Daniel Keyes antes de que llegaran Charlie y Algernon

La lectura, hace cuatro años, de Flowers for Algernon me dejó patidifuso. Lo que Daniel Keyes había conseguido era propio de un gigante literario que brilla de modo excepcional durante un instante, como Salinger. Instante, sin embargo, que se perpetúa por los siglos de los siglos.

Recordemos brevemente el argumento: Charlie, un joven discapacitado mental, se somete a un experimento para superar su retraso por medios quirúrgicos. Dado que todo el libro está escrito en primera persona, vemos cómo la gramática y el vocabulario que usa en su diario mejoran a medida que los resultados de la operación se manifiestan. Es decir, medio libro está deliberadamente mal escrito, pero siempre con una lógica implacable dentro del continuo error lingüístico. Y a todo esto, ¿quién es Algernon? Pues el ratón de laboratorio, su amigo.

El año pasado descubrí que Keyes había escrito un librito de memorias intitulado Algernon, Charlie, and I: A Writer’s Journey (Harcourt, 2004), y me lo compré. Después de leerlo, me reafirmo en mi juicio de que es un narrador de primer orden. Ahí va un pasaje donde explica cómo aprendió a escribir:

“Me di cuenta de que tenía que entrenarme en el arte de la escritura. Había estudiado todos los libros que había encontrado acerca del tema. Somerset Maugham, en su autobiografía The Summing Up, explica que aprendió a escribir pasando días en la biblioteca para copiar pasajes de autores que admiraba. Al principio, eso me extrañó, pero luego lo comprendí. E hice lo mismo con los libros de la biblioteca del barco.” [Página 38, traducción mía.]

Lo del barco viene a cuento de que Keyes estaba en el US Maritime Service, un servicio de instrucción de la época. Tenía 18 años y era el médico a bordo. Se le murió un marinero alcohólico por intoxicación de no sé qué. Entonces abandonó la promesa hecha a sus padres de dedicarse a la medicina y se volcó en la escritura. Menos mal.

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3 pensamientos en “Daniel Keyes antes de que llegaran Charlie y Algernon

  1. “Dado que todo el libro está escrito en primera persona, vemos cómo la gramática y el vocabulario que usa en su diario mejoran a medida que los resultados de la operación se manifiestan.”

    Oye, ¿y no cabe la posibilidad de que “La sombra del viento” sea el primer volumen de una serie con un argumento parecido?

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