El valor del silencio

Dijo no sé quién que mejor permanecer en silencio y mantener vivo el enigma que abrir la boca y quedar como un imbécil.

Algo así viene a decir Daniel Keyes en un pasaje de su Algernon, Charlie, and I: A Writer’s Journey, libro que ya referí en otra entrada. La cosa va así:

“Una tarde, mientras estaba en el tren de vuelta a casa desde la Thomas Jefferson High School, un colega se sentó junto a mí.
–Dan, he leído Flores para Algernon. Es un buen relato –dijo–. Me he estado preguntado por algunas de sus imágenes y sus significados.
El reconocimiento es maravilloso.
Mencionó algo que había percibido. Estaba seguro de que tenía un significado simbólico y me pidió que se lo explicara.
Lo hice. Pontifiqué acerca de los niveles de significado, los motivos simbólicos central y periférico.
Cuando hube terminado, se quedó mirándome con curiosidad, arqueando las cejas.
–Oh… –dijo–, ¿eso es todo?
Sus palabras permanecen grabadas en algún lugar de mi psique de escritor. Desde entonces, nunca he explicado, aclarado o interpretado mi trabajo, los significados, los niveles, los temas. Mi colega me había dado una lección. Mientras el escritor, o cualquier artista para el caso, mantenga la boca cerrada, habrá argumentos, discusiones y varias interpretaciones y significados. Pero una vez que el escritor ha explicado o analizado su propio trabajo, lo trivializa.” [Páginas 112-113, traducción mía; lo que su compañero había leído no era la novela sino la ‘novelette’ original, que he traducido como ‘relato’.]

Pues eso.

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4 pensamientos en “El valor del silencio

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  2. Es evidente que el autor es el menos indicado para comentar o criticar la propia obra. Y es que, cuando esa obra tiene profundidad o consistencia, no es sólo que la “trivialice” al hablar de ella, es que puede equivocarse como cualquier lector o crítico. Y, al revés, cualquier lector o crítico puede descubrir en esa obra aspectos en los que el autor no había pensado. El artista es un dios cuando crea, y un vulgar crítico cuando comenta. Incluso cuando comenta su propia obra.

  3. Y lo mismo sucede en cualquier disciplina artística.
    Imaginaros A Brad Pitt declarando que es guapo y que actúa muy bien,o al lector protagonista del video de Zafón de Seleucus diciendo que es un buen actor…

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