Un mes después de la muerte de Baltasar Porcel

Hace unas semanas, un tumor cerebral se llevó por delante a Baltasar Porcel i Pujol en el Hospital Clínico de Barcelona. Había nacido en Andratx (Mallorca) en 1937. Con el cadáver aún caliente, absolutamente todos han coincidido en que era el firme candidato al Premio Nobel para las letras catalanas. Que lo diga Joan Manuel Tresserras, Conseller (es decir, Ministro) de Cultura i Mitjans de Comunicació de la Generalitat de Catalunya, es normal. Que lo diga Àlex Susanna, buen poeta discretamente metido en política, es normal. Incluso es normal que lo diga Maria de la Pau Janer, la insigne indocumentada. Pero que lo digan todos los demás al unísono ya es sospechoso.

La verdad es que Baltasar Porcel era un escritor más prolífico que competente, y nada más. De ahí que los esfuerzos por colarlo como candidato al Nobel resulten tan ridículos y hagan tanto daño a la imagen que tenemos de él quienes lo valoramos en su justa medida, sin escatimarle ni regalarle nada. Quien conozca más o menos la literatura catalana y acepte que el Nobel vale más que los cromos de los Phoskitos, sabe que los que se merecían el Nobel eran escritores como Josep Pla, Salvador Espriu, Pere Calders o Mercè Rodoreda. Y que el mejor escritor vivo en lengua catalana probablemente sea Albert Sánchez Piñol, nunca Quim Monzó, exageradamente sobrevalorado.

Descanse en paz, y sobre todo, a salvo de sus amigos. Le habrán hecho muchos favores en vida, pero ninguno en muerte.

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4 pensamientos en “Un mes después de la muerte de Baltasar Porcel

  1. Una entrada muy ponderada. Y muy delicada. No se destaca, por ejemplo, la cualidad de Porcel de maltratador de la sintaxis castellana, al menos en sus artículos de La Vanguardia- En fin, requiescat in pace.

  2. Porcel quizá no era el mejor, pero tiene obras muy buenas. De acuerdo con que Calders, Rodeoreda, Espriu, Pla sí que merecían el Nobel: yo lo digo y lo repito siempre.

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