There Is No Darkness, de Joe Haldeman y Jack C. Haldeman II

De Joe Haldeman ya hablé a propósito de su clásico y obra maestra The Forever War, e incluso tuve la oportunidad de hacerle una entrevista. Ahora ha caído en mis manos There Is No Darkness, una novela menor que escribió con la ayuda de su hermano biólogo, ya fallecido. Publicada bajo la forma actual en 1983, la obra es un refrito de dos relatos de 1979, “Starschool” y “Starschool on Hell”, aparecidas en Asimov’s SF Adventure Magazine.

Aunque no esté traducida, me ha dado por reseñarla porque es una obra simpática, y lo que es más, muy graciosa para el lector en lengua española. Debido al argumento, el texto está lleno de palabras en castellano, sin que falten en general las tildes bien puestas.

La acción se desarrolla en un futuro indeterminado. La humanidad ha colonizado un montonazo de planetas acullá, y la organización política corre a cargo de la Confederación (así, tal cual). De ahí que estemos en el AC (Año de la Confederación) 354. Las lenguas oficiales son tres: inglés, español y pan-swahili. El protagonista es un joven de dos metros y medio nacido en un planeta helado. Se nos explica, por si las moscas, que se tuvo que modificar genéticamente a los colonos para que la especie humana sobreviviera en un lugar como ése. Es de imaginar que arrasarían en nuestro Eurobasket.

En fin, al colega lo inscriben en la nave Starschool, donde se entrenan para el liderazgo los futuros dirigentes planetarios. Y una parada obligada en la ruta estelar es la Tierra. Necesitado de dinero, nuestro héroe se apunta a corridas de toros y a luchas contra animales modificados genéticamente. Casi la palma, pero gana pasta. Por cierto, los terrícolas son pequeñitos para que la superpoblación del planeta sea soportable. No sé qué sería de Rocco Siffredi en un mundo así.

Visitan dos planetas más, pero prefiero dejarlo aquí. La obra tiene un final tan inesperado como The Forever War, e igualmente reconfortante.

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4 pensamientos en “There Is No Darkness, de Joe Haldeman y Jack C. Haldeman II

  1. Sí, siempre tiene más gracia modificar lo conocido que inventarse un planeta por ahí. La Tierra, al menos cuando hay luchas con animales en recintos cerrados (y con casas de apuestas de por medio), transmiten un aire de España technofashion pero con elementos retro maximizados: corrupción y toros, y si no hay bocata de jamón es por los pelos.

  2. No sé si los ecologistas tendrían algo que decir acerca de las casas de apuestas que organizasen luchas entre humanos y plantas carnívoras gigantes. Sobre todo si las plantas llevasen la camiseta de Cristiano Ronaldo.

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