Un héroe de nuestro tiempo, de Mijaíl Lérmontov

Único volumen que Nórdica ha publicado de Lérmontov (1814-1841), ese genio narrativo y poético muerto en un duelo. Como Pushkin, aunque más joven: contaba tan sólo 26 años cuando la palmó.

La acción se desarrolla en el Cáucaso, tema recurrente en la literatura rusa y que aún colea bajo forma de una interminable guerra de guerrillas en Chechenia, por más que no aparezca en televisión. El protagonista es Pechorin, joven oficial ruso y alter ego de Lérmontov, y la estructura narrativa es una auténtica virguería literaria magníficamente analizada en el prólogo de Vladimir Nabokov, quien nos regala esta perla:

“Lérmontov era especialmente inepto para la descripción de mujeres.” [Página 22]

Normal que el autor de Lolita suelte algo así.

En otro orden de cosas, como me chirriaba un poco la información de la contracubierta del libro, donde se afirma que Un héroe de nuestro tiempo es un “título fundamental para entender el paso del Romanticismo al Realismo en la literatura rusa”, consulté a una amiga rusa, filóloga, y su respuesta fue que el entrecomillado es cierto siempre que ese paso no signifique que el propio Lérmontov era realista. Según me ha confirmado, Lérmontov es el Lord Byron ruso, de modo que ni en poesía ni en narrativa se lo considera realista en su país. En ese sentido, digo yo que más bien será el último romántico de peso, dado que ni Goncharov (algo mayor que él) ni Turguéniev (algo menor) formaron parte del romanticismo ruso. Y a Gógol nunca lo he visto como romántico aunque aparezca como tal en algunas listas.

La traducción es la de Luis Abollado Vargas publicada en una primera edición de Planeta en 1990. Hay una frase rara que me ha llamado la atención precisamente porque la traducción es muy buena, en general. Dice lo siguiente:

“A través de sus pestañas semientornadas […]” [Página 93]

Uno no sabe ruso y desconoce el original. Sin embargo, la acción es entornar, no semientornar, y lo que se entorna son los párpados, no las pestañas.

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3 pensamientos en “Un héroe de nuestro tiempo, de Mijaíl Lérmontov

  1. Lermontov no le encuentra ninguna justificación a la vida. Es como un drogadicto que no tiene norte. Lo curioso es que no probara ni gota de vino ni vodka. Era abstemio. Beber le producía náuseas. Y un ruso que no es bebedor…

  2. ¿Conoces/éis El mar Negro, de Neal Ascherson? Tiene abundantes pasajes sobre Lérmontov y Pushkin. Yo al principio casi lo dejo porque me pareció que tenía algún que otro tic postmoderno algo molesto, pero es un libro excelente, un poco en la línea de El Danubio de Magris.

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