Enfermo y al médico

No es que mi aterrizaje haya sido precisamente una maravilla. Los cambios de temperatura entre el exterior y el interior de lo que sea (taxis, discotecas…) es muy bestia. Tienen el aire acondicionado a toda leche, y no será que no lo supiera ya. Me he resfriado y he tenido que ir al médico porque la cosa no es una broma.

Aquí los extranjeros no tenemos seguridad social (ahora es cuando algunos gritan eso de “fascistas” y “neoliberales”), de modo que he ido a una clínica privada por instrucciones de la empresa. Lo de clínica es un decir, porque viene a ser un piso grande con varios médicos. Te presentas con el pasaporte y para adentro.

Todos llevan máscara, y antes de que entres te toman la temperatura instantáneamente metiéndote un aparato en el oído. La doctora que me ha atendido, china con acento inglés extranjero, probablemente fuera guapa, pero como sólo le veía los ojos y poco más no puedo asegurarlo. Me ha tratado de maravilla y me ha recetado varias cosas, antibióticos entre ellas. Cuando sales, te esperas y una secretaria te da (es decir, te vende) la dosis necesaria de cada producto según las instrucciones del doctor para que no vayas a una farmacia. Y ahora lo bueno: la visita y los medicamentos me han costado 27$, unos 15€.

Pero que nadie se asuste: tengo cobertura médica de la empresa para casos chungos que superen un mero resfriado.

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