El principio de razón suficiente aplicado al aprendizaje de lenguas extranjeras

Hace muchos años, en una academia chunga, muy chunga, un profesor de inglés daba clases a los salidos de BUP y COU. Entre ellos, naturalmente, se hallaba un servidor. Apuntaré que el profesor terminó en la cama con una alumna jamona que llevaba loco a otro profesor. Ahora paso a lo que importa de verdad.

Durante el aprendizaje de lenguas extranjeras que no sean ugarítico ni dialecto homérico, uno de los ejercicios de toda la vida es la creación de frases que tengan significado. O mejor, sentido, como decía Wittgenstein. Recuerdo que, cuando me tocaba el turno, me quedaba bloqueado si el profesor no me daba una pauta. “Di lo que quieras” es lo peor que te pueden pedir porque te quedas en blanco. Necesitaba una justificación para enunciar una frase cualquiera, fiel a mi dogma, aún vigente, de que si no tienes algo verdaderamente interesante que decir, lo mejor que puedes hacer es callarte.

En esa época leía a Stephen King, o más bien lo que King firmaba como suyo, de modo que empecé a echar mano de la sangre y el horror en mis frases modelo. ¿Para qué decir “I think that the bus is going to stop right there” cuando puedes decir “I think that the bus is going to hit that guy and turn him into an unrecognizable load of flesh and bones”?

Recuerdo que sacaba buenas notas. Al fin y al cabo, los ejemplos eran gramaticalmente correctos. No obstante, quedé marcado como el tío raro de las frases bestias. A mi favor puedo decir que nunca me he acostado con una alumna mía.

Anuncios

18 pensamientos en “El principio de razón suficiente aplicado al aprendizaje de lenguas extranjeras

  1. Hace ya tantos años de lo de la alumna jamona que casi no me acordaba,ya vas tu y lo sacas.Nunca fuiste un tipo muy discreto…

  2. Bueno, tuve una griega cuando daba clases particulares en Salónica. Siempre me quedará la duda de qué habría sucedido. Encima se llamaba Ártemis. Pedazo de… sssssssssssh…

  3. Se me ha adelantado Mutawakil. Iba a decir justo eso: salvo que uno se dedique a la educación especial y cosas así, ¿desde cuándo no haberse acostado con una alumna es algo que se puede decir “a favor” de alguien? Creo que eso sólo lo supera en morbo el acostarte con una profesora tuya.

  4. Me he sorprendido preguntándome acerca del profesor y la alumna más que la noticia en sí, que por cierto, ojalá los alumnos tuviesen esa iniciativa para inventar frases interesantes en vez de las protocolarias.

  5. No profesionalmente, pues como universitaria estudio para otra cosa, pero he dado (y aún doy) clases de inglés a particulares y a grupos, aunque ni se me pasaría por la cabeza acostarme con ninguno de ellos.

  6. Marbaden, quizás a ti ni se te pase por la cabeza una acción así. Pero la próxima vez que los tengas en frente, quizás a ellos si que les esté pasando por la cabeza.

  7. Por favor, extiéndete un poco con lo de King. Me gustaría salir de la duda de una puñetera vez. ¿De verdad tiene negros? Siempre me gustó pensar que era un chiflado prolífico, como él asegura algunas veces en sus prólogos, construyendo sus libros “frase a frase, página a página”. Hasta en esa especie de autobiografía que sacó tras el accidente en Maine, “Mientras escribo”, volvía a mencionar él mismo el tema.

    ¿Qué chismorreo definitivo sabes al respecto, si no es molestia?

  8. Por lo que sé de personas que están mejor informadas que yo (aunque tampoco son infalibles), King fue delegando la escritura a finales de los 80. No sé hasta qué punto guarda relación con sus supuestos problemas de visión. Sea como sea, mi opinión es que cuando ya has hecho según qué, lo mejor es que te retires. King debería haber colgado la pluma hace muchos años. De otro modo corres el riesgo de terminar arrastrándote lamentablemente por Turquía, como Luis Aragonés.

    En fin, Arthur C. Clarke también terminó colaborando con negros literarios. Es más usual de lo que parece. La diferencia es que el nombre de los negros de Clarke aparece en las cubiertas de sus libros.

  9. Tiene sentido, porque de los 80 y finales de esa década es de donde salieron sus trabajos más redondos. Pero bueno, mantengamos la fe un poco, que igual se dedica a dictar, a lo Corín Tellado, :P.
    Si es cierto lo que dices, entomces debió haberse retirado cuando escribió La bola de cristal. Los altibajos en la calidad de la serie La Torre Oscura dan que pensar, sí. Y esas novelitas de mujeres fuertes de la última época (Dolores Clairbone, La chica que amaba a Tom Gordon, El juego de Gerald) parecen más cosas de su parienta que de él mismo.

    Con lo de Clarke me has matado. Que yo recuerde, la única vez que compartió autoría apareciendo en portada fue con el técnico ese de la Nasa, el de Cita con Rama II.

    En fin, muchas gracias. Ah, llegué hasta aquí por los vídeos de Youtube. Hacía tiempo que no me reía tanto. Tenéis que colgar más entregas, hombre, :).

  10. No te lo tomes muy a pecho. Dumas también tenía negros. Cuentan que uno se le murió y en su casa se presentó alguien de improviso. Dumas le preguntó quién era y el tipo respondió que era “el negro del negro”. La anécdota puede ser falsa, pero te aseguro que eso sucede. Yo sé de traductores negros que han tenido negros sin que lo sepa el traductor principal ni el editor.

    En general, te aconsejo que sospeches de todo/a aquel/aquella que publique más de un libro al año, a menos que se sepa que está recuperando material inédito de cuando apenas se afeitaba o aún llevaba coletas. Y ten en cuenta que cuando un autor mueve muchísimo dinero, pasa lo que pasa. Conviene mantener la rueda girando aunque los textos los escriban otros.

    Habrá más vídeos. Dos al menos. Aún tenemos que grabarlos.

Los comentarios están cerrados.