Basil Howe, de G.K. Chesterton

La editorial El Olivo Azul continúa acertando con lo que publica. Nos informa el editor en la contracubierta del libro que ésta es la primera novela de Gilbert Keith Chesterton (1874-1936). Ni la conocía ni la encuentro en la Wikipedia. La explicación de que ni siquiera aparezca es que se trata de una obra muy menor, por más que el estilo humorístico y presuntamente aporético del autor ya esté presente.

Resumiendo brevemente, se nos narra la aparición de Basil Howe, joven más raro que un perro verde, en la vida de tres hermanas, y cómo cambiará la vida de los cuatro a partir de ese encuentro.

No engañaré a nadie. La obra, de poco más de cien páginas, interesará únicamente a los lectores de Chesterton (por fortuna, no somos pocos). No es como sus otras novelas, más elaboradas y abiertas a públicos más dispares. El inglés aún estaba verde cuando debutó.

Tampoco puedo dejar de señalar que la traducción debería haberse revisado más a fondo.

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9 pensamientos en “Basil Howe, de G.K. Chesterton

  1. Las traducciones, dice. He pillado una burrada tan gigantesca en Génesis, de Bernard Beckett, Editorial Salamandra, que todavía la estoy digiriendo.

    Tengo que hablar con una amiga mía que es correctora de estilo y preguntárselo, pero miedo me da que me confirme lo que ya sé de ver por dónde van los tiros: que es un pequeño paso “sin importancia” que se están saltando para abaratar todavía más los costes.

  2. Me sorprende la contundencia de tus palabras al hablar del sector editorial. Pero ¿has releído tu cv?
    El otro día me dijeron en el despacho que en una entrada habías escrito algo así como “de mis tiempos en Planeta”. ¿De qué tiempos, que no logro recordarte?

  3. Y tú, ¿tienes siquiera un CV?

    Me sorprende que cuestiones mi contundencia si trabajas en Planeta. Gran parte de la morralla que se publica sale de ese edificio.

    Difícilmente me recordarás si pisaba más bien poco las oficinas. Los externos estamos en casa, excepto cuando vamos a recoger manuscritos o los leemos allí mismo.

  4. ¿Si Astrana levantara la cabeza? Pues no escribió pocas “astra(ca)nadas” el buen hombre en su Chéspir. Eran otros tiempos, ya sé, pero no me salgan con Astrana, hombres de Dios…

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