Romanticismo y realismo en Lérmontov

La semana pasada, al reseñar Un héroe de nuestro tiempo, toqué brevemente el atisbo de transición de romanticismo a realismo que quizá esté presente en Lérmontov. Profundizando en el asunto, refiero un pasaje muy divertido que el autor pone en boca del protagonista, Pechorin, quien se está preparando para satisfacer su honor a través de un duelo:

“Doctor, ¿quiere que le muestre mi alma al desnudo? –le respondí–. Mire, ya estoy fuera de esa edad en que se muere con el nombre de la amada en los labios y legando a un amigo un mechón de cabellos engominados o sin engominar. Pensando en la muerte, próxima y posible, pienso solamente en mí mismo; otros no hacen ni siquiera eso. Los amigos me olvidarán mañana o, peor aún, contarán de mí Dios sabe qué infundios. Las mujeres, abrazando a otro, se reirán de mí, para no despertar celos hacia el difunto.” [Páginas 211-212, traducción de Luis Abollado Vargas.]

Dice mucho de Lérmontov que plasmase, ya en aquellos tiempos, la decadencia de la imaginería romántica en términos de nombres susurrados durante la agonía postrera o pelos horteramente engominados, como los llevan tantos políticos españoles. Puesto a susurrar, y no a caballos, me quedo con “Rosebud”.

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4 pensamientos en “Romanticismo y realismo en Lérmontov

  1. Para últimas palabras, las de Ventura de la Vega, según Unamuno:

    “Aquí, en España, hizo fortuna no hace muchos años una frase brutal atribuida a Ventura de la Vega, el argentino españolizado, de quien se dice que a la hora de la muerte, reuniendo a sus hijos, les dijo que iba a descargarse de un peso que le había abrumado toda la vida, de un secreto hasta entonces inconfesado. Y añadió: “¡Hijos míos, me carga el Dante!”. Sólo que en vez del verbo cargar –que aquí, en España, es tolerable en tal respecto- empleó otro mucho más enérgico, pero tan brutal que no puedo yo estamparlo aquí por ser uno de los que nunca se ven escrito, aunque brote de las bocas con lamentable frecuencia. Y esta tremenda frase de Ventura de la Vega tuvo eco e hizo fortuna, por responder a un deplorable estado de la conciencia nacional. Sí, a las gentes de letras en España, por lo común, les carga el Dante; el Dante y todos los que como él son altos y hondos les resultan unos lateros.”

    Miguel de Unamuno
    del ensayo Literatura y literatos
    Contra esto y aquello.

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