Attica no está en Grecia

Narración oficial de lo de ayer.

Otra noche en el complejo de restaurantes y discotecas Clarke Quay, pero no para ir a China One sino a Attica. Ya me habían avisado de que la fiesta es más “salvaje”, o en otras palabras, más a la americana o europea, salvando las distancias porque aquí no hay drogas (ni falta que hacen).

Primero cené al aire libre en un mexicano con una pareja de amigos. Él alemán, ella italiana, ambos en un Postdoctorado en Física Cuántica por la National University of Singapore. Justo enfrente nos quedaba el restaurante persa, donde una joven muy conservadora se dedica a esto:

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Cuando dejé de segregar saliva, me llamó otro físico que conozco, un paquistaní, y según lo planeado nos metimos en Attica. La entrada, 28$ con dos bebidas, es cara, teniendo en cuenta que: 1. China One cuesta 10$ (5,5€ y una bebida) y ves a una buena banda en vivo; 2. si quieres aprovechar el dinero debes pedir cerveza porque cualquier otra cosa (vodka con limón, por ejemplo) es una broma que se la puede beber un niño de tres años.

Attica tiene dos niveles: abajo y arriba (Barrio Sésamo: esto es arriba, esto es abajo). Abajo te ponen pop y dance, más o menos, y arriba el rollo más electrónico y cansino, con dos rubias occidentales superfashion bailando en sus puestos de gogós. El personal va mucho más mamado que en China One, y se nota. Por si fuera poco, el DJ pide por el micrófono que las solteras levanten la mano, y todos los tíos que corren por ahí comienzan a tomar notas mentales para tirar la caña.

A las dos ya estaba harto, pero aguanté hasta las tres por el colega que venía conmigo. La pareja ya se había ido. Recuerdo que una chinita muy mona y jovencita estaba sola y apenas se aguantaba en pie de la que llevaba encima. “Carne de cañón para el primer desaprensivo occidental que pase”, pensé. Un día tendré que actuar como tal.

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4 pensamientos en “Attica no está en Grecia

  1. Y una bonita cárcel sobre la que hicieron una interesante película.

    Tú te acabarás echando de novia y/o lío una buenorra de ojos rasgados. Que lo veo venir…

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