Más de libros electrónicos

Leemos en Alt1040 que Sony lanza nuevos lectores de libros electrónicos.

Ahora cierta cogitación. El responsable informático de este blog y un servidor creemos que el principal obstáculo para la consolidación definitiva del libro digital no son los precios de los soportes de lectura, cada vez más baratos, sino las fallidas protecciones anticopia. Esto es una cuestión fáctica que ha barrido con toda consideración ética: los libros digitales ya circulan como las películas. Te los bajas gratis y punto. No se puede luchar contra eso, y de ahí que creamos que se van a producir cambios por narices en la estructura comercial tradicional. Que el libro de papel, tras ciertas adaptaciones, continuará existiendo es indudable para nosotros. Tan indudable como que cualquier sistema anticopia para el mismo libro en versión digital es un fracaso, ya que un buen informático lo revienta a los cinco minutos, dejándolo obsoleto.

Pero entonces ¿no sería injusto que ni el escritor ni el traductor ni nadie ingresase nada por el trabajo que implica la edición digital de una obra, más allá de lo que continúe ingresando por la edición en papel? Lo sería, y hay soluciones. A bote pronto, se nos ocurren dos:

1. Muchos grupos de pop-rock ya no ponen sus nuevos discos en el mercado tradicional, de modo que se elimina la figura del distribuidor. Las canciones se descargan gratis directamente de su página y el seguidor del grupo paga la voluntad con tarjeta de crédito. Lo mismo podría hacer un autor en su página: vender la edición digital a cambio de la voluntad, sin salirse del mercado de toda la vida destinado a quien prefiera pagar por el volumen en papel.

2. Continúa siendo un misterio si se puede recaudar mucho con el sistema antes citado, pero de todos modos el dinero gordo siempre ha llegado a los grupos de pop-rock a través de los conciertos en directo. Algo así podría hacer un escritor: una gira de presentación del nuevo libro, cobrando entrada. La gira no sería nada nuevo, no vamos de descubrir la sopa de ajo; lo que me ha chivado un traductor de alemán es que el cobro por entrada es una práctica más o menos habitual en Alemania. Claro que los índices de lectura en Alemania o Francia son muy superiores a los de España. Aquí sólo lee la mitad de la población.

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13 pensamientos en “Más de libros electrónicos

  1. A mí es algo que, sólo relativamente, me preocupa. Desde luego Stephen King y J K Rowling no tienen nada que temer: ya se han forrado y además vienen del mundo anterior. Lo que no tengo nada claro es lo que pasará con los que vengan detrás.

    Lo de “la voluntad” sí me suena chungo porque nunca ha habido respeto por los artistas y la peña es mucho más cutre de lo que parece. Me recuerda siempre a El séptimo sello, con los saltimbanquis pasando la gorra. Y precisamente el teatro moderno nace y evoluciona cuando se crea un recinto cerrado, se cobra entrada y se profesionaliza más el arte dramático. Del mismo modo puede que nos carguemos la figura del escritor profesional, que tampoco es tan antigua como se piensa. Volver al diletantismo literario tendrá sus inconvenientes, pero hubo un tiempo en que no había otra cosa y ahí están las obras maestras.

    Lo de los conciertos funciona para la música, pero eso mismo en el cine, ¿supone hacer Transphormers 2 en teatro?

    Lo de los libros no sé. Desde luego siempre habrá gente escribiendo, eso seguro. Otro efecto inmediato que sospecho que puede ocurrir es que las editoriales multiplicarán artificialmente sus catálogos, como si ya no estuvieran ahora poco hinchados. No tendrán más que poner cientos de obras en formato electrónico sin haberlas revisado apenas y de la creación del archivo se encargará el mismo autor, para hacerlo todavía si cabe más barato.

  2. Me ha venido a la cabeza la imagen del centro de Sevilla, con sus grupos de música callejeros tocando por la voluntad, como apunta SuperSanti. Dentro de poco, me temo, también habrá escritores leyendo copias de su obra.

  3. Por el Retiro y otros grandes parques puedes ver a veces a poetas declamando sus poesías.

    Hace poco también se ha hablado de esto en una entrada de Vicisitud y Sordidez sobre el grupo Anvil. Algunos decían que el futuro eranlas donaciones, que es como mandar a los artistas directos a pasar la gorra, derechitos al lumpemproletariado. Y si en España dices que haces una donación voluntaria cuando puedes llevártelo por la cara, para mí que te tiran al río o te ejecutan para que tus genes antiespañoles no pasen a la siguiente generación.

  4. Es un placer asistir a un debate educado e inteligente.

    Si miramos al pasado tenemos que pensar en los patrocinadores -mecenas, condesas, marcas batidoras…-. Creo que algo de eso acabará pasando. Imaginada una “Colección Pepsi de clásicos contemporáneos”…
    En cuanto a cobrar por las conferencias, coño, si los escritores en España han vivido siempre de eso. No veo la novedad.
    Otra cosa, que quizá suceda, sería el cobrar por acceder a algunos contenidos literarios de una web. Tipo “premium”, como las webs actuales de porno. Se parece a eso de dar la voluntad por bajar un texto, pero me parece más cabal porque no creo que la gente se estire por algo que puede tener gratis.

    Amigos, el porno es la guía (en Internet, al menos)

  5. Como se ponga de moda lo de dar conferencias seguro que entra alguien con una cámara integrada en las gafas y luego lo cuelga en internet.

    Los escritores españoles no suelen vivir de las ventas de sus libros, salvo contados casos. Tampoco de dar conferencias. Suelen sacarse los cuartos en colaboraciones en prensa y el que se lo sabe montar también de tertuliano en programas de radio os similares haciendo de opinólogo. Por eso hay hostias para ganar premios y hacerse con un trocito de popularidad.

  6. Os paso un artículo de un antiguo profesor que tuve que quizá os hace gracia. En el compara el libro electrónico con el libro de papel. Es un simple divertimento pero la comparación es exhaustiva y el resultado evidente: El papel gana en todo menos en almacenamiento. Ahí lo dejo:

    http://uklanor.wordpress.com/2009/08/26/libro-electronico-vs-libro-papel/

    Por otro lado siempre he creído algún día todo en internet será tarifa plana. ¿Cómo? Muy simple, en vez de pagar 20 euros por tu conexión ADSL pagas 80, a cambio tienes descargas ilimitadas de cualquier cosa en la red. El dinero se distribuye proporcionalmente según la contabilidad de las descargas realizadas.

    Un saludo!

  7. Hay un aspecto que ni el profesor muy bueno ha tocado. Quizá sea algo subjetivo. Pero no, creo que tiene una base fisiológica cierta:

    Cuando leo en papel mi vista se posa tranquilamente sobre una superficie inocua,

    Cuando leo en pantalla, un foco de luz agrede mis ojos, como cuando miro a una bombilla encendida o al sol, poniendo el ejemplo extremo.

    No es lo mismo.

  8. Ahora que me fijo, nadie ha hablado de los traductores específicamente. La única analogía que tengo a la vista es la del mundo del cómic y la animación, donde existen traductores aficionados (llamados scanlators en inglés). Se dan dos casos:
    1. Los de tebeos japoneses (mangas, vamos) suelen caracterizarse por emplear hasta la exasperación vocablos sin traducir porque “mola”, frecuentemente por ser literales, e inconstantes. Tienen cierto público como el que apunta SuperSanti, el cual se excusa en que las editoriales españolas no trabajan bien.
    2. Los de tebeos americanos son más competentes. No obstante, muchos aficionados, exasperados por la lentitud de ediciones españolas, están adquiriendo los originales a través de Amazon y otras webs.
    En general, en el mundo de la literatura este traductor fracasaría, pues traducir libros es mucho más complicado que traducir bocadillos, y además sin cobrar. Sin embargo, creo que sí se daría el desplazamiento al original, más fácil si puedes encontrarlo por la red por nada. Por tanto, puede ser un problema para los traductores de inglés y lenguas familiares.

  9. Como te he dicho ya en varias ocasiones, soy bastante más pesimista sobre el futuro del libro electrónico. Al libro en papel le queda carrete para rato, me temo. Hace diez años, más o menos, viví el lanzamiento de Microsoft Reader y todas las previsiones que le acompañaron: que si en cinco años todos con una pantalla, que la de bosques que se van a salvar, etc. Y, de momento, ná de ná. El camino es ése, desde luego, pero le quedan muchos años al asunto.

    La discusión es otra, ya sé. ¿Cómo conseguir que la gente siga ganando dinero por el trabajo necesario para editar un libro? Desde luego, dejando de aferrarse a las fórmulas actuales, y entendiendo, también, que no existirá un modelo único. Habrá casos en los que siga siendo posible cobrar por cada “ejemplar” vendido y repartir derechos en función de eso, desde luego, pero no será una fórmula válida para la mayoría. Muchos autores decidirán no ganar ni un duro por sus obras para conseguir notoriedad, como ya se ha comentado. Los pagos por suscripción valdrán para otra parte del mercado, como también abundarán las obras financiadas por publicidad y patrocinios. Las “propinas” voluntarias existirán. Y, desde luego, no es descartable un importante repunte del mecenazgo. Seguramente, el panorama futuro será una mezcla, en proporciones variables, de ésas y otras fórmulas.

    Sin embargo, sigo haciendo hincapié en que eso es futuro y bastante seguro, pero no inmediato. Como tampoco creo que los actuales dispositivos-lectores de libros electrónicos sean quienes se lleven la palma: le veo más futuro a lectores basados en pantallas flexibles (enrollables, plegables, …), a la convergencia entre dispositivos, a dispositivos de realidad aumentada (p. ej. – gafas que “proyecten” ante ti el texto) y a una mezcla de todo esto y otras cosas que a un armatoste rígido de uso específico. El tiempo dirá.

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