Afectación y cursilería en el lenguaje televisivo

La moda de lo políticamente correcto ha arraigado en el lenguaje oficial de modo trágico, y lo más preocupante es que también ha penetrado en la jerga cotidiana. El camino ya está marcado y bien señalizado. Cada vez que veo las noticias, pienso en 1984 y en la distorsión del lenguaje como instrumento en vistas a la coacción del pensamiento. Cuánta razón tenía Wittgenstein, y qué cerca estamos de que a los disconformes se nos empiece a acusar de “doblepensar” o “crimenpensar”.

Y es que ya se ha dado un paso más en la gilipollez de “los trabajadores y las trabajadoras”, de alargar frases inútilmente o de colocar el espanto de la arroba (“camioner@s”); ahora y sin más, según los periodistas, los ciegos ya no son ciegos sino “personas ciegas”, ni los minusválidos son minusválidos sino “personas minusválidas”. Es decir, que se tira del concepto de persona para equilibrar un defecto. Lo considero insultante para quienes tienen la desgracia de sufrir tales carencias en sus carnes, dado que es una manera de decirles que no se preocupen, porque “a pesar de que seáis una carga y una panda de tarados, los normales todavía os consideramos miembros de nuestra misma especie”. El paternalismo y la horterada van de la mano cuando se trata de usar las palabras ‘persona’ o ‘ciudadano’ cada dos por tres.

Me recuerda a lo que sucedió con J.J. Santos, la persona periodista a quien, durante la retransmisión de un partido de fútbol de la selección de personas sudafricanas en la última Copa de Confederaciones celebrada en Sudáfrica, al ver que unas personas de color de la especie humana bailaban danzas locales en las gradas llenas de personas miembr@s de un Estado de Derecho contemporáneo y felizmente inserto en la ONU, no se le ocurrió nada más brillante que decir que los negros lo pasan mal en ese país pero bailando ya son felices. ¿Telecinco? Póngame lo que haiga.

Volviendo a la degeneración del lenguaje, dijo alguien que en esta vida se puede hacer de todo menos el ridículo. Yo parafrasearía puntualizando que en esta vida se puede hablar de cualquier manera menos con hortereces filológicas.

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3 pensamientos en “Afectación y cursilería en el lenguaje televisivo

  1. Yo en una novela pienso utilizar esta frase en boca de un personaje:

    “Queridos y queridas amigos y amigas académicos y académicas, estos todos y todas aquí reunidos y reunidas…”

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