París-Casablanca, de Paul Smaïl

Segunda parte de la trilogía iniciada por Daniel Théron con Vivir me mata, pero bajo el pseudónimo de Paul Smaïl. Mismas traductoras y misma editorial.

Rizando el rizo, el personaje Smaïl ha publicado un libro titulado Vivir me mata, y para rematarlo todo se marca un viaje a Marruecos, el terruño árabe de sus padres, para descubrir que esa tierra le es ajena porque él es francés. Normal.

Esta entrega es tan breve como la anterior (no llega a las 200 páginas), y se lee con un deleite literario similar. Hilarante y profunda al mismo tiempo. No tiene desperdicio.

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