Retrospectiva dedicada a Satyajit Ray en Singapur

Llevo tiempo sin escribir en directo, y dado que mañana me estrenaré como profesor en una escuela secundaria femenina (en serio) y tendré una semana movida, aprovecho ahora.

Ayer salí con compañeros de trabajo a ver Goopy Gyne Bagha Byne en el Museo Nacional. Se trata de una comedia de Satyajit Ray (Calcuta, 1921-1992), director indio en lengua bengalí. Ray es el responsable de la magistral “Trilogía de Apu”, un drama como la copa de un pino. Por lo que me contó mi colega bengalí, con Goopy Gyne Bagha Byne (no sé si se ha traducido como Las aventuras de Goopy Gyne y Bagha Byne) quiso hacer una comedia comercial y no le salió bien. No me extraña. Es horrible por más gracia que tengan los dos protagonistas, una suerte de el Gordo y el Flaco. Y encima presenta problemas de montaje.

Como era de esperar, en la sala museística convertida en cine éramos tres y el loro de Laporta, y el aire acondicionado estaba a toda mecha. Normal por estos lares. Se te forman estalactitas en la nariz. Indios y bengalíes se descojonaban vivos mientras yo me limitaba a seguir los subtítulos en inglés, perplejo.

Luego salimos a cenar y me hicieron esta foto. Era una pizzería (o lo pretendía) de nivel aceptable. Estaban proyectando el partido del Manchester United en directo. Singapur es un coto privado de la liga inglesa y para encontrar un lugar donde ver el Barça-Valencia a las 2 de la madrugada tuvimos que dar vueltas. Terminamos en un local que ya conocíamos, cerca de mi casa, en Arab Street. Es un fumadero como supongo que lo fue a la sazón, aunque ahora sólo de tabaco, por supuesto. En el vídeo no se aprecia muy bien, pero los clientes asiduos son malasios del Chelsea (era el partido que estaban viendo cuando llegué con Shakil, el que sale fumando).

Me tomé un zumo de mango, ganamos sufriendo y me fui a dormir a las tantas.

Cambiando de tema, una chica del trabajo se puso a correr detrás de un tío bueno en el metro (eso dice ella, habría que verlo), resbaló y se cayó. Tuvo que ir a urgencias, aunque no es nada grave. Para que luego digan que yo hago cosas raras. El ser humano es maravilloso.

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