.

Ropa. Nunca vayas a los mercadillos chinos a comprar porque terminarás tirando el dinero en basura que se romperá en cinco minutos. En Singapur casi todo es más barato que en España, por lo que conviene adquirir calidad en los grandes centros comerciales (hay pocas tiendas de barrio y no valen la pena según estándares europeos). Quizá la ropa no será de una marca occidental, pero difícilmente te equivocarás. Dichos centros son edificios enormes como los de El Corte Inglés, mas a diferencia de éste no pertenecen a una misma empresa sino que cada marca o compañía tiene su propia tienda o restaurante. Se extienden bajo tierra con espacios abiertos y fuentes, y conectan directamente con las estaciones de metro, de modo que para comprar no tienes siquiera que salir a la calle.

Supermercados. El que está a 100 metros de mi casa es subterráneo, con pasillos donde apenas caben dos personas de lado, y viene a ser el equivalente del Condis o del CAPRABO en España. Se me hace muy raro ir a comprar papel higiénico bajo tierra, junto a un McDonald’s (que sí está en el nivel de la calle) y a un anuncio de un local sospechoso que no termino de localizar:

[Cómo ser chino y no morir en el intento.]

Si quieres un yogur, vete a un establecimiento grande porque no es habitual en la dieta china. Sin embargo, después de haber vivido tres años en Grecia puedo decir que no hay nada más depresivo que un supermercado griego. Vamos, que el chino es la alegría de la huerta. Incluso tienen los viejos éxitos de Europe y Scorpions como hilo musical.

En suma, no diré que no haya vida de barrio en Singapur, pero no es como la entendemos nosotros ni por asomo. Olvídate de desayunar café con leche y un cruasán a menos que vayas a un hotel. De todos modos, ya me he acostumbrado a tomar mango o papaya cada mañana por más que eso tampoco sea el paradigma del desayuno local. Vas a flipar. Palabra.

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