El cortador de cañas, de Junichiro Tanizaki

Es una buena idea publicar en español a clásicos japoneses del siglo XX como Tanizaki, pero por más buena voluntad que haya puesto la editorial Siruela, es inadmisible que a estas alturas la traducción se haga del inglés y no del original japonés. Toque de atención.

Junichiro Tanizaki (1886-1965) nació y murió en el área de Tokio. De familia acaudalada, escribió guiones para películas mudas y algunas de las novelas japonesas más importantes de su época: El amor de un loco, La madre del capitán Shigemoto y La llave. En 1949 le concedieron el Premio Imperial de Literatura, título que mola un huevo y la mitad del otro. Siruela le ha publicado más obras, pero ignoro si también traducidas del inglés. Espero que no.

Tanizaki fue osado para su momento. Audaz en lo formal, incluyó elementos turbadores en sus obras, mostrando lo sexual de modo más o menos explícito, aunque nunca fuera de lugar ni de modo literariamente injustificado. Todo tiene un porqué en este autor.

El cortador de cañas es una micronovela absolutamente deliciosa. El narrador es un paseante a quien sorprende, de pronto, otro hombre en la ribera de un río. Es de noche y la luz de la luna ilumina el paisaje. El segundo hombre, misteriosamente aparecido de la nada, le narra la historia de su familia, como un cuento dentro de la novela. Y luego se va tal como llegó.

Obra magistral y de calado profundo, se lee perfectamente en español a pesar de que no sea una traducción directa de japonés. Pero como hemos dicho antes, y sin criticar la magnífica labor de la traductora, el editor (o editora, si es quien me imagino) debería haber hecho las cosas de otro modo.

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8 pensamientos en “El cortador de cañas, de Junichiro Tanizaki

  1. Estoy de acuerdo contigo. Es mucho más económico traducir del inglés, en el corto plazo, pero se desautoriza la traducción. Y si se le quiere entregar al traductor de japonés la versión inglesa con un valor concreto (modelo o referencia, de estilo o el aspecto que se quiera), no hay más problema. Yo he traducido algún original alemán complejo con una versión inglesa a la vista, que me ha ayudado a resolver dudas, pero sin que haya coincidido siempre con la solución que le habían dado en inglés; y lo que es peor, el inglés por sí solo tiene también sus ambigüedades, inevitablemente, y puede ocurrir que uno las resuelva en sentido distinto al del original. No imagino que falten traductores de japonés capacitados, la verdad.

  2. Si podemos, yo creo que todos traducimos con otras versiones a la vista. Yo he traducido del inglés con la versión italiana a mano y del italiano con las versiones inglesa, francesa y alemana. Es como tener un consejero al lado, aunque a veces también se equivoca. Cosa distinta es trabajar directamente de segunda mano: es más barato, pero puede que fallen las juntas…

  3. Y no sólo eso. Seguro que hay más de un japonés que podría hacer la versión en español, y luego revisarla un español para dejarla niquelada. Pero como bien decís es más barato darle la versión en inglés a uno de los cientos de traductores de esa lengua que se dan de bofetadas por encontrar trabajo, que sale mucho más barato. Por si fuera poco ya se ha instalado en la sociedad la idea de que el inglés y el modo de vida americano es la medida de todas las cosas, así que dudo que le parezca mal a mucha gente. Parece que ya no importa lo cutre mientras sea más barato.

    Yo me compré hace poco La vida y la muerte me están desgastando, de Mo Yan, y por lo que parece también es otro caso igual. Además, lo que también es de protestar es que no se advierta de que hay una traducción intermedia, y el lector tiene derecho a saberlo para pensar primero si comprarlo y luego si le están tomando el pelo cuando lea cosas raras o sin pies ni cabeza. Como ya dije yo sobre Déjame entrar, tengo mis sospechas de que la traducción sea directamente del sueco y no del inglés.

    Supongo que con el tiempo podrá cambiar, aunque también lo dudo. A los clásicos rusos los conocimos primero por las traducciones del francés, así que…

    Sobre los subtítulos de las películas, qué os voy a contar. Se traducen directamente del original en el caso de algunas lenguas “normales”, y todo lo demás del inglés a cañón y que pase lo que tenga que pasar. Para el doblaje supongo que pasará lo mismo; no me creo que hagan la versión de los animes directamente del japonés sino de la propia versión en inglés que hayan hecho los japoneses para el mercado internacional.

    http://www.traduccionliteraria.org/1611/art/marin.htm

  4. Por ironías de la vida, me acaba de llegar una oferta de traducción indirecta: ¡versión inglesa de un original italiano!

    En principio (no sé aún los detalles) se trata de versiones distintas: en la inglesa se habrían eliminado los detalles nacionales menos exportables y se habrían buscado ejemplos más internacionales; y yo dispondría siempre de la versión italiana. Así dicho, suena mínimamente razonable… ¿o el destino me quiere pillar en un renuncio?

  5. Tal como está el mercado, mientras te paguen bien… La cosa está tan mal que no sólo algunas editoriales están dejando de traducir sino que además están despidiendo a editores. Otros reconocen que no los despiden sencillamente porque la indemnización por improcedencia sería flipante.

  6. De hecho, también se encuentra en mangas, y era lo normal hace algunos años. En uno editado no hace demasiado, llamado Uzumaki, me encontré a un personaje que veía galaxias “con el ojo desnudo” (¡Con dos cojones!). No obstante, hoy en día se ha reducido con gente como los de Traducciones Imposibles y el dúo de Marc Bernabé y Verònica Calafell, por ejemplo.
    En animes, se nota más rápido por la censura. Dicen que eso estropeó mucho la serie de Yu-Gi-Oh! (no lo aseguro porque no es santo de mi devoción), ya que la versión usamericana quitó escenas a troche y moche, dejando un espanto que se repitió en la española. En algún clásico como Chicho Terremoto está clarísimo que era del italiano, aunque sin ser fiel es uno de los mejores doblajes habidos).

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