Dedicado a Pere Ribera, fundador de la escuela AULA

La semana pasada feneció Pere Ribera, pedagogo catalán y fundador de la escuela AULA, donde se formó un íntimo amigo mío. Dicho amigo le ha dedicado un pequeña memoria de despedida que me ha parecido adecuado publicar. Entre otras cosas, refleja lo que he dicho varias veces: un sistema educativo que no se base en el esfuerzo personal de los alumnos conlleva el hundimiento de un país. Ahí va:

El señor Ribera ha muerto

Acabo de saberlo.

Todavía no sé dónde me llevará esto que ahora empiezo a escribir y, de entrada, manifiesto que no tengo ningún deseo de continencia. Sólo lo advierto desde el principio.

Hoy dedico esta entrada a hablar de Pere Ribera, la persona que fundó y dirigió AULA, la escuela que mis padres escogieron para mí cuando, con seis años de edad, llegué a Barcelona y donde pasé trece años fundamentales de mi vida.

He dudado mucho antes de escribir el párrafo siguiente. Pero, dado que unos pocos de mis antiguos compañeros de escuela e, incluso, algún profesor son conocedores de ello, me parece de justicia hacerlo para no resultar hipócrita.

Yo formo parte de aquella legión de personas con quienes el señor Ribera cometió alguna injusticia flagrante y a quienes dispensó un trato innecesariamente desconsiderado en algún momento. Aunque, cuando fue necesario, se lo hice saber personalmente. También diré que no tengo la vocación de sentirme víctima. De nada ni de nadie. Tan sólo quería poner de manifiesto el hecho de que mi relación con el señor Ribera, que en algún momento nos pareció que se podría prolongar mucho más allá de los años de mi estancia en la escuela, se truncó a mediados de los noventa, alrededor de la celebración del 25º aniversario de la fundación de ésta. Y aquí empiezo.

Bien, ya está dicho. Punto y aparte.

A lo largo de mi vida, ha habido muchos momentos en que he podido comprobar el valor de lo que aprendí en AULA personalmente de la mano del señor Ribera. Ahora me viene a la cabeza uno especialmente impresionante: mi primer día en la Universidad. Era a principios de octubre de 1983 y me disponía, junto con otros doscientos estudiantes más, a recibir mi primera clase en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Barcelona. Estaba en primera fila, hacia un lado, con buena vista de la pizarra. Estaba ilusionado porque la impartía el catedrático de la asignatura, de quien había oído hablar y al cual había tenido ocasión de conocer personalmente unos años antes. Él acababa de entrar en clase y yo, como había hecho durante los últimos casi diez años, me puse en pie… Sentí un extraño silencio a mis espaldas. “Pero ¿qué haces, tío?”, escuché. Me volví y vi que era el único que me había levantado. Me senté enseguida, turbado. Pero el alboroto, lejos de cesar, creció en intensidad “¡Burro, burro!”, bramaba un energúmeno desde el fondo del aula, como si estuviera en un campo de fútbol. En medio de un jaleo ensordecedor, tres tipos que no volví a ver nunca más coreaban “Priii-mo, priii-mo, priii-mo…”. El profesor esperó pacientemente a que acabara el jaleo para empezar a hablar. Dio su clase y, al terminar, me agradeció el gesto.

El señor Ribera nos enseñó a respetar a los maestros y profesores porque era una manera de respetar la enseñanza, de reconocer a aquéllos que nos transmitirían conocimiento, pero también de respetarnos a nosotros mismos. Teníamos que levantarnos cuando el profesor entraba en clase y sentarnos sólo cuando nos lo indicara. A partir de cuarto de EGB, teníamos que tratarlo de “usted”. Madame Claude. Mademoiselle Jacqueline. Madame Simó. Señora Roca. Señora Barandalla. Señor Salvo. Señor Abad. Señora Valls. Señora García. Señor Valls. Miss Mulderrig. Señor Bofarull. Miss Armstrong. Señor Martí. Señora Calpena. Señor Bech. Señor Cairó. Señor Paraira. Señor Caballé. Madame Rubió. Mister O’Connor. Señor Sarsanedas. Señora Farré. Señor Ribera. (¡Miles, millones de gracias a todos! Y a tantos otros que dieron y dan clases antes y después de que yo pasara por la escuela).

La exigencia fue siempre la referencia pedagógica del señor Ribera. La suya, era la exigencia de aquél que, antes que nada, es exigente consigo mismo. Su extrema autoexigencia era la fuente de su extrema exigencia para con los demás: la exigencia en cuanto a los contenidos y al nivel académico, al rigor de los maestros y a una idea muy dura de la disciplina. Pero, sobre todo, otra exigencia, mucho más personal, mucho más íntima. Una exigencia con la que te interpelaba, una exigencia con que te retaba y hacía que te preguntaras a ti mismo qué era realmente hacer las cosas bien y cómo podías mejorar.

La disciplina, tanto física como mental, era esencial para formar personas en el ejercicio de la propia libertad, de la propia responsabilidad, del propio sentido crítico.

El señor Ribera fue pionero de una enseñanza moderna, adecuada a las circunstancias que vendrían, a un mundo complejo e interrelacionado, una enseñanza que aún no ha sido alcanzada por la gran mayoría de escuelas de Cataluña, ni en cuanto al nivel de exigencia respecto a los contenidos y al nivel académico, ni en cuanto al nivel de corrección con que eran aprendidos y utilizados los cuatro idiomas que se aprendían y se empleaban. El resultado es que los alumnos que acaban todos los cursos de la escuela salen con un catalán, un español, un inglés y un francés casi perfectos.

Aunque se impartía la asignatura de religión (cristiana), era una escuela profundamente laica. De ese laicismo que fomenta el conocimiento, que sólo genera respeto por todas las creencias y que, por tanto, forma ciudadanos aptos para vivir en sociedades complejas y plurales pero que, al mismo tiempo, no renuncian al conocimiento profundo de todo aquello que las ha hecho como son.

AULA fue mi escuela. Y llevo como un honor los trece años que estudié en ella. Me formé en ella, pero, también, y quiero subrayarlo muy especialmente, fue la puerta de entrada a Cataluña, a España y a Europa de aquel niño chileno que yo era cuando, a la edad de seis años, llegué a Barcelona, a tiempo para empezar el curso. Gracias a lo que aprendí en ella,  escribo con competencia tanto en español, mi lengua materna, como en catalán, la lengua que hablaba desde pequeño con mi padre y mis abuelos paternos. Gracias a lo que aprendí en ella, pude realizar estancias prolongadas en países de habla inglesa y francesa sin tener ningún problema de adaptación ni a las respectivas lenguas ni –lo que es más importante– a las respectivas culturas.

Hay mucha gente que cree y dice que AULA que es una escuela elitista y cara. Se equivocan. No lo es, ni mucho menos. AULA es una escuela exigente de la que las personas salen con una excelente formación (sin cometer faltas de ortografía, sin ir más lejos), con un espíritu altamente constructivo y con un elevado sentido crítico, aunque sin “okupar” ni reventar nada. En cuanto al precio, cabe decir que AULA no es, ni mucho menos, de las más escuelas privadas más caras y que la plaza por alumno cuesta menos que en una escuela pública, con la diferencia que AULA sólo cobra a los padres que quieren llevar a sus hijos y no a todos los padres de Cataluña. Ah, y a la hora del patio, jugar al fútbol estaba prohibido porque –decía el señor Ribera– “espero algo más de vosotros”.

Él había fundado AULA y percibía la escuela como su proyecto personal. Tanto es así que, a sus más de 90 años, aún vivía totalmente pendiente de la actualidad de la escuela. No sé, con exactitud, cuantos años tenía, pero una vez me comentó que había luchado en la Guerra Civil como integrante de la “quinta del biberón”.

Suele pasar que los sucesores de una figura excepcional, con una personalidad muy marcada, encuentran un listón muy alto y difícil de alcanzar.  Cuando las exigencias de la edad le hicieron abandonar progresivamente del control del día a día de una maquinaria que, con el tiempo, se había vuelto muy compleja, su voluntad de permanecer informado de la actualidad de la escuela y –¿por qué no decirlo?– de continuar influyendo en ella no permitió generar el espacio que un nuevo director habría requerido y ello desembocó en una sucesión de directores que, en mi opinión, hizo perder nervio y tensión en la escuela.

Sospecho que éste es, precisamente, el proceso por el que ha pasado la escuela en los últimos años. Y tengo, también, toda la impresión de que ha ido penetrando en ella un “nuevo espíritu”, algo que se expresa en un tono más distendido, de mayor “bondad”, más “amoroso con los niños”; se ha perdido nervio y tensión en nombre de un supuesto buen ambiente de trabajo que ignoro si llega a ser “buen rollo”. Hay quien lo ve como una necesaria humanización de la escuela, pero yo pienso que, en la práctica, es degradar el magnífico legado del señor Ribera.

Resulta innegable que el señor Ribera fue una de aquellas personas que, pese a las imperfecciones y los errores cometidos (le habría dado mucha rabia tener que admitir alguno), toman la iniciativa de mejorar significativamente, por pequeño que sea, el ámbito al cual se dedican. Y él lo consiguió. Sencillamente, dejó el mundo mejor que como lo había encontrado. Y eso no se puede decir de muchas personas.

Señor Ribera, muchas gracias. Descanse en paz.

Domènec Orriols

Barcelona, 17 de diciembre de 2009

Anuncios

34 pensamientos en “Dedicado a Pere Ribera, fundador de la escuela AULA

  1. Aunque sigo el dictum romano de no hablar mal de los muertos, sigo pensando, y lo siento, que el mejor colegio o escuela, como los árbitros, es el que no se nota.

    Yo, por ejemplo, fui a los Maristas de Zaragoza y, aunque religiosos, eran bastante tolerantes. Aunque impartían disciplina, tenían bastante flexibilidad. No intentaban grabarte sus valores a fuego lento. Se limitaban a seguirlos. Como joven necio que era, salí bastante harto de ellos y no me di cuenta de que eran magníficos educadores hasta 25 años después.

  2. Como madre de adolescentes, no puedo estar más de acuerdo: la disciplina, lejos de ser un lastre, es lo que nos prepara para luchar por lo que queremos. Y quien hace lo que quiere destila buen rollo hacia los demás.
    Quien no tiene disciplina ni siente respeto por los demás, acaba haciendo lo que más odia y amargando la vida a quienes tiene más cerca.

  3. Apreciado Domènec: como compañero de clase que fui tuyo, y por tanto destinatario de alguna de las “injusticias flagrantes” a las que aludes, respeto, aunque no comparto tu punto de vista. Para mí, Ribera (permíteme omitir el trato de Señor) fue tan sólo el fruto de una época y unas circunstancias afortunadamente superadas, tanto por la sociedad civil a la que pertenecemos, como por las corrientes pedagógicas que hoy educan, con virtudes y defectos, a nuestros hijos.
    Descanse pues en paz, derecho que no puede negársele a nadie, pero no vayamos más allá atribuyéndole falsos méritos, como el de haber dejado un pretendido mundo mejor tras su paso. Para mí es un personaje históricamente obviable. Que si por algo destacó fue por la despiadada proyección de su amargura interior y extremo narcisismo, que como bien reconoces implícitamente lo pone al mismo nivel que Atila: él tampoco dejó crecer la hierba tras su paso y ahí se extinguirá su legado.
    Y gracias a Dios que será así: cualquiera sabe crear un grupo “excelente” echando año tras año a los cinco últimos del escalafón de notas no es pedagogía sino eugenesia. Aunque bien pensado no soy el mejor para criticarlo porque puede parecer resentimiento: acabé en AULA, soy Ingeniero Industrial Superior por la UPC, Process Kaizen Engineer por la Universidad de Tokyo y PDD por IESE, aunque en ningún caso atribuiría la menor parte del mérito ni a AULA ni a su cuadro docente, salvedad hecha de alguna honrosa (o extraña) excepción como Doña Alicia Rovira de García, conocida por Señora (ésa sí que lo era) García.

    Un saludo y a ver si me llamas un día.
    Jorge

  4. Yo hablaré sobre una carta publicada en “La Vanguardia” en la que el Sr. Pau Sansa eleva a la categoría de virtud el terror que todos sentíamos ante su presencia. Un gesto, una posición del cuerpo, una pequeña palabra fuera de lo que él entendiera pertiente podía significar hasta la expulsión. En la carta también habla de una serie de valores que, al menos en mi época, se enseñaban de una forma bastante especial…

    ¿Enseñar a ser mejor persona es decir a una niña de doce años que porque es “mona” al menos llegará a cajera de “El Corte Inglés”?, ¿Enseñar el respeto mutuo es colocar un abrecartas en el cuello de un niño de trece años y hacerle gritar delante de todos sus compañeros que es una vaca por haber entrado jadeando en su despacho?, ¿ Enseñar el rigor es someter a un niño de catorce años a un interrogatorio digno de la GESTAPO para saber las razones del porqué no había acudido al centro escolar un día laboral entre dos fiestas y obligarle a decir, fuera cierto o no, que él y toda su familia eran escoria y unos vagos por haber hecho “puente”?, ¿Enseñar autoexigencia es decir a un niño de dieciséis años, quince días antes del inicio del curso, que pese a haber aprobado todo tenía que marcharse del colegio porque no quería alumnos mediocres y con grandes limitaciones intelectuales en su clase de C.O.U.?, ¿ Enseñar a no ser frívolo es dejar a niños de diez años seis meses sin gimnasia y suspenderles la asignatura por la ruptura totalmente accidental de un tubo fluorescente en los vestuarios pese a que el profesor dijo que hacía días que estaba en mal estado y él mismo lo había notificado a mantenimiento?

    No quiero que se malinterprete mi carta. Sólo pretendo de forma totalmente injusta, lo reconozco, contrarrestar la oda a la perfección humana escrita por Pau Sansa sobre Pere Ribera publicada en este periódico. Con su triste fallecimiento tendemos a maximizar sus virtudes e incluso, lo que es peor, a transformar sus defectos en virtudes. Creo que existe un término medio y que normalmente es el más justo. Negar o discutir la excepcional formación académica que recibimos los alumnos de AULA bajo su dirección sería de necios, pero en muchas ocasiones el fin no justifica los medios y algunos de los métodos utilizados para inculcarnos todos los valores que el Sr. Sansa cita en su escrito, al menos, en mi época, eran francamente mejorables. La autoexigencia, el rigor y el respeto mutuo no suelen enseñarse con el terror y la humillación.

    Me quedo con el escrito que el Sr. Joan Estruch leyó el día de su sepelio el pasado 18 de diciembre de 2009 y que se encuentra publicada en la web del colegio.

    Ex alumno de AULA ESCOLA EUROPEA (1974-1986)

  5. Hola a todos,
    Acabo de matricular a mi niña en el AULA para el próximo curso 2010/ 2011. Cuando comienze tendrá 3 años. Después de leer vuestros comentarios, se me desdibuja la idea que tenía del centro,no me quedo tranquilo, la verdad.
    Exigencia si, por supuesto, pero no a cualquier precio. No vale todo.
    Comparto el rigor, pero por encima de todo, deseo que mi hija “DESEE” acudir FELIZ cada mañana al colegio. Estaré atento.
    Saludos,
    Jose Antonio.

  6. José Antonio: Síguela de cerca. Evidentemente las mías no van, no las haría pasar por dónde yo ya pasé.

    Un abrazo y a tu disposición:

    Jorge

  7. Estimado José Antonio,

    Siento la intranquilidad que te han suscitado alguno de nuestros comentarios. Por mi parte decirte que yo iba al colegio muy contento y que la relación que tuve tanto con mis compañeros como con el equipo docente fue muy satisfactoria. Nunca me he arrepentido de haber cursado mis estudios en AULA del que guardo buenos recuerdos. Mis críticas se centran principalmente en Pere Ribera como educador y los méritos que muchos pretenden atribuirle sin tenerlos ni merecerlos. Tal y como comenta Jorge Cubells, su figura no tiene sentido ni cabida en la pedagogía actual. No negaré que aún quedan pequeños vestigios de lo que un día fue su “terrorismo intelectual y ético”, pero sé por compañeros que están actualmente llevando a sus hijos a AULA que el sistema ha cambiado sustancialmente. Estoy seguro que el método “poner abrecartas en el cuello y hacer gritar que eres una vaca” para enseñarte humildad, respeto o rigor está ya en desuso.

  8. Tan sólo dos comentarios al respecto del pretendido “modelo educativo” de AULA:

    – Conocéis a algún triunfador entre los ex-Alumnos? Teóricamente los alumnos sufridores de éste modelo “paradigma de la excelencia” deberían haber llegado a presidir los consejos de administración de la totalidad de grandes empresas catalanas y españolas. Y sin embargo yo no conozco a ninguno…

    – Cambio de modelo educativo: ¿Se deja jugar a fútbol en el patio o se sigue pensando que los alumnos de AULA sirven para algo más? la prepotencia de los sofistas sigue aflorando por la fisura más estrecha.

    Sinceramente creo que siguen siendo los mismos métodos y valores, recubiertos hoy con un pretendido barniz de cambio.

    Un saludo:

    Jorge

  9. Querido Jorge:

    Hoy si que me he apenado por el fallecimiento de la Sra. Garcia. Fue sin lugar a dudas la mejor profesora que tuvimos y a pesar de que en algun momento fue dura, sus enseñanzas tanto escolares como de la vida fueron las que más he agradecido. Era la profesora más completa y mejor preparada que tuvimos, desde la geografia a las diferentes lenguas que enseñaba y dominaba. Con ella amé el Latín.
    Descanse en paz

  10. Otra pérdida: la Señora García.

    Tan sólo quisiera dedicarle un pensamiento y hacer patente mi más profundo agradecimiento a esa profesora, con todas las letras (y en mayúscula), que tanto supo transmitir e inspirar a todos lo que tuvimos el honor de ser sus alumnos y a esa persona de sólidos valores que siempre fué y que yo recuerdo con cariño.

  11. Apreciados todos:

    Me uno al pesar colectivo; no sé decir si fue mejor profesora o persona, aparte de una profesional de talla indiscutible.

    Doña Alicia Rovira de García encarna en mi opinión la esencia de una enseñanza de calidad. Rigurosa pero no dura, exigente pero justa, erudita pero no pedante.

    Capaz de aunar formación académica con la de la persona en el amplio sentido de la palabra. Disciplina y exigencia sin descuidar la humanidad. Quizá por eso la recordamos todos con cariño y respeto.

  12. Les trasmito mi experiencia como padre de alumno cuyo hijo está actualmente en Aula realizando 2º de bachillerato y les puedo asegurar que fue una muy buena decisión que en su día tomamos.

    Observo el interés y dedicación me mi hijo, el esfuerzo que pone día a día en superarse y no puedo menos que reconocer el esfuerzo y dedicación que han puesto los profesores en inculcarles esos hábitos. Les estaré siempre agradecido.

  13. Estimado Joan:

    Tú lo has dicho: los profesores. Yo jamás pondré en duda la profesionalidad y la calidad de los profesores en AULA. Cuando te haces mayor y tienes más conociemiento de causa y más prespectiva intelectual te das cuenta que has sido educado por profesores reconocidos mundialmente en algunos casos. Velvo a insisitr, yo cirtico la figura de Pere Ribera. Un director de escuela no puede ser tu “amigo”, eso creo que lo tenemos todos claro, pero tampoco puede inspirarte un terror desmesurado y una desconfianza total. Los que vivimos AULA en los 70 te puedo asegurar que lo pasamos mal, muy mal. Supongo que muchos de nuestros padres consideraron las salidas de tono de éste señor un mal menor comparándolo con la educación que se nos estaba impartiendo. Sé que las cosas han cambiado, pero estoy de acuerdo con Jorge Cubells. Aún quedan pequeños brotes absolutitstas dentro del organigrama del centro y que espero que desaparezcan cuanto antes mejor.

    Un saludo

  14. Estuve pocos años en el Aula , pero sí que puedo decir que fue en los 70 y el terror que teníamos por el Sr. Ribera era fundamentado.
    Yo viví en persona como colgaba de la ventana de su despacho a un compañero mío de clase, quizás por tener malas notas o por alguna “tontería” así.
    Estoy muy de aqcuerdo con lo que dice mi amigo Jorge Cubells y compañero de entonces.
    Lamento de todo corazón el fallecimiento de la Sra.García ya que aunque yo era pequeño fue la única que se le veia severidad y al mismo tiempo “mano izquierda”.
    Jorge , me gustaría que nos pusiéramos en contacto de alguna manera.Un abrazo
    Miguel Fons Fiol

  15. Después de leer todos vuestros comentarios, no me he podido resistir a explicaros mis vivencias en Aula Escola Europea. Soy madre de 2 niños ( 6 y 3 años ) y ex-trabajadora de dicho colegio y jamás se me ocurriría meter a mis hijos a estudiar en dicho colegio ya que lo único que ellos quieren es tener ” genios” y si no los son ya se encargan de hacerles la vida imposible hasta echarlos a la calle. En cuanto a las familias, explican lo que ellos quieren escuchar, aunque no se ajuste a la realidad; por tal de que todos estén contentos. Dan una imagen de ser un centro muy liberal ( sin adscripción política, religiosa, económica….) pero la realidad no se corresponde, para nada, a eso. Se podrían definir como un colegio materialista que sólo buscan genios con nombre por tal de tener un prestigio porque en el caso contrario no interesas.
    Yo he visto como los niños pequeños han salido llenos de mocos, sucios, y con pipi o demás encima. Como mayores, han salido llorando de las aulas por no aguantar tanta presión y eso es otra, un colegio tan ” prestigioso” que dice que mira por los chavales, no tienen ni un triste psicólogo o pedagogo que pueda reforzar a aquel alumno/a que lo necesite. Aunque claro está, si necesita una ayuda de un profesional, no es un niño/a apto/a para estar en dicho colegio porque consideran que no será una excelencia.

  16. Yo tengo a mi hija y de momento veo dos cosas:
    – Que va contenta.
    – Que aprende (mucho).

    El dia en que alguna de estas dos circunstancias no concurra la sacaré de este cole (o de cualquier otro en el que esté).

    Si se produce alguna escena de humillación como las que se han descrito, no sólo la voy a sacar de ese colegio si no que le pondré una demanda a quien lo haya hecho (llámese Pere Ribera o Barack Obama).

    Un saludo a todo el mundo y gracias por la información sincera a los “veteranos”.

  17. Yo soy un padre exigente conmigo mismo, y con mis hijos. Por ello inscribí a mis hijos en aula. Es cierto que la mayoria de los chicos que empiezan no consiguen acabar en aula, pero, como muchos padres, pensaba que mis hijos, con dedicación y esfuerzo, lo conseguirían. Pensaba que, en todo caso, el tiempo que estudiasen en aula les permitiría adquirir unos hábitos y conocimiento útiles en cualquier otro colegio.
    Pasados unos años pude comprovar mi error (y corregirlo a tiempo, sacandoles de aula). A pesar de su propaganda, la mayoria de las directrices pedagógicas son absolutamente erroneas, empezando por la substitución del estudio del medio por una irracional “descoverta cientifica”, y acabando por la forma en que se introduce el estudio de las lenguas extranjeras. La única razón para su (aparente y pavoneado) éxito es la expulsón de todos los alumnos que muestren la más mínima dificultad, y la presión sobre las familias, que acaban recurriendo a profesores particulares, au pairs, colonias en el extranjero, etc.
    Pero ante todo, el peor aspecto es el de los valores éticos. En estos años no he visto ningún ejemplo del esfuerzo, exelencia y exigencia de los que me hablaban cuando empezamos. Los únicos principios que visto inculcar a los niños han sido la competitividad, insolidaridad, clasismo, cinismo, prepotencia, pedanteria,… y de la mejor forma que pueden enseñarse: con el ejemplo.

  18. Vaya, con un poco de retraso (ejem) he llegado a este blog. En enero matriculé a mi hija para el curso 2012/2013 (empezará con 3 años), y me he quedado horrorizada de lo que he leido, porque la verdad es que tenía buenas referencias del colegio a través de amigos que han llevado allí a sus hijos (que por cierto, no eran lumbreras especiales, ni mucho menos).
    José antonio, que tal te está yendo con tu niña y con el cole?

  19. Hola amigos Domenec y Jorge. Para variar me entero de las noticias un poco tarde y me apunto al blog 2 años despues. Bienintencionado el blog de Domenec, Geniales los comentarios de Jorge. Los suscribo al 120%.

  20. Me acabo de enterar que Ribera murió. Soy ex alumno y acabé COU en Aula mientras él aún estaba al mando.

    Hasta los 12 años no había ningún problema en Aula. A partir de entonces cada año era peor a nivel humano. La tortura empezaba con Mdme.Simó (desprecio continuo por mi medriocridad) y más adelante Ribera directamente. El problema es que el alumno no es consciente de la gravedad de la situación porque no conoce otro colegio.

    Cada año echaban a los últimos en calificaciones. A mi me empezaron a acorralar en COU porque ya no quedaban niños peores que yo. No me dí cuenta hasta entonces como la toman con los mediocres: tortura psicológica directamente de Ribera a solas en su despacho. Salí llorando del despacho 2 veces (una mi cumpleaños). La humillación y el terror, ese era su método. Recuerdo que a los chicos solía llamarnos “perros de apartamento” y a algunas chicas “pretty woman” (o sea, puta, como la película de Julia Roberts).

    Tengo muy mal recuerdo. Nunca más volví al colegio. Tampoco se me ocurriría llevar a mis hijos. Lo único que saqué de bueno es hablar francés e inglés. El nivel del colegio lo da la inteligencia (por selección darwiniana) de los alumnos. En la universidad encuentras chicos preparados de colegios de todo tipo.

    Nunca me quejé en casa del colegio. No me di cuenta de cuánto había sufrido hasta que llegué a la universidad y respiré aire libre.

  21. Como ex-alumna de Aula creo que habeis exagerado un poco al hablar del colegio. Yo acabé el bachillerato en Aula hace dos años y debo decir que el colegio ha cambiado mucho, para bien. La enseñanza es muy buena, siempre de alto nivel y lo que más me ha aportado este colegio ha sido la educación y el respeto hacia las personas mayores.
    Creo que si teneis hijos pequeños ya apuntados, dejadlos en el colegio. No es un infierno como dien, es una escuela de alto nivel donde los niños se lo pasan muy bien. Yo tengo un hermano pequeño que ahora hace 3 de primaria que esta encantado con el cole.

  22. Saludos.

    ¿Me podrían dar su más sincera opinión: AULA o el Liceo Francés de Barcelona?.

    AULA del año 2012 no la del Sr. Ribera.

    Agradecería una rápida respuesta.

  23. Opinió de pares de dos nens, de set i onze anys, de l’escola Aula. Sempre hi han anat encantats i contents, aprenen moltíssim, són autoexigents i saben exigir-se rigor a ells mateixos. Nosaltres, de moment, estem molt satisfets de l’escola. A banda de parlar francés, el gran, amb prou correció ja, i anglès que ens costa d’entendre als seus pares (l’han apres amb natius, que no té comparació), el nivell de matemàtica i altres assignatures és molt alt. Entenc que alumnes dels anys 70 s’expliquin de la manera que tinguin a bé fer-ho i segons la seva experiència, però crec que les coses han canviat molt, i a millor. Si no fos així nosaltres i molts pares més fariem un pensament, i ràpid.

  24. Els “alumnes dels ’70” simplement reflectim una realitat que en molts aspectes ens ha marcat la resta de la vida. A partir d’ aquí tothom és lliure de fer el que cregui millor pel futur dels seus fills.

    Canvi a AULA? M’ ho creuré el dia que es deixi jugar futbol al pati. A mi personalment no m’ agrada el futbol i mai em trobareu mirant un partit a Televisió, però reconec que és un fenòmen de masses com cap altre i considero que algú que prohibeix jugar a la canalla al futbol, a basket o a bitlles és, o bé un extravagant que intenta cridar l’ atenció, o bé un integrista disfressat. En qualsevol dels casos, als meus fills ni apropar-se amb aquests discursos.

    I afortunadament per a mí, els meus fills també són rigorosos, autoexigents i amb un excel.lent nivell d’ idiomes. I és que quan un marrec “tira” ho fa a qualsevol col.legi. El difícil és fer tirar endavant un estudiant sense capacitats o aptituds i aquesta subtilessa és precissament el que crec que marca la diferència entre una bona escola i una de dolenta.

  25. Hola, estic pensant en dur a la meva filla de 4 anys a aula. M’he espantat amb tots aquests comentaris…crec que canviaré d’opinio. Algú em pot dir preus actuals? Moltes gràcies

  26. Hola, vaig estudiar a Aula als anys 70 i actualment porto el meu fill a l’escola.

    De la meva época, dir:

    -Sr.Ribera – únic, “genio i figura hasta la sepultura”. Ara bé, les formes i el tracte humà molt millorable. Actualment no s’entendria un Director amb la relació que ell tenia amb el professorat, els pares i els alumnes. Si bé, algunes de les anècdotes o relats negatius que s’expliquen crec sincerament que són exagerats o fins i tot inventats. Si bé, és cert que tothom el respectava/temia molt.

    -Coses positives de la meva estada:
    -idiomes
    -el seu nivell d’exigència, fer-me més fácil tot en general a la vida després
    – raonament lògic
    -prestigi i reconeixement en el CV
    -amics, encara ara ens trobem per sopar
    -molt bons professors, que feien agradar les assignatures
    -professors, la immensa majòria amb sensibilitat amb els alumnes.
    Ara fa poc es va morir un dels més humans, el Sr.Cairó tant estimat per tots que li van fer per la seva jubilació un comiat molt emotiu. Com anécdota us diré que no vaig poder assistir-hi però, li vaig enviar un mail i em va contestar detallant molts records de com era jo de petita.
    -classes impartides ben preparades i amb mitjans
    -estudiar en un entorn en plena natura, amb classes amb molta llum natural
    -respecte als professors i la gent gran
    -llibertat de pensament i religió
    -tot i ser una escola privada, no falta de res però, sense luxes, més aviat austera
    -els dimecres per la tarda que no hi classe. Molts anys fent extraescolars diversos i altres anys poden passar la tarda amb els meus pares.
    -valorar i estimar l’art

    Coses negatives de la meva estada:
    -A l’antic COU arribaven pocs i per tant molts es quedaven pel camí. Trauma per ser expulsat o convidat a marxar, al meu entendre no es donava pq era més habitual no acabar que finalitzar els estudis a Aula. I anessis al col.legi que hi anessis al portar un bon nivell eres benvingut i treies bones notes. Ara bé, si anaves passant curs cada any algun company teu marxava i no sempre era fácil depenent de l’edat mantindre la relació personal per la distancia, etc…

    -El poder adquisitiu de les families era en la majòria dels casos molt elevat i això, podía ser excloent per molta gent. I potser créixer en un entorn poc plural de classe econòmica i social

    Actualment porto al meu fill a Parvulari. Abans de matricular-lo vaig valorar també altres alternatives però, francament totes les escoles tenen aspectes positius i negatius. I globalment crec que Aula és molt bona escola. Ara, el Sr.Ribera no hi és, de manera que el tracte “humà” que dispensava ell no passa. Dit això, mantindre el nivell d’innovació de l’escola, s’haurà de veure si l’actual equip podrá mantindre’l. Confio que sí però, s’ha de reconéixer que és tot un repte, el llistó està alt.

    Les quotes comparant amb altres escoles Concertades i Privades em semblem molt correctes.
    A Parvulari el cost són uns 520 euros/mes (inclós alimentació, autocar a banda). Mirant les families que hi van veig més pluralitat social, gent de classe alta però, també que els pares fan un esforç per l’educació dels seus fills.

    Les professores del Parvulari molt joves, carinyoses i professionals. El meu fill torna cada dia molt content i m’explica amb entusiasme les activitats que han fet. La Coordinadora del Parvulari molt professional i atenta a tot.
    Ah! i el menjar ha millorat molt respecte a l’època que vaig anar jo. Abans era catering i ara tenen cuina pròpia. Al meu fill cada dia m’explica el que ha menjat i que li agrada molt!!! cosa que quan jo era petita era força dolent.

    Bé, espero que la meva experiencia pugui aclarir una mica alguns aspectes de l’escola.

  27. Buenas a todos:

    Primero de todo debo remarcar que podría decir que soy un amigo de alguien que cursa en la escuela, pero voy a ser sincero. Estoy cursando en ESO, y la verdad es que llevo desde los 3 años en esta escuela. El modelo y la forma en que se intenta educar (en el aspecto académico) debo decir que es muy original y muy disciplinado (no puedo comparar con otras escuelas). En esta escuela al igual que en otras el “nombre” realmente es importante, si eres hijo de alguien lo vas a tener muy que pero muy fácil. Si tienes problemas académicos por cualquier razón, sea que eres un vago o tienes problemas familiares (en mi caso, el último donde mi padre se encuentra en un gravísimo problema de salud, además de una separación) la “persecución” es perpetua. Con “persecución” me refiero a la caza que tiene el colegio, básicamente te están mirando con lupa todo el tiempo. Esto puede ir de tus ideologías políticas (en el caso de tener ideologías NO nacionalistas, la vista del Sr. Nofre se posa en ti hasta que dejes el colegio o como bien dicen muchos, te invitan a marcharte) hasta el rendimiento en los estudios. En el caso de ideologías políticas veremos como una especie de cortina semi-transparente muy ligera. El colegio tiene ideologías muy concretas (aunque no lo parezca), ellos ven tus ideologías y tu sabes sus ideologías, la cortina la utilizan para hablar de respeto, pero como es una cortina tan ligera, a la mínima que hay un poco de viento, la cortina se abre y empieza el abismo: indirectas críticas hacia tu ideología, actos académicos protagonizados por personajes por personajes políticos de un solo color, obligaciones a cumplir bajo amenazas de ser castigado con expediente disciplinario… Más tarde están los resultados académicos: aproximadamente en 5º o 6º de primaria empieza lo de verdad, los coordinadores y el jefe de estudios empiezan a ver tu perfil, a partir de allí si eres malo, ya no llegas ni a la ESO, si eres mediocre te dejan como máximo hasta 2º ESO, si creen que pueden exprimir y sacar algo de jugo aunque no seas bueno puedes olvidarte del Bachillerato. Este colectivo de alumnos “malos” que como máximo aguantan hasta 4º ESO siguen un procedimiento tan simple como la humillación en público, a pesar de que tengas una familia destrozada con un padre medio muriéndose. Cada trimestre en la entrega de notas, el director, el jefe de estudios o el mismo coordinador te humilla llegando a veces hasta el INSULTO y el MENOSPRECIO, con lo que llegas totalmente abatido a casa pensando en que ya no te queda nada, obviamente acompañado con las muy frecuentes noches sin poder conciliar sueño, pensando en el colegio. Independientemente que destaques en algo en concreto, a menos que el profesorado se vea con la obligación de ponerte un excelente o un notable (en mi caso con la música, aunque alguna vez me han llegado a poner un aprobado justo, a pesar de estar en primer grado profesional), es necesario saber que buscarán hasta la excusa más inútil para ajustar la nota al perfil que ellos ven, por ejemplo: tu madre es farmacéutica y te ayuda con un trabajo de biología, ya que tu estás hasta las cejas de trabajo. Este trabajo que en realidad es excelente no pasará del bien: motivos del profesor: no es brillante , y hay un trabajo de otra persona muy parecido al tuyo (insinuando que te lo has copiado). Llegados a este extremo, ya eres hombre muerto, sabes es tu último año, que ya tienen las notas antes de hacer la tarea: TU NOMBRE ES LO ÚNICO NECESARIO PARA SABER LA NOTA QUE TENDRÁS.

    Por lo referente a lasnormas en general, tanto dentro como fuera de las Aulas es realmente extraña y de vez en cuando desmesurada por un lado y insuficiente por otro. Por ejemplo, mi clase estuvo dentro de la aula durante tiempo no permitido (me parece bien un castigo), pero no DENEGAR completamente el acceso al edificio antes de las clases, donde habitualmente puedes ir a la biblioteca a repasar en silencio o usar los baños, especialmente a mi se me ha DENEGADO ir a ponerme las lentillas al baño los días de Educación Física, solo por la norma de que solo nuestra promoción no tiene el permiso de entrar en dicho edificio. Por otra parte en según que clases se les permite grabar las bromas que se hacen a según que profesores más vulnerables.

    En conclusión, personalmente creo que el método para enseñar es bueno, pero creo por otra parte el aspecto de la exigencia con un alumno en específico me parece totalmente desmesurado, y por desgracia los NOMBRES parecen ser muy importantes en el ámbito académico, tanto si eres el hijo de fulanito o tienes x calificaciones.

    Un saludo,

  28. Hola biribiri,
    Evidentment m’he sentit al.ludit per aquest comentari:

    “algunes de les anècdotes o relats negatius que s’expliquen crec sincerament que són exagerats o fins i tot inventats”

    Torno a dir que jo anava al col.legi molt content i no em penediexo d’haver estudiat a AULA. És per això que no tinc cap necessitat d’inventar-me “anècdotes”. Totes les que relato les he viscut en primera persona i vàren ocórrer tal i com les escric. No afegeixo dramatisme gratuït. Crec que són “anècdotes” (i perdona que trobi bastant desafortunat el terme que utilitzes) prou greus com per jugar a fer ciència ficció.

    Una salutació
    Xavier Mirangels Ruiz.

Los comentarios están cerrados.